España se ha convertido en el laboratorio europeo de la gasolina 100% renovable. Una flota de veinte coches de gasolina rueda desde este verano con Nexa 95, el combustible renovable de Repsol, sin modificar motor, depósito ni sistema de inyección.
El ensayo, con seis meses de recorrido previstos, une a Toyota Motor Europe, BMW, Bosch y Repsol. El objetivo es comprobar si un carburante líquido de origen no fósil puede funcionar como alternativa inmediata para descarbonizar el parque móvil actual.
Un combustible drop-in que no exige modificar el motor
La clave técnica del proyecto es el carácter drop-in: la gasolina renovable es químicamente equivalente a la gasolina fósil, lo que permite utilizarla directamente en los coches de gasolina que ya circulan y en la red de distribución actual. No es etanol ni exige mezclas específicas como ocurre con los biocarburantes tradicionales.
El combustible se obtiene a partir de materias primas orgánicas o de recuperación: restos agrícolas y forestales, aceites vegetales hidrotratados, grasas animales residuales y residuos urbanos orgánicos. Tras su transformación, se logra una mezcla de hidrocarburos análoga a la del petróleo, con una reducción de la huella de carbono de entre el 70% y el 90% frente a la gasolina convencional.
Esa rebaja se produce porque el carbono emitido al quemar el carburante procede de CO₂ capturado previamente por la biomasa o del aire. Además, la ausencia casi total de azufre y la alta pureza del producto permiten reducir partículas y precursores del smog, dos contaminantes locales que preocupan en las ciudades.
Ese ciclo casi cerrado no significa cero emisiones en el tubo de escape, pero sí desplaza el balance global hacia la neutralidad de carbono. Por eso los cálculos se hacen sobre el ciclo de vida completo y no solo sobre la combustión.
Qué papel juega cada socio y el software de trazabilidad
Repsol aporta la gasolina Nexa 95; Toyota y BMW suman la flota de veinte coches. Bosch introduce el Digital Fuel Twin, un sistema de trazabilidad digital que monitoriza el combustible desde su puesta en el mercado hasta el consumo final por cada vehículo.
Ese control en tiempo real es relevante para la aceptación normativa: permite verificar que cada litro renovable declarado se utiliza realmente y evita que se mezcle con gasolina convencional sin control. La información obtenida durante el semestre servirá para evaluar costes, consumos y emisiones reales fuera del laboratorio.

El gran freno del carburante renovable sigue siendo económico y de escala. Producirlo cuesta actualmente el doble o el triple que la gasolina tradicional, y su disponibilidad es limitada. El proyecto español trata de demostrar que, pese a ello, puede integrarse en flotas ya operativas sin grandes inversiones en infraestructura.
La gasolina renovable no compite con el coche eléctrico, sino que ofrece una vía paralela para reducir emisiones en el parque que ya existe y que tardará años en renovarse.
Por qué importa desde España y para Europa
España tiene ya capacidad de producción de combustibles renovables y una red de distribución compatible, lo que la convierte en un escenario lógico para este ensayo. Si los datos confirman la reducción de emisiones y la fiabilidad mecánica, el modelo podría escalar a flotas de empresas, administraciones y transporte ligero.
El contexto europeo añade presión. La revisión de la normativa comunitaria mantiene la exigencia de reducir un 90% las emisiones de CO₂ de coches y furgonetas nuevos en 2035 respecto a los niveles de 2021, pero ha abierto la puerta a reconocer el papel de los combustibles neutros en carbono. Eso convierte al proyecto español en una prueba con lectura continental.
La electrificación sigue siendo el vector principal, pero el ritmo de renovación del parque automovilístico es lento. Mientras tanto, un combustible que evita modificar el motor y usa la misma infraestructura puede reducir emisiones de forma inmediata, especialmente si se combina con tecnologías híbridas e híbridas enchufables, como sostienen los responsables industriales del proyecto.
El ensayo responde a tres objetivos concretos: aprovechar la gasolina renovable de Repsol, certificar su uso con la herramienta de trazabilidad de Bosch y demostrar que implantarla en flotas Veef es viable. La sigla Veef identifica a los vehículos que circulan exclusivamente con combustibles elegibles y ya no es una idea de laboratorio, sino una flota real rodando por España.
📌 Datos clave internacional
- La cifra a enmarcar: la gasolina renovable reduce la huella de carbono entre un 70% y un 90% frente a la gasolina convencional.
- Consejo práctico: si quieres reducir la huella de tu coche de gasolina sin cambiarlo, sigue la evolución de los combustibles renovables y de las flotas que certifican su uso antes de apostar por un producto concreto.
- Así te afecta: el ensayo español puede acelerar la llegada de un combustible más limpio compatible con tu vehículo actual, aunque su coste de producción todavía dobla o triplica al de la gasolina tradicional.


