La Ley Leno de California exime ya de la prueba bienal de emisiones a los vehículos de colección anteriores a 1981.
Las claves de esta historia
- Lo más importante: la SB1392 enmienda la sección 44011 del código de salud y seguridad californiano y saca de la inspección bienal de gases a los vehículos de colección anteriores al año modelo 1981, con un calendario rodante que se extenderá hasta 2032.
- No te lo puedes perder: Gavin Newsom firmó el texto en el garaje de Jay Leno en Burbank, un año después de que el mismo proyecto naufragara en comisión.
- Cifras y calendario: 35 años de antigüedad mínima, menos de 1.000 millas anuales o póliza específica de colección, entrada en vigor del régimen rodante el 1 de enero de 2028 y techo definitivo en el año modelo 1986.
Qué exime exactamente la SB1392 y a quién deja fuera
El texto salió adelante en la sesión de este año después de fracasar en comisión el anterior, y recibió la firma del gobernador Gavin Newsom en el garaje de Jay Leno, en Burbank. La puesta en escena no era casual: el presentador fue, junto a la asociación del equipamiento de posventa SEMA, el rostro más visible de una campaña que llevaba dos décadas llamando a la puerta.
En lo técnico, la norma enmienda la sección 44011 del código de salud y seguridad californiano y establece una exención inmediata de la inspección bienal de gases para los vehículos de colección anteriores al año modelo 1981, con la condición de que cumplan los estándares que les correspondían por clase y año.
Ahí está la primera trampa. El coche debe haber cumplido originariamente con la normativa federal de emisiones, de modo que un Ferrari 308 o un Porsche 911 SC de especificación europea —fabricados sin los controles anticontaminación estadounidenses— quedan fuera del paraguas. La paradoja resulta incómoda para el coleccionista: los ejemplares más codiciados de aquella hornada son, precisamente, los que no podrán acogerse.
Tampoco desaparece la inspección por completo. El vehículo sigue obligado a pasar una verificación funcional del tapón de combustible y una revisión visual en busca de fugas, dos trámites que cualquier coche bien mantenido despacha sin sobresaltos.
Más delicada es la definición de vehículo de colección, que acumula tres requisitos: al menos 35 años de antigüedad, uso primordial en exhibiciones, desfiles, actos benéficos y muestras históricas —nunca como medio de transporte habitual— y disposición de una póliza específica de colección o acreditación de menos de 1.000 millas anuales.
La ley premia al coche que cumplió las reglas, no al que las esquivó: la especificación europea, tan apreciada, paga ahora su precio.
El rodillo que se congeló en 1975
Hasta 2005, California aplicaba una exención móvil: todo vehículo dejaba de someterse a la prueba de gases al cumplir 30 años desde su año modelo. Aquel rodillo se detuvo en seco en septiembre de 2005, cuando el entonces gobernador Arnold Schwarzenegger firmó un paquete de leyes ambientales que incluía la derogación del régimen. La exención quedó clavada en el año modelo 1975, y todo lo posterior siguió sujeto a inspección sine die.
La magnitud de lo perdido se mide en una frontera arbitraria. Un 911 de 1974 circulaba sin trámites; su hermano de 1976, mecánicamente casi idéntico, arrastraba la revisión cada dos años sin fecha de caducidad. La línea no separaba coches limpios de coches sucios, sino dos años consecutivos de producción.
Durante dos décadas, el aficionado californiano convivió con esa asimetría. La lógica del legislador era reducir emisiones; la del propietario, conservar el parque. Ambas cosas podían coexistir, pero nadie las había sentado a la misma mesa.
La era de la asfixia que estos coches arrastran
El alivio llega, sobre todo, a los coches que más lo necesitaban. A mediados de los setenta la EPA apretó el acelerador normativo y los fabricantes respondieron con soluciones de urgencia: pistones de baja compresión, árboles de levas de escasa alzada, carburadores más pequeños. La potencia se desplomó. El Chevrolet Corvette de 1978, con su V8 de 5,7 litros, declaraba 175 CV.
