Multa por llevar los pies en el salpicadero: 200 euros y el riesgo de lesiones graves con el airbag

El airbag se activa a 300 km/h y lanza las piernas contra el pecho; el riesgo de fractura es diez veces mayor. La multa por permitir esta postura es de 200 euros y el conductor es responsable de la seguridad de los ocupantes.

Con los pies en el salpicadero, a 50 km/h y el airbag activado: el resultado puede ser una fractura de pelvis o de piernas. No es una exageración. Es lo que advierten los especialistas en biomecánica del impacto y es lo que la Guardia Civil de Tráfico lleva años recordando en sus redes sociales. Por increíble que parezca, circular con un pasajero así de relajado es peligroso y te puede costar 200 euros. Y no solo eso: la posición le anula cualquier protección.

Por qué viajar así es una temeridad

Viajar con los pies en el salpicadero es de lo más habitual entre pasajeros que dicen sentirse ‘cómodos’. El problema es que esa comodidad dura lo que tarda en saltar un airbag. El airbag delantero del pasajero se despliega en milésimas de segundo a una velocidad de hasta 300 km/h. Si en ese momento los pies están apoyados donde debería ir la bolsa de aire, el airbag los lanza contra el techo y contra el propio ocupante. Las consecuencias son fracturas de piernas, pelvis, luxaciones de cadera y traumatismos faciales severos, por el impacto de las rodillas contra la cara. En inglés, los médicos de urgencias lo llaman ‘dashboard feet’ y en España los traumatólogos saben de sobra de qué hablan.

Las campañas de la DGT y de la Guardia Civil de Tráfico no dejan de repetir que esa postura multiplica por diez el riesgo de lesiones muy graves en un choque frontal, incluso a velocidades urbanas. Se trata de un gesto automático que parece inofensivo y que en carretera larga se vuelve un hábito. Pero lo cierto es que no existe colisión ‘leve’ para quien viaja en esa postura.

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El airbag del pasajero se activa a 300 km/h; si los pies están en el salpicadero, las piernas salen disparadas hacia el pecho y la cara.

La multa y los puntos: qué dice el RGC

Pongamos el escenario: un conductor circula por una carretera en la que no hay ningún control visible. De repente, un agente de la Guardia Civil de Tráfico le da el alto. ¿El motivo? Su acompañante lleva los pies en el salpicadero. La sanción está amparada por el RGC (Reglamento General de Circulación). El artículo 18 obliga al conductor a mantener su propia libertad de movimientos, el campo necesario de visión y la atención permanente a la conducción que garanticen su propia seguridad y la de los demás ocupantes del vehículo. Si el copiloto va con los pies en el salpicadero, el conductor está incumpliendo su obligación de garantizar la seguridad del pasajero.

Además, si el acompañante no usa correctamente el cinturón de seguridad —y llevar los pies en alto implica que el cinturón no está ajustado como debe—, estaríamos ante una infracción grave. La multa típica asciende a 200 euros. Según la Ley sobre Tráfico, si el que viaja mal es un menor de edad, la responsabilidad recae sobre el conductor; si es un adulto, la sanción se le puede imponer directamente al pasajero. En cualquier caso, ahí están los 200 euros y la posibilidad de perder puntos si se trata de un menor sin sujeción adecuada.

En resumen: dar gas con la imagen del copiloto ‘a sus anchas’ es una invitación a que un agente te pare y te ponga una multa de 200 euros.

Pies salpicadero coche
Fuente: DGT

Cómo viajar seguro y evitar la sanción

La solución es tan simple que parece un consejo de parvulario: sentarse con la espalda pegada al respaldo, los pies apoyados en el suelo del vehículo y el cinturón correctamente colocado —la banda diagonal sobre el hombro y la horizontal sobre las caderas—. El airbag funciona amortiguando el impacto cuando el cuerpo se desplaza hacia delante; si los pies lo bloquean, el airbag se convierte en un martillo neumático. No sirve de nada apagar el airbag del acompañante porque la propia inercia de una frenada brusca ya provocaría lesiones y porque el airbag es un sistema de seguridad pasiva que se activa con sensores de colisión, no es un capricho.

Para el conductor, el protocolo es sencillo: antes de girar la llave de contacto, comprueba visualmente que todos los ocupantes están bien sentados y con el cinturón abrochado. No cuesta nada y evita disgustos. En trayectos largos, recuerda al copiloto que estire las piernas en las áreas de descanso, no en marcha. Y si insiste, recuérdale que la multa de 200 euros corre por cuenta suya.

Contexto y tendencias: más campañas, mismo riesgo

El uso del cinturón de seguridad ha mejorado en España de forma notable en los últimos veinte años, según las series históricas de la DGT. Sin embargo, la relajación postural del pasajero sigue siendo una asignatura pendiente. En otros países europeos, como Francia o Alemania, este tipo de posiciones se sancionan de forma expresa porque se asimilan a no llevar el cinturón correctamente. En España, la norma no menciona ‘prohibido llevar los pies en el salpicadero’, pero los agentes tienen claro que es una infracción del artículo 18 del Reglamento General de Circulación y, si el cinturón no está bien abrochado, del artículo 117.

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La DGT ha lanzado, en años anteriores, campañas específicas en redes sociales mostrando radiografías de fracturas reales para concienciar. Aunque en 2026 no hay una campaña activa en este momento —la última se cerró a principios de verano—, la vigilancia de la Guardia Civil de Tráfico no decae. Los radares de cinturón, que captan imágenes del habitáculo, pueden detectar posturas inadecuadas. Así que, por la salud y por el bolsillo, mejor sentarse bien.

Ficha de la Multa

  • A quién afecta: Al conductor, si el pasajero es menor o si no ha corregido la postura; al pasajero adulto, directamente, si es sorprendido por un agente con los pies en el salpicadero y el cinturón mal colocado.
  • Cifras a tener en cuenta: Multa de 200 euros. Posible detracción de puntos si el infractor es el conductor y se trata de un menor desprotegido.
  • Consejo para evitarlo: Antes de arrancar, comprueba que todos los ocupantes tienen la espalda apoyada y el cinturón bien puesto. Corre más caro un airbag mal recibido que un minuto de paciencia.