Prueba del BMW X1 sDrive18d: Necesitamos más coches así

Probamos el BMW X1 sDrive18d, la versión diésel de 150 CV y tracción delantera que parte de 47.700 euros. Su habitáculo amplio, su consumo contenido y sus pantallas protagonizan una prueba en la que también surgen reparos de ergonomía y confort.

El BMW X1 sDrive18d es la puerta de entrada diésel a la gama del SUV más pequeño de BMW, un modelo que mide 4,50 metros de longitud y 1,85 de anchura. Su precio parte de 47.700 euros y equipa un motor de 150 CV asociado a un cambio automático que lleva el par motor a las ruedas delanteras.

Esta tercera generación del BMW X1, cuyo código interno es U11, releva al F48 y conserva su plataforma (UKL2) y su disposición mecánica, con motor transversal. Existen versiones de tracción total y, por primera vez, una variante totalmente eléctrica, denominada iX1.

El BMW X1 sDrive18d por dentro: espacio y pantallas

El habitáculo del BMW X1 destaca por el espacio para las piernas en las plazas traseras. La segunda fila, cuyos respaldos se dividen en tres partes (40:20:40), puede reclinarse y desplazarse sobre guías. El maletero ofrece 540 litros (500 litros en las versiones microhíbridas) y un doble fondo bastante amplio, con un umbral de carga relativamente bajo y portón eléctrico.

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El salpicadero, del que BMW ha suprimido casi todos los botones, aloja dos pantallas bajo un mismo plástico curvo: una para la instrumentación, de 10,25 pulgadas, y otra para el sistema multimedia, de 10,7 pulgadas. Ambas funcionan con el sistema operativo BMW ID8.

bmw x1 sdrive18d prueba 7 Motor16

Ese aspecto pulcro y minimalista tiene un coste en ergonomía: las funciones son tantas que, mientras el conductor no se habitúe, la interfaz puede abrumarle, y cuando se haya habituado seguirá necesitando dedicar más tiempo y retirar más veces la vista de la carretera que si tuviera mandos dedicados para todas las funciones. El reconocimiento de voz alivia el problema, pero nuevamente requiere costumbre, y sólo es realmente práctico cuando se viaja solo.

En cuanto a la calidad, tanto los materiales como los ajustes nos han causado una muy buena impresión a la vista y al tacto. Los asientos delanteros de serie son impecables, si bien BMW ofrece opciones con sobreprecio para quien desee un aspecto aún más deportivo.

Al volante del BMW X1 sDrive18d

Hemos probado en profundidad el BMW X1 sDrive18d, cuyo motor diésel de cuatro cilindros y 2,0 litros rinde 150 CV y carece de hibridación. Frente al motor de gasolina de 136 CV del sDrive18i (que cuesta lo mismo), su respuesta resulta sensiblemente más poderosa, aunque sea algo más ruidoso en parado.

En consumo, los datos de homologación le otorgan 1,4 l/100 km menos que al sDrive18i. En nuestra prueba habitual en autovía,h a gastado en torno a los 5,5 l/100 km, medio litro más que el valor homologado WLTP.

bmw x1 sdrive18d prueba 5 Motor16

La transmisión automática de siete velocidades dispone de las posiciones D y L; esta última circula con una marcha más corta y refuerza el freno motor, a cambio de incrementar el consumo, el ruido y el desgaste mecánico. Para elegir la marcha a mano hay que pedir las levas tras el volante, que cuestan unos 300 euros y sustituyen la posición L por la S, de Sport.

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Con la suspensión de serie, llantas opcionales de 18’’ y unos neumáticos que priorizan el consumo, el BMW X1 se siente firme y bien asentado. Es relativamente ágil, bastante cómodo para la firmeza de la suspensión y, en general, muy equilibrado. Opcionalmente, es posible montar una suspensión adaptativa, que permite un reglaje más firme o más suave que el estándar.

Equipamiento, etiqueta ambiental y precio del BMW X1 sDrive18d

Al BMW X1 sDrive18d le corresponde la etiqueta C de la DGT. Quien aspire a las etiquetas ECO o 0 deberá elegir versiones más potentes, como el xDrive20d de 163 CV con microhibridación de 48 V, o los híbridos enchufables xDrive25e (245 CV) y xDrive30e (326 CV).

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De serie, todas las versiones incorporan llantas de aleación, climatizador de dos zonas, volante deportivo, sensores de proximidad y cámara trasera de ayuda al estacionamiento. Existen tres líneas de equipamiento: la básica, xLine y M Sport.

Prueba del BMW X1 sDrive18d: Necesitamos más coches así

Entre los asistentes de serie figuran el programador de velocidad con función de frenado, la frenada de emergencia en ciudad y el asistente de marcha atrás, que toma el control de la dirección hasta 50 m. Opcionalmente se ofrecen, entre otros elementos, techo panorámico, faros matriciales de ledes y Head-up Display. Como de costumbre en la marca, es posible configurar un BMW X1 a capricho, incluso en esta versión básica.

Por supuesto, un automóvil de su segmento y nivel de potencia que a nada que lo equipemos superará los 50.000 euros no es ninguna ganga, pero el conjunto resulta tan satisfactorio que, si el presupuesto no es un impedimento, resulta totalmente recomendable.

Las claves del BMW X1 sDrive18d

  • El BMW X1 sDrive18d parte de 47.700 euros y equipa un motor diésel de 150 CV con tracción delantera.
  • Mide 4,50 m de longitud y 1,85 m de anchura, y su maletero ofrece 540 litros de capacidad.
  • Gasta alrededor de 5,5 l/100 km, claramente menos que el equivalente de gasolina sDrive18i.
  • Dos pantallas, de 10,25 y 10,7 pulgadas, concentran casi todas las funciones y utilizan el sistema operativo BMW ID8.
  • Solo ostenta la etiqueta C de la DGT; las etiquetas ECO o 0 exigen versiones más potentes de la gama.
  • La suspensión adaptativa y las levas tras el volante son sólo algunas de las numerosas opciones disponibles.