Hace unos días, el taller de Tyrrell’s Classic Workshop recibió una visita poco común: casi todo el departamento de diseño exterior de Bentley se presentó en sus instalaciones, con Robin Page, director de diseño de la marca, a la cabeza. En un encuentro distendido, el responsable de dar forma a los futuros Bentley compartió con el canal su filosofía y desveló hacia dónde se dirige el diseño automotriz de lujo.
Un equipo de diseño al completo, de la factoría al taller
El presentador del canal, Iain Tyrrell, explicó que recibió un correo preguntando si podía acoger a una delegación del departamento de estilo de Bentley. Aceptó encantado, y lo que llegó fue un equipo de unas 18 o 19 personas, entre diseñadores, ingenieros de estudio y artistas de visualización. Page, en conversación con Tyrrell, detalló que el grupo es mucho mayor de lo que se cree: “Pensaba que seríamos 50, pero en realidad somos unos 120”, confesó.
Ese equipo no solo se ocupa del diseño exterior e interior de los vehículos, sino que abarca lo que Page llama diseño holístico. Trabajan en la experiencia completa del cliente, desde las aplicaciones móviles y el mobiliario de las residencias Bentley hasta la propia identidad visual de la marca. Como bromeó Tyrrell, “si necesitas muebles nuevos, te los solucionamos aquÍ”.
Robin Page, del vecindario de Coventry a liderar el diseño de la marca alada
Durante la charla, Page recordó cómo se enamoró del diseño automotriz. Creció cerca de una fábrica de coches en Coventry, y a los 12 años un vecino profesor de universidad le invitó a ver a los estudiantes dibujar automóviles. “Me quedé fascinado. Supe que eso era lo que quería hacer”, relató. Siguiendo el consejo de aquel vecino, compaginó un aprendizaje en Jaguar con estudios nocturnos de bellas artes antes de cursar su carrera universitaria.
Su trayectoria le llevó a Rolls-Royce y Bentley, donde durante años viajó por todo el mundo sentándose con clientes para ilustrar sus sueños y convertirlos en coches únicos. Aquella etapa, que incluía proyectos para clientes muy especiales, le permitió forjar una comprensión profunda del lujo y la personalización. Hoy, al frente del equipo de diseño, aplica esa misma sensibilidad a los modelos de producción.
El ADN de la marca como brújula del diseño moderno
Sobre hacia dónde se dirige el diseño de automóviles, Page fue claro: todos los diseñadores miran lo que ocurre en moda, producto y otras marcas, pero la tendencia actual es conectarse con el ADN de la marca. “Eso es súper importante. Creamos estrategias y palabras clave que recuerdan a los diseñadores los principios que deben seguir: diseño moderno y progresivo, pero capturando los elementos del ADN de Bentley”, explicó.
Iain Tyrrell intervino para señalar que no es el único que piensa así; otros fabricantes con los que ha hablado están volviendo a su tesoro de herencia en diseño, ingeniería y mercado. Page asintió: en un mundo donde la tecnología a menudo domina la conversación, la identidad de marca se ha vuelto más relevante que nunca.
“No se trata de diseñar un coche eléctrico, sino de diseñar el siguiente Bentley, que resulta ser eléctrico. Es el próximo coche emocionante y genial, que casualmente tiene esa propulsión”.
— Robin Page, director de diseño de Bentley
Más allá de la electrificación: el Bentley del futuro será simplemente Bentley
Cuando surgió (sin presiones) el tema de la política de electrificación de la marca para la próxima década, Page esquivó los detalles pero dejó una idea muy reveladora. “Bromeamos con la electrificación, pero para nosotros es solo una de las motorizaciones. Nuestro próximo modelo será un coche eléctrico, pero no es un ‘Bentley eléctrico’: es el próximo Bentley, un coche emocionante y genial que da la casualidad de que es eléctrico”, aclaró. Y el siguiente después de ese, añadió, seguirá la misma filosofía: no se diseña alrededor del tren motriz.
Esta afirmación conecta directamente con el concepto de diseño holístico que Page defiende. El futuro Bentley no será un catálogo de tecnologías, sino una experiencia de marca que bebe de su legado. El reto, según dejó entrever el director de diseño, está en reinterpretar la herencia de la casa con un lenguaje contemporáneo, sin caer en el retrofuturismo ni en la frialdad tecnológica.
Lo que se desprende de esta visita es una lección para todo el sector: incluso los fabricantes de lujo más exclusivos están redescubriendo que el verdadero valor está en la coherencia con su historia. Las marcas que logren conectar su legado artesanal con la movilidad del mañana serán las que realmente triunfen. Para el aficionado, significa que los próximos Bentley no perderán su esencia, algo que muchos temían con la llegada del coche eléctrico.
Curiosamente, la charla también dejó ver otra faceta: el mimo por los detalles sensoriales. Page mostró a Tyrrell un tratamiento artesanal del cuero, donde un lavado con pigmento negro realza la veta a mano, una técnica que ejemplifica cómo la artesanía sigue siendo irrenunciable para la marca. No todo es digital; hay un oficio que se preserva y se integra en los procesos modernos.
La visita al taller de Tyrrell sirvió como un espejo en el que el futuro del diseño automotriz se refleja con nitidez. La industria está dando un giro: después de décadas persiguiendo la eficiencia aerodinámica o las pantallas táctiles, vuelve la obsesión por la identidad. Y Bentley, con Page al timón, parece decidida a recordarnos que un coche de lujo, antes que cualquier otra cosa, debe emocionar.
Puedes ver el análisis completo en el vídeo original de Tyrrell’s Classic Workshop en YouTube.

