Porsche ha cerrado la venta de su participación en Bugatti Rimac y en el grupo tecnológico de Rimac por cerca de 1.000 millones de euros, de los que 250 millones irán directamente a financiar pensiones de sus empleados.
Qué supone la salida total de Porsche
La compañía alemana ha vendido el 45% de Bugatti Rimac, la sociedad creada en 2021 para aunar al fabricante francés y al especialista croata en hiperdeportivos eléctricos, y el 20,6% directo que mantenía en Rimac Group. La contraprestación se sitúa en el entorno de los 1.000 millones de euros, un importe que no había trascendido cuando se anunció la operación en abril.
La cifra había permanecido en secreto hasta ahora. Cuando Porsche anunció la venta el pasado mes de abril, las partes evitaron revelar las condiciones económicas y solo se sabía que el fabricante alemán quería liberar capital para concentrarse en sus propios automóviles. La confirmación del importe llega con la operación ya completada y con las autorizaciones concedidas.
El comprador es un consorcio liderado por el fondo estadounidense HOF Capital, con respaldo de inversores como BlueFive Capital, con sede en Abu Dabi. Tras recibir las autorizaciones pertinentes, la transacción ya se ha completado, lo que supone la salida total de Porsche y el fin de la relación accionarial del Grupo Volkswagen con Bugatti, adquirida en 1998.
De lo ingresado, una cuarta parte —250 millones de euros— se destinará a obligaciones de pensiones, según ha comunicado la propia compañía. El resto permitirá reforzar la estructura financiera y elevar la previsión de margen de flujo de caja del negocio automovilístico: desde una horquilla del 3% al 5% hasta situarla entre el 5,5% y el 7,5% para el cierre de 2026.
Por qué Porsche prioriza la liquidez sobre la tecnología
La alianza con Rimac respondía a la necesidad de acceder con rapidez a su experiencia en baterías, motores e inversores para deportivos eléctricos. Cinco años después, Porsche ya cuenta con modelos como el Taycan y el Macan eléctrico, y ha devuelto el foco —y el capital— a los híbridos e incluso a nuevos modelos de combustión. Rimac ha dejado de ser imprescindible dentro de esa hoja de ruta.
El trasfondo financiero es el que explica la decisión. El beneficio operativo de Porsche cayó un 93% en 2025 y su margen se desplomó desde el 14,1% hasta el 1,1%, golpeado por los aranceles estadounidenses, la debilidad del mercado chino y una transición eléctrica más lenta y costosa de lo previsto. Convertir dos participaciones minoritarias en 1.000 millones de euros de liquidez responde a una prioridad clara: hacer caja.
El movimiento no implica una renuncia a la electrificación por parte de Bugatti o Rimac. El nuevo Bugatti Tourbillon, un híbrido de 1.800 CV con motor V16 y tres motores eléctricos, parte de 3,8 millones de euros y demuestra que la tecnología sigue vigente. Lo que cambia es la posición de Porsche: ya no necesita compartir accionariado para desarrollar esa tecnología.
El mercado de hiperdeportivos sigue vivo, pero no resuelve los problemas de volumen de un grupo que factura por decenas de miles de unidades al año. Porsche necesita proteger su negocio principal y la venta de participaciones minoritarias le da aire sin tocar la línea de productos.

El futuro de Bugatti y Rimac sin Porsche
Mate Rimac conserva el control operativo de Bugatti Rimac y asumirá la presidencia de Bugatti Automobiles. Los nuevos fondos aportan capital y respaldo financiero, pero la dirección industrial y tecnológica seguirá girando en torno al empresario croata. El accionariado queda compuesto por Rimac Group y distintos inversores internacionales, sin influencia directa de Porsche ni de Volkswagen.
Esa estructura concede mayor libertad para dirigir las dos marcas, con una Bugatti que, pese a su legado extraordinario, ha sido difícil de rentabilizar. Durante la etapa de Volkswagen, el Veyron fue un capricho de Ferdinand Piëch en un contexto boyante; se estima que cada unidad podía generar pérdidas de unos 4 millones de euros. La operación actual cierra esa etapa con un retorno claro para el grupo alemán.
La reordenación accionarial puede servir también para despejar dudas sobre posibles fricciones dentro del grupo. Con Porsche fuera, Bugatti y Rimac ganan autonomía estratégica para decidir sus próximos lanzamientos sin depender de las prioridades financieras de un accionista industrial.
La venta convierte dos participaciones minoritarias en liquidez inmediata y deja a Porsche el margen financiero que exige su reconstrucción contable.
📊 Claves de la noticia
- Cifras a tener en cuenta: 1.000 millones de euros por la venta total; 250 millones destinados a pensiones; margen de flujo de caja revisado al 5,5%-7,5%; beneficio operativo de Porsche caído un 93% en 2025.
- Cómo te afecta: La operación refuerza las cuentas de un fabricante con huella en el mercado de deportivos y SUV. Para el comprador, implica que Porsche destinará más recursos a su gama principal, con especial atención a híbridos y motores de combustión, antes que a una expansión acelerada de tecnologías experimentales.
- También debes saber: Bugatti y Rimac continuarán con Mate Rimac al frente industrial, mientras Volkswagen se desvincula por completo de un accionariado que mantenía desde 1998.

