El Leapmotor B10 ya sale de la línea de Stellantis en Figueruelas (Zaragoza), eso sí, todavía en fase de preproducción. Las primeras unidades sirven para ajustar los procesos y formar a la plantilla antes del arranque de la fabricación en serie. El precio de partida del SUV eléctrico se queda en 22.500 euros financiando y en 23.600 euros al contado.
Ambas cifras descuentan 3.375 euros del Plan Auto+ y 900 euros del CAE. La financiación exige aportar al menos 5.000 euros durante 36 meses, con una última cuota de 15.476,24 euros y un coste total a plazos de 30.059,09 euros.
Así se fabrica el B10 en Figueruelas
La planta aragonesa no parte de cero: allí se producen ya el Opel Corsa, el Peugeot 208 y el Lancia Ypsilon. Stellantis ha abierto además instalaciones para ensamblar los módulos de batería del B10, un paso decisivo para que el coche pueda acogerse a otro tramo de las ayudas del Plan Auto+.
Fabricar en España tiene una consecuencia directa sobre el precio final. El coche abastece al mercado europeo desde dentro de la Unión Europea y evita los aranceles adicionales que gravan a los eléctricos importados de China. Ahí está buena parte del argumento comercial del modelo, y también la razón por la que Stellantis ha movido ficha tan rápido.
Fabricar en Zaragoza no cambia el coche: cambia lo que cuesta, lo que tarda en llegar y lo que deja de pagarse en aranceles.
Megacasting y robotización: menos piezas, más repetibilidad
La tecnología de fabricación que hay detrás de un SUV como este se apoya en dos palancas. La primera es el megacasting, la técnica que funde en una sola pieza de aluminio grandes secciones estructurales antes formadas por decenas de piezas estampadas y soldadas entre sí. Menos uniones significan menos puntos de fallo, tolerancias más ajustadas y un conjunto más ligero.
Detrás está también la robotización: brazos de soldadura, manipulación y control dimensional que repiten la misma operación con una precisión imposible de mantener a mano durante tres turnos. El resultado es una carrocería homogénea, con ajustes más finos y menos ruidos y vibraciones cuando el coche acumula kilómetros.
Lo que el conductor se encuentra por 22.500 euros
El B10 mide 4,52 metros de largo, prácticamente lo mismo que un Hyundai Tucson o un Volkswagen Tiguan. Las plazas traseras son uno de sus puntos fuertes por espacio; el maletero se queda en 430 litros en las versiones eléctricas y en unos 330 litros en el B10 REEV de autonomía extendida.
En el acabado de acceso, Life, ya aparece la pantalla central de 14,6 pulgadas con Apple CarPlay y Android Auto, además de instrumentación digital de 8,8 pulgadas, cámara de 360 grados, sensores de aparcamiento traseros, llave NFC, techo panorámico y llantas de 18 pulgadas. En conectividad y multimedia, la dotación no tiene nada que envidiar a rivales que cuestan bastante más.
Los ADAS (los sistemas avanzados de asistencia a la conducción) son otro de sus argumentos de venta. Control de crucero adaptativo, centrado de carril, asistente de ángulo muerto, alerta de tráfico cruzado delantero y trasero con frenada automática y aviso de puerta abierta vienen de serie desde el nivel básico.
El acabado Design añade asientos delanteros eléctricos con calefacción y ventilación, portón trasero eléctrico, sensor de lluvia, cristales tintados e iluminación ambiental de 64 colores. Son extras que en otras marcas obligan a subir dos escalones de gama.
En mecánica, las versiones eléctricas montan un motor trasero de 218 CV. Con la batería de 56,2 kWh homologan 361 kilómetros WLTP; con la de 67,1 kWh, 434 kilómetros. Existe además un B10 de autonomía extendida: las ruedas las mueve un motor eléctrico, pero un motor 1.5 de gasolina actúa como generador para alimentar una batería de 18,8 kWh que permite 82 kilómetros en modo eléctrico y hasta 900 kilómetros con el depósito lleno.
Producción local, aranceles y lo que conviene mirar antes de comprar
El movimiento de Stellantis encaja en una tendencia consolidada: quien quiera vender eléctricos asequibles en Europa necesita producirlos dentro de la Unión. Montar el coche en Zaragoza y ensamblar aquí la batería elimina el arancel adicional y desbloquea tramos de ayuda pública que un vehículo llegado de China no alcanza. Para el comprador, la diferencia se mide en miles de euros.
Por tamaño y precio, el B10 se cruza con el BYD Atto 3 y el MG S5, y por planteamiento también con el Škoda Elroq y el Toyota C-HR+, que juegan un peldaño por encima en precio y en calidad de rodadura. Quien haga números entenderá que el Leapmotor compensa con precio lo que pierde en refinamiento.
Antes de firmar conviene tener claro el uso que se le va a dar. La versión de acceso, con 361 kilómetros WLTP, se queda corta para viajes frecuentes. La de 434 kilómetros tiene más sentido como coche principal de casa, y la variante REEV es la más lógica si el coche va a hacer carretera a menudo, aunque por ahora no está confirmado que vaya a fabricarse en Figueruelas.
El siguiente hito de la planta es el arranque de la producción en serie, previsto para octubre. A partir de ahí, los B10 que se entreguen en España dejarán de llegar desde China y saldrán de Zaragoza. La decisión sobre el REEV marcará si la factoría completa la gama o se queda con las versiones eléctricas.
🛠️ Tecnología a examen
- Dato a tener en cuenta: 4,52 metros de largo, 22.500 euros de partida y fabricación en Figueruelas con arranque en serie previsto para octubre.
- Lo que equipa: pantalla central de 14,6 pulgadas con Apple CarPlay y Android Auto, instrumentación de 8,8 pulgadas, cámara de 360 grados, llave NFC, control de crucero adaptativo, centrado de carril y frenada automática de tráfico cruzado, sobre una línea que combina megacasting y robotización.
- Así te afecta como conductor: acceso a un SUV eléctrico de tamaño familiar por menos de 23.000 euros, con ADAS de serie, conectividad completa y la opción REEV para viajar hasta 900 kilómetros sin depender de los cargadores.

