BYD intentó dos veces comprar acciones de Renault: el Gobierno francés lo bloqueó

El Estado francés, con el 15 % del capital y el 30 % de los votos, vetó dos intentos de BYD para preservar la independencia del fabricante del rombo. Macron siguió las negociaciones personalmente y el Elíseo consideró la operación un asunto de soberanía industrial.

Emmanuel Macron no solo llama a Mbappé para que se quede en Francia. Según revela hoy Les Echos, el presidente galo también ha frenado personalmente la entrada del gigante chino BYD en el accionariado de Renault. Dos veces. Y con un argumento idéntico: la independencia del rombo es un asunto de Estado.

El Estado francés controla el 15 % de las acciones del Grupo Renault y ostenta un 30 % de los derechos de voto. No se trata de un inversor cualquiera: es el guardián de una de las joyas industriales del país. Con más de 50.000 empleados en Francia y una red de fábricas que abastecen a toda Europa, Renault es un símbolo que París no está dispuesto a ceder.

Por qué el Elíseo defiende a Renault como si fuera una línea roja

Más allá del accionariado, el control estatal le permite vetar decisiones estratégicas. Cualquier movimiento en el capital que pueda diluir la influencia francesa pasa por el filtro del Ministerio de Economía. Cuando BYD llamó a la puerta, el Elíseo no tardó en calificar la operación de “amenaza a la soberanía industrial”. La nacionalidad del comprador —china— pesó, y mucho, en un momento en que la UE debate aranceles y subsidios a los eléctricos asiáticos.

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Dos intentos de compra, ningún resultado

Según la información de Les Echos, BYD se movió en dos ocasiones para hacerse con un lote relevante de títulos. La primera tentativa levantó alarmas; la segunda, con Macron siguiendo las gestiones de cerca, recibió un portazo sin paliativos. Fuentes cercanas a la negociación apuntan a que la propuesta china incluía una inyección de capital que habría aliviado las maltrechas cuentas de la marca. En 2025 Renault perdió 11.000 millones de euros, lastrada por el desplome de su filial Nissan y un mercado europeo que no termina de arrancar.

La lógica inversora era clara: comprar barato (Renault cotiza muy por debajo de sus rivales) y, de paso, asegurarse capacidad productiva en el corazón de Europa sin levantar una fábrica desde cero. Pero la respuesta fue un no rotundo.

El Elíseo no quiere un segundo Mbappé: prefiere que el capital y la tecnología se queden bajo control galo, aunque el socio chino traiga la chequera llena.

El trasfondo industrial: las fábricas, el verdadero botín

BYD no busca un asiento en el consejo por capricho. Lo que ambiciona es capacidad de producción en suelo europeo para esquivar los aranceles y cumplir con las normativas locales. Renault cuenta con plantas que llevan tiempo trabajando por debajo de su capacidad. La factoría de Villamuriel de Cerrato (Palencia) es un ejemplo con nombre propio: el miniturno de tarde se ha suprimido este mismo verano y solo queda operativo el turno de mañana. Un caramelo para cualquier fabricante que necesite montar vehículos sin esperar años de obra.

Otro gigante chino, Geely, ya se ha sentado a la mesa de Renault con la joint venture Horse Powertrain, centrada en motores híbridos y térmicos. Y Stellantis ha cedido su planta de Figueruelas para ensamblar modelos de Leapmotor. El patrón se repite: los fabricantes orientales se acercan a las fábricas infrautilizadas de Europa para ganar músculo industrial rápido.

El fracaso de BYD con Renault no cierra la puerta a futuros movimientos. La marca china lidera el mercado de enchufables en España y ya ha metido tres modelos entre los diez más vendidos del país. Su expansión en Europa es un hecho; solo falta averiguar cuándo y dónde comprará, construirá o alquilará su próxima fábrica.

Información útil para el conductor

  • El accionista de referencia: el Estado francés controla el 15 % de Renault y el 30 % de los votos, lo que le da poder de veto sobre operaciones estratégicas.
  • Los intentos frustrados: BYD tanteó dos veces la compra de un paquete accionarial significativo; ambas fueron bloqueadas por el Gobierno de Macron.
  • Renault y China: a pesar del veto, la firma del rombo mantiene alianzas con Geely (motores) y estudia más acuerdos industriales, como el que ya permite a Leapmotor usar fábricas de Stellantis.
  • Fábricas en el punto de mira: plantas como la de Palencia, con un solo turno, son el objetivo lógico de cualquier fabricante chino que quiera producir en Europa sin aranceles.
  • Para tu bolsillo: la colaboración con Geely ya ha dado frutos en motores compartidos; si BYD u otro socio entrara, podrían llegar modelos eléctricos más baratos a la gama Renault en los próximos años.