El precio del diésel roza los 1,90 euros por litro en España y acumula una subida del 30% en un año. Si el Gobierno no prorroga las rebajas fiscales, el próximo 1 de octubre sumará unos 24 céntimos más, lo que dejaría el gasóleo por encima de 2 euros por litro y tensionaría el coste por kilómetro de cualquier flota.
La ficha rápida para el profesional
- Por qué es importante: El gasóleo se ha encarecido más de un 30% en un año y una flota media de reparto puede ver incrementado su gasto de combustible en más de 700 euros por vehículo al año si se confirma la subida de octubre.
- Ventajas e inconvenientes: A favor: España cuenta con una rebaja fiscal temporal de 20 céntimos por litro sobre el diésel, capacidad de refino propia y margen para compensar parcialmente la escalada; la cuota de coste por kilómetro sigue siendo competitiva frente al parque gasolina en vehículos comerciales. En contra: la prórroga de las rebajas no está garantizada y la dependencia del diésel expone a las flotas a un repunte de 24 céntimos a partir de octubre; el margen de refino sigue en máximos y amenaza con mantener el gasóleo por encima de 2 euros.
- Datos técnicos clave: gasóleo a 1,90 €/litro de media en España; subida adicional de 24 céntimos si no se prorrogan ayudas; margen de refino diésel en Europa por encima de 78 dólares/barril; refinerías estadounidenses al 98% de capacidad; importaciones europeas de diésel cayeron de 1,97 a 1,56 millones de barriles/día entre enero y julio.
Qué explica la escalada del gasóleo
El precio del diésel no sigue el mismo camino que el crudo. El margen de refino —la diferencia entre el valor del gasóleo europeo y el petróleo del que procede, conocido como crack spread— supera ya los 78 dólares por barril, según los datos del mercado recogidos por la fuente consultada. En Asia, el diésel bajo en azufre ha marcado un récord por encima de 87 dólares, frente a unos 22 dólares antes de la guerra entre Estados Unidos e Irán.
Esa prima refleja una capacidad de refino al límite. Las refinerías estadounidenses operan al 98% de su capacidad, el nivel más alto desde 2018, y muchas han pospuesto paradas de mantenimiento para aprovechar los márgenes. Al mismo tiempo, los ataques con drones sobre seis grandes refinerías rusas han reducido la producción de diésel ruso, que representan cerca de la mitad del total, y Moscú restringe exportaciones para abastecer su propio mercado. Las importaciones europeas de gasóleo cayeron desde 1,97 millones de barriles diarios en enero hasta 1,56 millones en julio, según los datos de Kpler recogidos por Reuters.
A ello se suma el cierre parcial del oleoducto Este-Oeste en Arabia Saudí tras los ataques con drones, que obliga a suspender cargas desde el puerto de Yanbu y concentra los envíos en la ruta del estrecho de Ormuz. La patronal de estaciones de servicio española, Ceees, advierte de que la oferta mundial de diésel sigue siendo insuficiente para una demanda que no cede.
El impacto real en el coste por kilómetro de la flota
La traducción operativa es directa. Una furgoneta diésel de reparto con un consumo medio de 8 litros a los 100 kilómetros paga hoy alrededor de 15,2 céntimos por kilómetro solo de combustible, calculando el precio medio de 1,90 euros por litro. Si el gasóleo salta a 2,14 euros tras la retirada de las ayudas, ese coste sube hasta 17,1 céntimos por kilómetro.
Para una flota de diez vehículos con 40.000 kilómetros anuales cada uno, el gasto en gasóleo pasaría de 6.080 euros por vehículo a 6.848 euros, un incremento de 768 euros al año por unidad y de unos 7.680 euros para la flota. El TCO (Coste Total de Propiedad) de los vehículos comerciales diésel se resiente, sobre todo en operaciones de reparto urbano y regional con altos kilometrajes, donde el combustible representa la partida variable más relevante.
Mientras tanto, la gasolina se sitúa en España en torno a 1,81 euros por litro según el último Boletín Petrolero de la Comisión Europea, pero la mayoría de flotas no puede cambiar a gasolina sin sustituir vehículos y asumir costes de transformación. La alternativa eléctrica sigue ganando peso en rutas urbanas, aunque los plazos de entrega y la disponibilidad de infraestructura condicionan la migración masiva.

En flotas de reparto intensivo, el combustible puede superar el 20% del coste operativo anual; una subida de 24 céntimos no se absorbe sin revisar tarifas, rutas o plan de renovación.
La negociación fiscal y el escenario a partir de octubre
El Ejecutivo elevó en septiembre la rebaja fiscal del diésel de 10 a 20 céntimos por litro, mientras dejó la gasolina en 5 céntimos. Esa medida expira el 30 de septiembre. La Ceees ha reclamado al Ministerio de Economía recuperar el IVA reducido del 10% y la rebaja del Impuesto Especial sobre Hidrocarburos aplicados durante la primavera, que equivaldría a una rebaja generalizada de unos 20 céntimos por litro.
Si no hay prórroga, el diésel sumará unos 24 céntimos de golpe a partir del 1 de octubre y superará los 2 euros por litro, según la patronal. La gasolina subiría aproximadamente 6 céntimos. Para el gestor de flota, la incertidumbre es en sí misma un riesgo: contratos de transporte, tarifas de reparto y presupuestos anuales no pueden cerrarse con precios del gasóleo que pueden variar un 12% de un mes al siguiente.
Los próximos meses añaden presión estacional. Con la llegada del frío, el gasóleo de calefacción compite por la misma cadena de producción que el diésel profesional y el queroseno de aviación, lo que puede mantener el crack spread elevado incluso si se despejan los conflictos en Ormuz o reabre Yanbu. Las flotas con contratos ligados al precio del combustible deberían prever cláusulas de revisión o coberturas de compra anticipada para el último trimestre.
Veredicto profesional: gestionar el riesgo, no solo el precio
La escalada del precio del diésel no es un repunte coyuntural más. Responde a una restricción de oferta estructural: capacidad de refino al límite, infraestructura dañada y menor importación europea. Para flotas de vehículos comerciales diésel, la subida acumulada del 30% en un año y la amenaza de otros 24 céntimos en octubre obligan a revisar el TCO por vehículo y, sobre todo, la política de combustible.
Las flotas que operan en reparto urbano con alto kilometraje deberían acelerar el análisis de alternativas eléctricas en rutas electrificables, no por moda, sino porque el diferencial de coste por kilómetro se está reduciendo a medida que el gasóleo supera los 2 euros. En cambio, el transporte regional de larga distancia mantiene la dependencia del diésel, y ahí la prioridad es otra: renegociar cláusulas de revisión de tarifas, contratar en su caso coberturas de fuel y vigilar la evolución del margen de refino más que el precio del crudo.
El próximo hito es inmediato: si el 30 de septiembre no se prorrogan las rebajas fiscales, el 1 de octubre el gasóleo cruzará la barrera de los 2 euros por litro. Con los datos actuales, en la gestión de flota de diésel conviene presupuestar con un coste de combustible de 2,10-2,15 euros por litro para el cuarto trimestre, y revisar al alza las partidas variables de los contratos de transporte.

