Hyundai comercializa en China el Ioniq V, una berlina eléctrica de 4,90 metros que arranca en 14.400 euros.
La cifra funciona como termómetro de una brecha que no deja de crecer. En España, ese dinero apenas alcanza para un urbano eléctrico de acceso; en el mercado chino, compra una berlina de casi cinco metros con pantallas de 27 pulgadas. El Hyundai Ioniq V se vende únicamente allí, y ahí está la otra mitad de la noticia.
El nombre engaña. Ioniq V se lee uve y no es un Ioniq 5 escrito con números romanos: la V procede de Venus, el prototipo del que deriva, y el coche se ha desarrollado en el centro de diseño que la marca mantiene en China. De momento, Europa se queda mirando.
Una berlina de 4,90 metros con estética de prototipo
Su silueta es una cuña muy marcada, con ecos del wedge design, la corriente de carrocerías en cuña que dominó los salones de los años setenta. Hay guiños al Lancia Stratos Zero, al Alfa Romeo Carabo y al Mercedes-Benz C111 en el morro bajo y en la línea de luces estrecha, mientras el capó se prolonga en el mismo plano que el parabrisas. La vista de perfil y la trasera, en cambio, recuerdan al Toyota Prius actual.
Las medidas colocan al coche en otro segmento. Declara 4,90 metros de largo y 2,90 metros de distancia entre ejes, muy por encima de los 4,60 metros del Prius. El maletero anuncia 465 litros, un dato discreto para ese tamaño, porque el desarrollo prioriza el espacio de las plazas traseras, donde el cliente chino pasa buena parte del trayecto.
En China, 14.400 euros compran una berlina de casi cinco metros; en Europa, esa cifra apenas cubre la entrada a un compacto eléctrico.
Hay un parecido con el Stratos Zero, pero es un juego visual y no una herencia técnica. Aquel era un ejercicio de diseño extremo; este es un coche de producción con enfoque práctico que, por tamaño y carrocería, se acerca más al Ioniq 6 que se vende en España que al Ioniq 5.
Pantallas de 27 pulgadas y arquitectura de 800 voltios

El interior sigue el manual de los eléctricos chinos: un conjunto de pantallas de 27 pulgadas, proyección de la información en el parabrisas y un sistema multimedia con procesador Snapdragon 8295. Las ayudas a la conducción, desarrolladas junto a Momenta, incluyen asistencia en autopista con el conductor siempre al cargo.
La gama se apoya en baterías LFP suministradas por CATL. La versión de acceso combina un paquete de 53,5 kWh con 190 CV, mientras que la de mayor autonomía sube a 66,8 kWh y 228 CV sobre una arquitectura de 800 voltios.
Según los datos facilitados por el fabricante, la autonomía homologada llega a 650 kilómetros con el ciclo chino CLTC, más benévolo que el WLTP europeo, así que la cifra no admite comparación directa con la de un eléctrico matriculado en España.
El precio no admite matices. Parte de 14.400 euros, unos 109.900 yuanes al cambio actual, y la versión tope de gama se queda en torno a 18.300 euros, aproximadamente 139.900 yuanes.
Lo que este precio dice del mercado europeo
La explicación del precio no está en un truco contable, sino en la cadena de suministro. Las baterías LFP se fabrican a pocos kilómetros de la planta, el mercado chino concentra decenas de rivales peleando por el mismo comprador y la marca necesita volumen en un país donde su cuota ha sido discreta. Cada eslabón recorta costes que en Europa sencillamente no existen.
Al otro lado de la balanza están los motivos por los que este coche no cruza la frontera. Un eléctrico de casi cinco metros que aspire a competir con los familiares europeos necesita más batería y una homologación WLTP acorde, y a eso se suman la logística, los aranceles que la Unión Europea aplica a los eléctricos fabricados en China y el coste administrativo de adaptar el modelo a cada mercado.
En España, la franja de precio del Ioniq V corresponde hoy a un urbano eléctrico de acceso, no a una berlina familiar. Esa distancia explica por qué el coche se queda, de momento, al otro lado del mundo: la marca contempla llevarlo a otros mercados, pero no ha confirmado su venta en Europa, donde el diseño original no bastaría para compensar una ficha técnica pensada para otros gustos y otras rutas.
El dato deja una lectura útil para el comprador español. Cuando un fabricante demuestra que puede montar una berlina eléctrica de 4,90 metros por menos de 15.000 euros en un mercado de escala, la presión sobre los precios europeos acaba llegando, aunque sea de forma indirecta, vía producción local y baterías LFP. El siguiente hito será comprobar si la marca confirma mercados de exportación y con qué especificaciones los adapta.
📌 Datos clave internacional
- La cifra a enmarcar: 14.400 euros (109.900 yuanes) es el precio de partida del Ioniq V en China; la versión tope de gama ronda los 18.300 euros.
- Consejo práctico: no cuentes con verlo en un concesionario español. Sigue la pista a los mercados de exportación que la marca confirme antes de plantearte cualquier importación.
- Así te afecta: marca el suelo de precio al que puede llegar un eléctrico familiar cuando la batería, la producción y la competencia están en el mismo país, justo lo que hoy encarece cada modelo nuevo en España.

