Precios de clásicos Ferrari en 2026: la demanda de inversores dispara a los del Cavallino Rampante en el mercado de colección

Los 'halo cars' de Maranello batieron récords en Kissimmee, Arizona y París: un Enzo se remató por 17,8 millones de dólares y un 288 GTO por 9,1 millones.

El mercado del Cavallino Rampante ha irrumpido en 2026 con una fuerza que nadie anticipó. En el primer semestre, los precios de los Ferrari de colección —especialmente los ‘halo cars’ como el 288 GTO, F40, F50, Enzo y LaFerrari— han experimentado subidas de tres dígitos, pulverizando récords en las principales subastas internacionales y arrastrando al alza a otros modelos de la marca y de la competencia. La demanda de inversores, la escasez de unidades con especificación única y una concentración de riqueza en el comprador estadounidense explican, en parte, un fenómeno que ha convertido a las salas de pujas en un circo de cifras mareantes.

Las claves de esta historia

  • Lo más importante: los cinco ‘halo cars’ de Ferrari (288 GTO, F40, F50, Enzo y LaFerrari) establecieron nuevos máximos mundiales en la subasta de la Colección Bachman en Mecum Kissimmee, con un Enzo vendido por 17,875 millones de dólares, triplicando el récord previo.
  • No te lo puedes perder: el 84 % de los coches construidos desde 1980 que superaron los dos millones de dólares en subasta pública en el primer trimestre de 2026 fue adquirido por compradores estadounidenses, según Hagerty. El mercado europeo permanece estático, con apenas un 7 % de las cotizaciones al alza.
  • Cifras y cotización: el precio medio de venta en las subastas de enero en EE. UU. subió un 55 % interanual, hasta 144.161 dólares; se batieron 19 récords en Mecum, y un FXX K Evo de 2018 se adjudicó por 6,98 millones de euros en París.

La tormenta perfecta de Kissimmee: 19 récords en una sola colección

En enero, las subastas de Arizona han sido tradicionalmente el termómetro del coleccionismo automovilístico en Estados Unidos. Este año, sin embargo, el epicentro se desplazó a la venta de Mecum en Kissimmee, la mayor subasta pública de coches de colección del mundo, donde se siguieron 4.702 vehículos vendidos por un total de 678 millones de dólares, un 52 % más que en 2025. El precio medio de remate saltó de 93.037 a 144.161 dólares, según datos de Hagerty.

El gran titular lo acaparó la Colección Bachman, un conjunto de más de 45 Ferrari relativamente modernos, la mayoría con kilometraje de entrega y especificaciones extremadamente raras, reunidos a lo largo de cuatro décadas por el coleccionista de Tennessee Phil Bachman. La puja se convirtió en un circo, en palabras de un especialista de Hagerty presente en la sala.

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Los cinco ‘halo cars’ de la marca —288 GTO, F40, F50, Enzo y LaFerrari— establecieron nuevos récords mundiales. El momento álgido llegó con un Enzo en Giallo Modena con tapicería bicolor en rojo y amarillo que se adjudicó por 17,875 millones de dólares, triplicando el récord anterior y situando al modelo en una órbita de valoración hasta ahora reservada a los grandes clásicos de los años sesenta. Mecum contabilizó un total de 19 récords mundiales en una sola jornada.

De Arizona a París: la fiebre cruza el Atlántico sin perder fuelle

La semana siguiente, los halo cars de Ferrari volvieron a marcar cifras imponentes en la subasta de RM Sotheby’s en Arizona, con un Enzo y un F50 que superaron con holgura el valor máximo de estado ‘concours’ que fijaba la Guía de Precios de Hagerty. Quienes pensaron que el fenómeno se limitaría a Kissimmee se equivocaron.

Cuando un Enzo se vende por 17,8 millones de dólares, el mercado ha dejado de medir la ingeniería y ha empezado a medir la liquidez de sus compradores.

