Instalar recarga para flota eléctrica en la base ya arranca en 1.500 euros por punto, según Endesa X. La cifra marca el suelo de un proyecto en el que el dimensionado de cargadores, la potencia contratada y el calendario de ayudas condicionan la rentabilidad.
La ficha rápida para el profesional
- Por qué es importante: dimensionar la recarga en base condiciona el TCO de la flota eléctrica y determina si la operativa diaria es viable sin sobrecostes de potencia.
- Ventajas e inconvenientes: A favor: los cargadores AC de 11-22 kW cubren la recarga nocturna con coste contenido; la gestión inteligente evita saltos de potencia; el modelo escalable permite empezar por pocos puntos. En contra: la carga DC de 40 kW en adelante dispara la inversión; la obra civil y las protecciones eléctricas pueden superar el coste del equipo; las ayudas exigen requisitos y plazos que conviene revisar antes de firmar.
- Datos técnicos clave: cargadores AC de 11 a 22 kW; cargadores DC de 40 a 150 kW; coste desde 1.500 euros por punto —según Endesa X—; parque eléctrico actual de 854.660 unidades según AEDIVE.
Cómo elegir entre cargadores AC y DC en la base
La primera decisión no es la marca, sino el ciclo operativo. Los cargadores de corriente alterna (AC) de 11 a 22 kW cubren la recarga nocturna o de oportunidad, con potencias que reponen entre 60 y 130 kilómetros de autonomía por hora en furgonetas eléctricas medias.
Un punto AC de 22 kW resuelve la operativa de una flota de reparto urbano que regresa a base al final de jornada y dispone de seis a ocho horas de ventana nocturna. En turnos solapados o vehículos que apenas paran, los cargadores de corriente continua (DC) de 40 a 150 kW permiten recargas parciales de 30 a 45 minutos, pero elevan el coste de instalación.
Potencia contratada y sistemas de reparto de carga
Diez cargadores AC de 22 kW suman una demanda teórica de 220 kW. Sin gestión, la factura de potencia contratada se dispara. Los sistemas de reparto dinámico limitan la carga simultánea y priorizan vehículos según la ruta del día o el estado de la batería.
La lectura profesional es directa: en muchas bases logísticas no hace falta duplicar la potencia contratada si se instala un gestor de carga, porque la flota no recarga toda a la vez. El TCO —Coste Total de Propiedad— mejora cuando el sistema aprovecha las franjas de menor coste energético.
La infraestructura de recarga se paga sola cuando el dimensionado evita saltos de potencia innecesarios y aprovecha las franjas de menor coste energético.

Lo que cuesta un punto y las ayudas que conviene revisar
El coste de partida de 1.500 euros por punto —según Endesa X— corresponde a equipos AC de potencia básica e instalación sencilla, sin obra civil relevante. Los cargadores DC de 40 kW en adelante multiplican la inversión por protecciones, sección de cable y, según el caso, centro de transformación.
Las convocatorias para flotas incluyen líneas de apoyo a la infraestructura de recarga vinculada a vehículos eléctricos, con requisitos de mantenimiento, telemetría y potencia mínima. Los plazos se cierran y revisar la convocatoria autonómica vigente antes de firmar el proyecto evita dejar la ayuda fuera.
Análisis profesional: dónde está el equilibrio de la inversión
El contexto respalda la transición. Según AEDIVE, el parque actual de vehículos eléctricos asciende a 854.660 unidades y el objetivo marcado para 2030 alcanza los 5,5 millones de matriculaciones totales. Esa presión de mercado obliga a las flotas a electrificar y a dimensionar la recarga desde el primer día.
Para un autónomo o una PYME con dos o tres furgonetas, la base debe arrancar con cargadores AC de 11-22 kW, un reparto dinámico de carga sencillo y un cuadro preparado para ampliar. Para una flota mixta con rutas de larga distancia o ventanas muy cortas, la inversión en DC de 40 kW se justifica solo si la operativa no admite recarga nocturna completa.
Conviene vigilar tres variables: el coste real de la obra eléctrica, la potencia disponible en el punto de conexión y el calendario de ayudas. El proyecto debe firmarse con el mismo criterio que se compra un vehículo comercial: calculado por uso, no por moda.
El cierre del año concentra cierres de convocatorias autonómicas; revisar los plazos antes de final de ejercicio permite cerrar el proyecto con la ayuda ya solicitada.

