La ola de calor de 2026 deja 61 días récord y, en moto, eso significa más fatiga, menos agarre y peores decisiones. AEMET ha confirmado que el verano de 2026 ha sido el más cálido de su serie histórica, con 61 jornadas repartidas en cuatro episodios en la Península y Baleares. Son casi la mitad más que los 41 días del verano de 2022, el registro que hasta ahora marcaba la referencia.
Qué ha certificado exactamente AEMET
El reparto importa tanto como el total. Cuatro olas de calor en el ámbito de la Península y Baleares sumaron esos 61 días, una persistencia que la propia AEMET califica de extraordinaria y que supera con creces los 41 días de 2022. En Canarias la cuenta fue distinta: una sola ola de calor, eso sí, de cinco días de duración.
Todo el detalle está en el balance oficial publicado por AEMET, que insiste en dos ideas. La primera, la persistencia: temperaturas extremas mantenidas durante semanas en el conjunto del país. La segunda, el calendario: las condiciones de pleno verano se han extendido más allá de los límites del trimestre junio-julio-agosto, con un episodio de temperaturas muy altas en mayo y una ola de calor ya en septiembre.
Traducido al día a día del motorista: la temporada de calor fuerte empieza antes y acaba más tarde. Mayo ya no es un mes de transición y septiembre ha dejado de ser la tregua en la que se rueda sin sudar dentro del casco. Eso cambia la ropa que eliges, la hora a la que sales y el mantenimiento que le toca a la moto.
Por qué el calor pega el doble sobre dos ruedas
Sobre una moto no hay aire acondicionado, ni cristales que filtren, ni carrocería, que haga sombra. El motorista es la superficie que recibe el sol y el cuerpo que genera calor. El asfalto puede superar en veinte grados la temperatura del aire, y a 36 grados eso convierte el suelo en una plancha que irradia hacia arriba.

A eso se suma tu propio cuerpo. Con el calor, el riego sanguíneo se concentra en la piel para refrigerarse y los reflejos se alargan mucho antes de que notes la deshidratación. La pérdida de líquidos reduce la concentración y retrasa la reacción; en el tráfico, eso se traduce en frenadas tardías y en trazadas peor elegidas.
Sesenta y un días de calor extremo no son un verano raro: son la nueva normalidad contra la que tienes que equiparte.
La equipación tampoco ayuda si está mal elegida. Un casco negro y una chaqueta de invierno son una trampa térmica; una chaqueta de malla con protecciones homologadas deja pasar el aire y sigue cumpliendo su función. Y hay algo que no admite interpretaciones: el casco es obligatorio y debe ir bien abrochado, con una sanción de 200 euros y la pérdida de tres puntos del carnet para cualquier permiso, A1, A2 o A.
De récord puntual a nueva normalidad para el motorista
En 2022, con 41 días, ya se habló de un verano histórico. Cuatro años después el listón está veinte días más arriba y nada apunta a que vaya a bajar por sí solo. Para quien usa la moto a diario, la consecuencia es práctica: el equipamiento tiene que funcionar en mayo y en septiembre, no solo en el pico de julio.
La comparación con otros países europeos también dice algo. En Francia, desde 2016 los guantes certificados son obligatorios para conductor y pasajero, y no llevarlos se castiga con multa. En España siguen siendo una recomendación y no una obligación: no existe sanción por rodar sin ellos, aunque la DGT los recomiende siempre. La diferencia entre una norma y un consejo es exactamente esa: la multa.
Queda una pregunta abierta para la próxima temporada. Si la serie mantiene esta progresión, el verano de 2027 volverá a poner a prueba la resistencia de los motoristas y también la de las carreteras, que sufren con el calor: el asfalto se ablanda y aparecen roderas y baches nuevos. Elegir bien la ruta deja de ser una cuestión de gusto y pasa a ser una cuestión de seguridad.
Tu Mecánico de Confianza
- Base legal: el artículo 118 del Reglamento General de Circulación obliga a llevar un casco homologado y correctamente abrochado. Los guantes y la chaqueta no son obligatorios en España, así que no hay sanción por prescindir de ellos; en caso de caída, la diferencia entre un susto y una lesión grave la marca el material homologado.
- Presión de neumáticos: mídela siempre en frío y con el valor que indique el manual de tu moto. Con el calor la presión sube sola por la dilatación del aire; nunca la bajes con el neumático caliente, porque quedarás por debajo de lo recomendado en cuanto vuelva a enfriarse.
- Hidratación y ruta: bebe antes de arrancar, no cuando aparezca la sed. Si puedes, sal a primera hora, evita las horas centrales y programa paradas cada 60 o 90 minutos en trayectos largos para bajar la temperatura corporal y la fatiga.
- Cadena y frenos: el calor no perdona una cadena seca ni un líquido de frenos viejo. Revisa la lubricación de la cadena cada 500 kilómetros o siempre que la veas seca, y sustituye el líquido de frenos según el intervalo del fabricante; si no tienes experiencia con el purgado, consulta con un profesional.

