No es una previsión, es un hecho consumado. AEMET ha confirmado que la primavera de 2026, la que acabamos de dejar atrás, ha sido la segunda más cálida desde que hay registros. Y lo peor está por llegar: el verano pinta igual de extremo, con temperaturas muy por encima de lo normal.
El organismo oficial ha publicado este martes 17 de junio el balance de marzo, abril y mayo. La temperatura media peninsular subió 1,6 °C respecto al periodo de referencia 1991-2020, solo superada por la primavera de 2023, que fue dos décimas más alta. De hecho, de las 15 primaveras más cálidas de la serie histórica que arranca en 1961, 12 han ocurrido en el siglo XXI. La última estación más fría de lo normal fue el otoño de 2018.
Ahora mismo la noticia salta a los medios, pero para un motorista va más allá: el calor extremo afecta directamente a la seguridad y la mecánica de la moto. Neumáticos, líquidos, batería y hasta el comportamiento del motor sufren con temperaturas que en el asfalto pueden superar los 60 °C.
Lo que AEMET ha contado esta mañana
El informe detalla que abril fue el más cálido desde 1961, con amplias zonas que registraron valores hasta 4 °C por encima de lo habitual. Mayo, pese a empezar fresco, acabó con un episodio cálido extremo entre el día 19 y finales de mes: las temperaturas llegaron a estar más de 6 °C sobre la media peninsular. El día 31, Sevilla aeropuerto alcanzó 40,5 °C y Córdoba, 39,5 °C. Dieciséis estaciones batieron su récord de máxima en primavera.
La tendencia para el trimestre julio-agosto-septiembre asusta: hay una probabilidad superior al 70 % de que sea más cálido de lo normal en la mayor parte de la Península y Baleares. Además, el verano climatológico (junio a agosto) también pinta muy cálido, con posibles tormentas más frecuentes en el centro y sureste. El avance oficial de AEMET deja claro que el calor ha llegado para quedarse.
Procedimiento en 3 pasos clave
| Paso | Acción | Detalle clave |
|---|---|---|
| 1 | Revisión de neumáticos | Comprueba la presión en frío con un manómetro y ajústala según el manual (suele estar entre 2,2 y 2,5 bar delante, 2,5-2,9 detrás). El calor dilata el aire; un exceso de presión reduce el agarre y un defecto puede provocar un reventón. |
| 2 | Líquidos: refrigerante y aceite | El nivel de refrigerante debe estar entre el mínimo y el máximo del vaso de expansión, con anticongelante al 50% incluso en verano. El aceite, si está muy oscuro o bajo, cámbialo antes de que el motor trabaje a temperaturas extremas. |
| 3 | Planifica ruta y paradas | Evita las horas centrales (de 13:00 a 18:00) para circular. Lleva agua abundante, ropa de verano técnica (si es permeable, mejor) y revisa la batería: con el calor, el electrolito se evapora más rápido en las baterías convencionales. |
Cómo preparar tu moto para un verano tórrido

Los neumáticos son la primera línea de defensa. En verano, la presión sube con la temperatura; un rodaje a 40 °C de ambiente puede hacer que gane entre 0,3 y 0,5 bar respecto a la medición en frío. Si sales con la presión ya en el tope, el centro de la banda se desgastará antes y la moto perderá aplomo en curvas rápidas. Un manómetro digital no cuesta más de 15 euros y evita sustos.
El líquido refrigerante merece atención especial. Muchos piensan que el anticongelante solo sirve para el invierno, pero su función principal es regular la temperatura. Un refrigerante viejo o diluido hierve antes; si eso ocurre en un puerto de montaña en agosto, el motor puede gripagar sin avisar. Revisa también el estado del aceite: un 10W-40 envejecido pierde viscosidad y no protege bien a altas temperaturas. La regla es sencilla: si tienes dudas, cambia ahora; te costará unos 40 euros y evitas reparaciones de varios cientos.
La planificación de la ruta es igual de importante que la mecánica. Salir a las dos de la tarde un día de julio no es solo incómodo: el calor produce fatiga, reduce la concentración y aumenta la deshidratación. Parar cada hora y media para beber agua (nunca solo refrescos) y mojarse el cuello mantiene el cuerpo operativo. Y si llevas GPS o móvil en el soporte, recuerda que el sobrecalentamiento puede apagarlos; un parasol o una bolsa estanca con ventilación ayudan.
Con el asfalto a más de 60 grados, un neumático con la presión incorrecta no solo desgasta más rápido: puede reventar en plena autovía.
En cuanto a la batería, el mito de que solo sufre con el frío es falso: las altas temperaturas aceleran la evaporación del electrolito y acortan su vida útil. Revisa los bornes (sin sulfatación) y comprueba el nivel si es de las que se pueden rellenar. Las baterías selladas AGM aguantan mejor, pero tampoco son inmunes. Un multímetro te dirá si está por debajo de 12,5 V en reposo; si es así, cárgala antes de una salida larga.
Por último, ten en cuenta que el calor extremo también afecta a los discos de freno y al líquido de frenos. El líquido hidrófilo absorbe humedad y, al calentarse, puede formar burbujas de vapor que restan mordiente a la frenada. Si hace más de dos años que no lo cambias, es el momento de hacerlo.
Tu Mecánico de Confianza
No necesitas un taller para la mayoría de estas comprobaciones. Aquí te dejo la lista de lo que conviene revisar y lo que te ahorras si lo haces a tiempo:
- Presión de neumáticos: en frío, según manual (ejemplo: 2,3 bar delante, 2,5 detrás). Herramienta: manómetro digital (15 €). Coste de un reventón: nuevo neumático, mano de obra y posible daño en llanta, unos 250-400 euros.
- Refrigerante: nivel entre marcas y proporción 50/50 con agua desmineralizada. Si no sabes cuándo se cambió, vacíalo (35-60 € en taller). Una junta de culata roza los 1.000 euros.
- Aceite y filtro: si el aceite está negro o ha superado los kilómetros recomendados, cambia (40 € en casa). Un motor gripado supera los 2.500 euros.
- Batería: mide el voltaje. Una nueva cuesta 50-100 €. Quedarse tirado en una autopista con 40 °C no tiene precio.
- Líquido de frenos: cámbialo cada dos años (60-80 €). Un latiguillo que hierva en un puerto de montaña puede acabar muy mal.
Curiosidad: la primavera de 2023 fue aún más cálida (dos décimas más) y aquel verano resultó el más caluroso de la serie histórica en la Península. Con el precedente encima de la mesa y un trimestre que apunta a lo mismo, dedicarle media hora a la moto antes de la canícula es la inversión más rentable que puedes hacer.

