Los resultados de Mercedes-Benz en China 2026: el beneficio de su división de coches se desploma un 94%

El EBIT reportado de Mercedes-Benz Cars cae a solo 49 millones de euros tras anotar un deterioro de 704 millones en inversiones chinas. El grupo eleva el beneficio neto un 13,5% gracias a la pata financiera y a la venta parcial de Daimler Truck.

El beneficio neto de Mercedes-Benz creció un 13,5% en el segundo trimestre de 2026. Un dato que podría invitar al optimismo, pero que esconde una hemorragia silenciosa en su división de coches: el EBIT reportado de Mercedes-Benz Cars se desplomó un 94% respecto al mismo periodo del año anterior, hasta quedarse en apenas 49 millones de euros. El origen del agujero no está en las fábricas alemanas ni en la red de concesionarios europea. El drama tiene acento chino y una factura contable de 704 millones de euros en deterioros vinculados a inversiones participadas por el método de puesta en equivalencia. China, que durante una década fue el motor de crecimiento más rentable para la marca de la estrella, se ha convertido de repente en su mayor sumidero de beneficios.

China, el mercado que pasa de motor a lastre en un solo trimestre

Las cifras de ventas en el gigante asiático no dejan margen para el matiz. En el segundo trimestre, las entregas de turismos de Mercedes-Benz en China cayeron un 30% en tasa interanual. De los 453.674 vehículos vendidos entre abril y junio de 2025 se pasó a 417.765, con una pérdida de volumen especialmente dolorosa en un mercado que representa alrededor de un tercio de las operaciones globales del grupo. Mientras tanto, Europa creció un 4% y Estados Unidos un 10%. Si se excluye China del perímetro, las ventas mundiales de coches de Mercedes-Benz crecieron un 2%. El mensaje es rotundo: el resto del mundo funciona, pero el paciente chino se desangra.

Ese desplome en las ventas no es el único golpe. Mercedes-Benz ha tenido que reconocer contablemente un deterioro de 704 millones de euros en sus inversiones participadas en China. Aunque la compañía no ha detallado qué sociedades concretas están detrás del ajuste, es muy probable que esté revaluando a la baja sus participaciones en joint ventures locales de producción, en un entorno donde los fabricantes alemanes ya no pueden dar por sentado el retorno de sus inversiones. La rentabilidad de las operaciones en China se ha evaporado mucho más rápido de lo que Stuttgart había previsto hace apenas dos años.

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La paradoja financiera: la división de coches se hunde, pero el grupo gana más

¿Cómo puede ser que el beneficio neto del grupo suba un 13,5% mientras su negocio principal pierde casi todo el oxígeno? La respuesta está en dos resortes que nada tienen que ver con la venta de turismos. Por un lado, la división de Mercedes-Benz Financial Services disparó su EBIT ajustado un 70% en el trimestre, hasta los 492 millones de euros, gracias a unos márgenes de cartera más altos y a la reducción de los gastos operativos. Por otro, el grupo ingresó 417 millones de euros procedentes de la venta parcial de su participación en Daimler Truck, el antiguo negocio de vehículos industriales. Sin esos dos balones de oxígeno, la foto de resultados habría sido muy distinta.

Esta dualidad financiera no es nueva en la industria, pero sorprende en un trimestre en el que Mercedes asegura estar inmersa en “el mayor programa de lanzamiento de modelos de su historia”. El nuevo CLA, presentado en China con la esperanza de frenar la hemorragia, no ha logrado convencer a un comprador local que cada vez se decanta más por las marcas chinas de nueva generación. De hecho, la caída del 30% en las ventas sugiere que ni siquiera los lanzamientos más agresivos pueden competir contra la ola de vehículos eléctricos e híbridos de startups locales que ofrecen más tecnología a precios más bajos.

La cifra de EBIT reportado de la división Cars ha pasado de 783 millones de euros en el segundo trimestre de 2025 a solo 49 millones en el mismo periodo de 2026. El deterioro de 704 millones es el factor diferencial, pero incluso sin él, la rentabilidad operativa habría sufrido un fuerte retroceso. Con los precios bajo presión y la competencia china arañando cuota de mercado mes a mes, el margen industrial de Mercedes-Benz Cars está en mínimos históricos.

Mercedes-Benz China

Análisis de Impacto

Lo que ha hecho Mercedes-Benz en este trimestre no es un caso aislado: es la confirmación de una tendencia que lleva dos años gestándose y que ahora golpea con toda su crudeza. BMW y Audi también han sufrido caídas en China, aunque de menor magnitud. La clave diferencial para Stuttgart es que su exposición a las inversiones productivas locales es especialmente alta, y el ajuste contable de 704 millones así lo refleja. Mientras que sus rivales han ido deslocalizando parte del riesgo, Mercedes ha mantenido un perfil de inversión intensivo en joint ventures con socios chinos como BAIC o Geely. Ahora, esas participaciones se han devaluado al calor de una demanda que ya no responde al producto europeo premium como antes.

El precedente más cercano es Volkswagen, que en 2023 ya tuvo que reconocer pérdidas de valor en sus participaciones en China y recortar sus proyecciones a medio plazo. En el caso de Mercedes, la situación es aún más delicada porque el mercado chino representaba hasta ahora el destino de uno de cada tres vehículos vendidos por la marca. Perder un 30% de ese volumen en un solo trimestre no es un bache coyuntural: es un cambio estructural que obligará al grupo a repensar su estrategia en el país, desde la política de precios hasta la electrificación acelerada de su gama.

La gran pregunta es si la cúpula de Stuttgart está dispuesta a sacrificar margen para defender cuota o si prefiere replegarse hacia los segmentos de lujo donde los márgenes siguen siendo altos y la competencia china todavía no ha penetrado con fuerza. La Clase S, el GLS y los Maybach siguen vendiéndose bien entre la élite china, pero no bastan para compensar la caída de los modelos de volumen. A medio plazo, la decisión estratégica pasará inevitablemente por renegociar las condiciones de sus operaciones conjuntas o, directamente, asumir una menor presencia industrial en China para preservar la rentabilidad del grupo.

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La próxima cita con los mercados llega en octubre, cuando Mercedes presente sus resultados del tercer trimestre. Si para entonces la caída en China no se ha estabilizado, la presión para ejecutar cambios más profundos —incluyendo posibles reestructuraciones de plantilla en las plantas locales— será imparable. De momento, la directiva se aferra al discurso oficial de que “el mercado y los clientes chinos siguen siendo de alta importancia estratégica para Mercedes-Benz”. Pero con un EBIT de 49 millones, la importancia estratégica no paga las facturas de la cuenta de resultados.

El beneficio neto de Mercedes-Benz este trimestre no es el retrato de una industria próspera, sino la foto de un conglomerado que sabe explotar sus activos financieros mientras su negocio principal se desangra en el mayor mercado mundial.