Volkswagen negocia ceder el control de la gigafactoría de Sagunto al fabricante chino Gotion

La operación crearía una empresa conjunta controlada por Gotion y daría entrada a un socio tecnológico clave. La planta ha recibido más de 260 millones del PERTE VEC y acumula retrasos en su puesta en marcha.

Volkswagen cede el control de la gigafactoría de Sagunto al gigante chino Gotion y confirma la dependencia europea de la tecnología de baterías asiática. La operación, que incluye una joint venture con mayoría para Gotion, llega tras 260 millones de euros del PERTE VEC y meses de retrasos en la puesta en marcha.

PowerCo, la filial de baterías del grupo alemán, no confirma las negociaciones pero la visita del CEO de Gotion a Valencia y las evaluaciones técnicas en marcha dibujan un desenlace casi inevitable. Con esta fórmula, Volkswagen mantendría una participación minoritaria en una instalación estratégica para sus fábricas de Martorell y Navarra, pero perdería la capacidad de decidir unilateralmente su futuro industrial.

Una joint venture de mayoría china para desatascar la planta valenciana

La arquitectura de la operación es ya una declaración de principios. Gotion tendría la participación mayoritaria y PowerCo quedaría como socio minoritario, según confirman fuentes cercanas a la negociación. La fórmula afecta exclusivamente a Sagunto y no al resto de la red de gigafactorías que PowerCo está levantando en Europa.

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La entrada de Gotion permitiría incorporar la experiencia tecnológica y la escala de producción del gigante asiático, donde Volkswagen posee ya el 25,56% del capital y es su principal accionista. De hecho, Gotion fabrica en China la celda unificada que el grupo alemán quiere estandarizar y ya suministra materiales y celdas a los eléctricos pequeños del consorcio: el CUPRA Raval, el Volkswagen ID. Polo —heredero espiritual del Polo— o el Skoda Epiq de Navarra.

Mientras Sagunto no arranque, esas celdas recorren miles de kilómetros hasta la Península, donde se ensamblan en paquetes. La nueva planta de Sagunto, diseñada con un bloque inicial de 10 GWh, debería alimentar directamente a las líneas de montaje sin ese peaje logístico. Los retrasos son notables: PowerCo había previsto empezar a fabricar celdas de preserie a finales de septiembre de 2026, pero la fecha se ha desplazado a diciembre. La contratación de personal avanza a un ritmo muy inferior al planificado: apenas 50 empleados de los 500 previstos, y las salas blancas y secas, imprescindibles en cualquier fábrica de celdas, acumulan problemas técnicos.

El doble papel de Gotion como accionista y proveedor estratégico

Gotion no llega a Sagunto como un desconocido. El fabricante chino lleva años integrado en la cadena de suministro de Volkswagen y la toma de control sería el último paso de una relación que empezó con el intercambio accionarial. El grupo alemán confió a Gotion la producción de la celda unificada para buena parte de sus eléctricos pequeños, y la compañía ultima otra inversión millonaria en Valladolid: más de 950 millones de euros para una planta de reciclaje de metales y otra de materiales catódicos, con alrededor de 1.000 empleos cuando esté a pleno rendimiento.

Si la operación culmina, Gotion tendría presencia en casi toda la cadena de valor: materiales, reciclaje y fabricación de celdas. Sagunto dejaría de ser una fábrica cautiva del Grupo Volkswagen y podría suministrar baterías a clientes externos. Ford Almussafes aparece como candidato inmediato: la planta valenciana, que a finales de 2028 comenzará a producir vehículos electrificados en la joint venture Ford-Geely, encontraría en Sagunto un proveedor a pocos kilómetros, reduciendo costes logísticos y reforzando el clúster valenciano.

PowerCo

La fábrica que España no puede permitirse perder

La gigafactoría de Sagunto tiene una importancia estratégica clave —y un expediente complejo—. Ha recibido más de 260 millones de euros en ayudas del PERTE VEC, lo que añade una capa de sensibilidad política a cualquier cambio de control. Si Gotion toma las riendas, el dinero público no se perdería necesariamente, pero sí cambiaría la titularidad real del proyecto que aspiraba a ser un buque insignia de la autonomía industrial europea.

Con todo, la realidad de los números pesa más que la retórica. La fábrica no puede arrancar con la rapidez prometida y Volkswagen necesita células competitivas para los eléctricos asequibles que fabricará en Martorell y Navarra a partir de 2027. Sin un socio que aporte la tecnología de producción de celdas a costes razonables, el retraso amenaza con descabalgar toda la cadena de lanzamientos de estos modelos.

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Entregar el control a Gotion es el precio que Volkswagen paga por salvar una inversión que sin un socio chino sencillamente no despega.

El debate de fondo es si Europa puede construir una cadena de valor de baterías autónoma o si, como muestra este caso, la dependencia tecnológica de China es irremediable a corto y medio plazo. Los planes de PowerCo, Northvolt y otros ambiciosos proyectos europeos se topan con una realidad incómoda: las fábricas asiáticas producen más barato, más rápido y con una curva de aprendizaje que Europa aún no domina. La cesión de Sagunto no es un fracaso aislado, sino un síntoma de un desequilibrio competitivo que condicionará el precio final del coche eléctrico europeo durante años.

Análisis de Impacto

  • Dato de mercado: La gigafactoría de Sagunto ha recibido más de 260 millones de euros del PERTE VEC. Si Gotion toma el control, la inversión pública será gestionada mayoritariamente por un actor chino, lo que podría reabrir el debate sobre las condiciones de las ayudas a proyectos industriales con capital extranjero.
  • El rumor: La posibilidad de que Gotion suministre baterías a Ford Almussafes daría a la planta valenciana un volumen de negocio adicional que PowerCo en solitario no podía alcanzar. Esto reforzaría el clúster industrial valenciano y haría más viable la inversión, aunque diluiría el perfil exclusivamente VW de la fábrica.
  • Veredicto: La operación confirma que ni siquiera el mayor fabricante europeo puede hoy producir baterías de forma competitiva sin apoyo chino. Sagunto se salva, pero el control tecnológico y la gestión quedan en manos de un socio externo. Es el precio de la viabilidad inmediata a costa de la autonomía estratégica.