A eso se sumaron bombas que insuflaban aire fresco en los colectores de escape para quemar hidrocarburos, cánones de carbón activo para contener vapores y una maraña de válvulas, conductos de vacío y solenoides. La ingeniería era apresurada, y se notaba: arranques perezosos, averías frecuentes y reparaciones caras. La literatura anglosajona bautizó el periodo como Malaise Era, y el apodo hizo fortuna.
De ahí que los aficionados suspiraran por las versiones europeas. Un mismo modelo, en especificación del Viejo Continente, entregaba más potencia porque no cargaba con los dispositivos federales; ahí está buena parte del prestigio que el coche europeo de esa época conserva en Estados Unidos. La Ley Leno no corrige ese diferencial: lo sanciona al exigir conformidad con la norma de origen.
El coche que llega a esta exención no es el más rápido ni el más raro: es el que sobrevivió a la peor década de la ingeniería.
El calendario rodante hasta 2032 y su letra pequeña
El régimen transitorio tiene fecha de caducidad. Desde el 1 de enero de 2028, los vehículos de colección de al menos 35 años quedarán exentos de forma automática y anual, en un rodillo que avanzará año a año hasta 2032, cuando accedan los modelo 1986. Después, silencio: el texto no contempla exenciones más allá de esa fecha.
Quienes lo han peleado lo leen como un periodo de prueba. La estructura por fases permite medir el efecto real sobre la calidad del aire y volver al legislativo con cifras en la mano. También deja la puerta abierta a que el calendario se reabra, algo que hoy por hoy es deseo y no compromiso.
Qué revela la norma sobre el mercado del clásico
California lleva setenta años dictando la gramática de la cultura del automóvil. De los talleres de Gene Winfield y George Barris salió el lenguaje de la personalización; Vic Edelbrock puso apellido a la preparación; Phil Hill fue el primer campeón del mundo de Fórmula 1 nacido en Estados Unidos.
La primera prueba sancionada por la NHRA se corrió en 1953 sobre un aparcamiento recién asfaltado de Pomona, hoy In-N-Out Burger Pomona Dragstrip y escenario en activo más longevo del país. Carroll Shelby levantó sus Cobras junto al aeropuerto de Los Ángeles, y en ese mismo estado nacieron Motor Trend, Hot Rod y Road & Track.
Que ese ecosistema hubiera convertido la propiedad de un deportivo de 1978 en un quebradero de cabeza era una contradicción difícil de sostener durante más tiempo. La Ley Leno no crea valor por sí sola, pero retira fricción, y en el coleccionismo la fricción acaba traduciéndose en precio. Los youngtimers de finales de los setenta y primeros ochenta —la franja que hasta ahora pagaba el pato normativo— son los primeros llamados a notarlo. Queda, eso sí, un flanco abierto: la exigencia de conformidad con la norma de origen deja en tierra de nadie a los restomods con motor sustituido, una cuestión que el texto no resuelve de forma explícita.
En Europa el debate corre en paralelo y con herramientas distintas. Las zonas de bajas emisiones han obligado a las ciudades españolas a buscar acomodo para el vehículo histórico, y las ordenanzas municipales han ido admitiendo excepciones con criterios dispares: la matrícula histórica pesa más en unas que en otras. La diferencia con California es de naturaleza. Allí el obstáculo nunca fue circular, sino pasar la inspección cada dos años.
Falta por ver cómo se implementa la parte más resbaladiza del texto: el procedimiento que el departamento competente debe desarrollar para acreditar el límite de 1.000 millas anuales. De su rigor —o de su laxitud— dependerá que la ley sea un alivio real o un trámite con nueva envoltura. El primer examen llega con el rodillo de 2028; la prueba de fuego, en 2032, cuando el último año modelo cubierto entre en el paraguas y nadie haya legislado todavía sobre lo que venga después.

