En el universo que rodea a los hiperdeportivos de producción súper reducida y precios estratosféricos, el tiempo siempre parece moverse a otra velocidad. Los proyectos se anuncian con grandes promesas, los diseños rozan la ciencia ficción y los fabricantes operan casi como talleres artesanales. Por eso, entre la presentación de un modelo y la llegada de la primera unidad real pueden pasar años. El Apollo Evo es uno de esos claros casos: debutó en el año 2021 como una criatura salida de otro planeta y solo ahora, tras una larga espera, ha tomado forma definitiva en su primer ejemplar para cliente.
Ese coche inaugural lleva el nombre de Caribbean Dragon y fue mostrado al mundo entero en el Festival de la Velocidad de Goodwood, un escenario perfecto para un hiperdeportivo que no entiende de discreción. Con él, el artesanal constructor Apollo celebra dos décadas desde que irrumpiera en la escena con el salvaje Gumpert Apollo, aquel misil alemán que marcó una época. Este Evo recoge ese legado, lo reinterpreta y lo lleva a un nivel aún más exclusivo: solo se fabricarán diez unidades para todo el mundo. Y aunque ya conocíamos su silueta extrema, esta configuración concreta es un espectáculo visual que merece ser contado con calma.
Polvo de diamante para la pintura exterior del primer Apollo Evo fabricado

La carrocería de este Apollo Evo Caribbean Dragon está pintada en un tono Perla con acabado de Polvo de Diamante, un tratamiento tan complejo que requirió más de mil horas de trabajo. Se dice pronto. El objetivo era lograr un brillo casi líquido bajo la luz directa, como si la superficie del vehículo estuviera hecha de cristal pulido. La inspiración es clara: la arena blanca de una playa caribeña. Para completar la escena, aparecen múltiples detalles en Azul Océano y zonas de fibra de carbono tintada en color azul, evocando el color del mar en calma. Es una combinación que no solo resalta las líneas del Apollo Evo, sino que convierte cada panel en una pieza de arte.
Las áreas en fibra de carbono azul incluyen la cubierta del motor, partes del capó, los pasos de rueda delanteros y la toma de aire del techo. Elementos que refuerzan la sensación de estar ante un vehículo que no se parece a nada que circule hoy por la carretera. Incluso podría decirse que supera en presencia al Apollo IE, su predecesor espiritual. Si alguien busca pasar desapercibido, este no es su coche. El Evo está diseñado para ser visto, fotografiado y recordado.
Un interior que luce al mismo nivel de su exterior

El interior mantiene esa misma filosofía de exceso controlado. El chasis monocasco de fibra de carbono luce ahora un acabado azul que envuelve el habitáculo con un ambiente futurista. A ello se suman piezas de aluminio impresas en 3D con acabado metálico natural, como la consola central que une los asientos o la estructura del salpicadero. El volante, fabricado a partir de una pieza de aluminio macizo y revestido en cuero con detalles en carbono azul, es una declaración de intenciones: aquí todo se ha hecho a mano y sin concesiones. Los asientos, tapizados en cuero blanco y azul, rematan la temática playera y cuentan con arneses de competición.
Bajo esa estética tan elaborada se esconde un corazón igual de especial que el resto del conjunto. Porque como el resto de sus hermanos, este Apollo Evo Caribbean Dragon monta un motor V12 atmosférico con 6.3 litros que fabrican de forma artesanal los maestros de Ferrari en Maranello. Aunque tras llegar a las instalaciones del constructor se desmonta para ser debidamente modificado por los maestros de HWA AG.
Ferrari firma el motor de esta criatura, que antes de ser instalado pasa por las manos de HWA AG

Gracias a sutiles retoques ese maravilloso motor atmosférico alcanza unos escalofriantes 800 CV de potencia y 765 Nm de par motor. Cifras que son enviadas en exclusiva a sus dos neumáticos traseros por medio de una transmisión secuencial de seis velocidades. Como te podrás imaginar, el resultado es tan contundente como cabría esperar, porque el Apollo Evo acelera de 0 a 100 km/h en 2,7 segundos y alcanza los 335 km/h de velocidad punta. Un rendimiento que confirma que esta maravilla de la ingeniería no es solo una escultura sobre ruedas, sino un hiperdeportivo en toda regla.
Cinco claves del Apollo Evo Caribbean Dragon
- Exclusividad extrema con solo diez unidades para todo el mundo.
- Pintura artesanal con más de mil horas de trabajo y acabado de Polvo de Diamante.
- Fibra de carbono azul presente en zonas clave del exterior e interior.
- Cabina futurista con aluminio impreso en 3D y diseño envolvente.
- V12 de origen Ferrari modificado por HWA para ofrecer 800 CV y prestaciones de infarto.
Fotos: Apollo Automobil