Al cerrar enero, el foco se trasladó a París. RM Sotheby’s remató un Enzo de 2004 con muy bajo kilometraje por 8,105 millones de euros, mientras que Gooding Christie’s adjudicó un 288 GTO de 1984 por 9,117 millones y un FXX K Evo de 2018 por 6,98 millones, ambos récords mundiales. La fiebre no solo se mantenía, sino que cruzaba el Atlántico con idéntica intensidad.

La subasta es tanto un espectáculo como una transacción; el orgullo y la competencia, azuzados por el ambiente, pueden elevar los remates mucho más allá de lo que dictaría un análisis frío.

Este Ferrari FXX K Evo de 2018 “a estrenar” sale a subasta en Rétromobile París

El efecto dominó: Monza SP2 y Carrera GT doblan sus récords, pero el 83% del mercado no se mueve

La escalada no se limitó a los Ferrari. El biplaza Ferrari Monza SP2, un modelo limitado y radical, había fijado un récord de 2,5 millones de dólares en la subasta de RM Sotheby’s en Abu Dabi en diciembre de 2025. Apenas tres meses después, Broad Arrow vendió en Amelia Island una unidad roja con tapicería azul y kilometraje de entrega por 4,955 millones, casi el doble.

Los Porsche Carrera GT también protagonizaron una revalorización vertiginosa. El anterior récord de 2,2 millones establecido por Mecum en 2022 fue superado primero por RM Sotheby’s en Arizona con 3,1 millones a finales de enero, luego en Miami con 3,3 millones, y finalmente Broad Arrow lo pulverizó en Amelia en marzo con la venta de un ejemplar en Gulf Blue sobre interior Ascot Brown que alcanzó los 6,7 millones de dólares, un incremento del 205 % en apenas 75 días.

Ahora bien, la imagen de un segmento en ebullición se desvanece al ampliar el foco. Hagerty analizó 59 coches fabricados a partir de 1980 que se vendieron por más de dos millones de dólares en subasta pública entre enero y marzo de 2026. El 84 % de ellos fue adquirido por compradores estadounidenses o por extranjeros con destino a Estados Unidos. En paralelo, la actualización trimestral del Hagerty Price Guide británico mostraba que el 83 % de las cotizaciones había permanecido estático, un 10 % había bajado y solo un 7 % había subido. El auge, por tanto, era intenso pero muy concentrado.

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Desigualdad de la riqueza: el comprador del 0,1%

Los veteranos del sector recuerdan con inquietud el precedente de principios de los años noventa, cuando un repunte similar de los Ferrari desembocó en una rápida corrección. Entonces, el mercado de colección estaba dominado por el entusiasmo y la especulación; hoy, la información fluye a través de internet y los compradores tienen más herramientas para calibrar el valor real de cada unidad. Sin embargo, las subidas de tres dígitos en meses resultan difíciles de asimilar sin que medie un factor estructural.

Hagerty superpuso en 2025 un gráfico de la Reserva Federal sobre los ingresos del 1 % más rico de Estados Unidos con el precio máximo pagado en subasta pública por un coche de colección. Ambas curvas discurrieron casi pegadas hasta 2011; desde entonces, la cotización récord ha superado nueve veces el ingreso medio del 1 %, una tendencia que 2026 parece dispuesto a ampliar. La métrica relevante quizá ya no sea el percentil superior, sino el 0,1 % o incluso el 0,01 %, capaces de desembolsar 45 millones por un cuadro y para quienes 18 millones por un Ferrari no suponen un quebranto.

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Esta semana, un gestor de vehículos de un importante coleccionista británico me comentaba que otro comprador había ofrecido 10 millones de libras por su Ferrari F50, valorado en unos 4 millones. El propietario rechazó la oferta con un argumento simple: «Me gusta conducirlo». La anécdota ilustra hasta qué punto una riqueza desbordada está desacoplando los precios del coleccionismo de cualquier lógica de uso.

El mejor consejo para el coleccionista sensato sigue siendo el de siempre: comprar bien, priorizando el modelo, la procedencia, el estado original y la rareza, y saber que los ejemplares con baja producción y especificación singular defenderán mejor su valor cuando el entusiasmo se modere. Porque, al fin y al cabo, estos coches están hechos para ser conducidos. Más información y datos de valoración en la web de Hagerty.