El Ford Escort Mk1 RS de Boreham Motorworks no es una restauración: es una reconstrucción con licencia oficial de Ford y un motor atmosférico que gira a 10.000 rpm. Cuesta 354.000 libras y las primeras unidades llegarán a sus propietarios a principios de 2027.
Las claves de esta historia
- Lo más importante: Boreham Motorworks ultima una continuación del Escort Mk1 RS con licencia oficial de Ford, un motor desarrollado en competición y una zona roja de 10.000 rpm.
- No te lo puedes perder: el eje delantero se adelanta 30 mm respecto al coche de calle, un recurso heredado del Escort de turismos de Alan Mann Racing para mejorar las proporciones.
- Cifras y cotización: cuesta 354.000 libras, entrega 329 CV (325 bhp) y pesa 895 kg en su configuración más ligera; solo se fabricarán 150 ejemplares, 10 en 2027.
Un Escort de competición con matrícula de calle
El proyecto nace de Boreham Motorworks, firma británica que se ha abierto todo el catálogo de Ford para crear continuaciones. El director de Ford Heritage, John Mitchell, formó parte del equipo original de Ford Motorsport responsable de todos los Escort RS, el Capri 2.8 Injection y el Sierra Cosworth. Su premisa fue clara: no querían un coche que cualquiera pudiera construir. La familia Escort reúne una genealogía de competición que esta continuación pretende convertir en objeto de calle.
El estilista Wayne Burgess, antes en JLR y Aston Martin, partió de la estructura del Escort de turismos contemporáneo de Alan Mann Racing. El eje delantero se desplaza 30 mm hacia delante para mejorar la relación entre salpicadero y eje. Esa geometría, explicó, confiere al coche proporciones clásicas de capó largo propias de un Jaguar E-Type. Burgess insistió en la relación correcta entre ruedas y carrocería.
Las llantas crecen hasta 15 pulgadas, frente a las 13 originales, pero mantienen neumáticos de perfil grueso. Se ofrecerán varios diseños inspirados en monturas de época, incluidos Rostyles y Minilites. Dentro hay radio por Bluetooth, aire acondicionado e instrumentos retroiluminados. Los asientos traseros se eliminan. El salpicadero de seis relojes se mantiene como firma visual; la columna de dirección, torcida y desplazada, se ha corregido sin tocar los instrumentos.
La palanca, de recorrido corto y tacto deliberadamente mecánico, la firma Holinger. Es una transmisión de cinco relaciones con primera hacia abajo y posición elevada de rallye, pensada para que el ‘kerchunk’ forme parte de la experiencia de conducción.
Boreham no ha reinterpretado un Escort para nostálgicos: ha trasladado a la calle la lógica de un turismo de competición sin disculparse por ello.
El motor Ten-K y la obsesión por el peso
El propulsor, denominado Ten-K, es un desarrollo íntegro de Boreham Motorworks. Atmosférico, de cuatro cilindros, respira por cuerpos de admisión individuales y se alimenta con cárter seco. Declara 329 CV (325 bhp) y pesa 85 kg. La zona roja llega a 10.000 rpm, una cifra infrecuente en un coche de calle con licencia oficial de Ford.
Un motor que gira a 10.000 rpm y un eje rígido bien ejecutado valen más que cualquier concesión a la nostalgia vacía.
El eje trasero sigue siendo un puente rígido, fiel al esquema original. La firma lo rediseñó por completo: caja de pared delgada, diferencial de deslizamiento limitado Quaife con reparto de par, tubos de titanio insertados en la fundición y palieres perforados. El conjunto ahorra 40 kg.
Con todo, el peso queda por debajo de la tonelada. Según el director técnico Simon Goodliff, la configuración más ligera baja hasta 895 kg. La potencia es comparable a la de un Volkswagen Golf R, con al menos 100 kg menos que un Mazda MX-5.

La coherencia de una continuación que no admite comparación
El precio, 354.000 libras, sitúa al Escort Mk1 RS en un territorio donde los compradores comparan con deportivos modernos de fabricantes establecidos. Boreham responde con exclusividad: solo 150 unidades y una ramp-up de 10 coches en 2027 para detectar problemas antes de escalar la producción.
Las continuaciones con licencia oficial no son restomods al uso. Aquí no hay un donante clásico modificado: cada bastidor nace nuevo, con ingeniería contemporánea y una fidelidad selectiva al original. El proyecto del RS200 de Grupo B, confirmado por Boreham, extiende esa lógica a otro icono de la competición.
El criterio técnico es coherente: mantener lo definitorio —motor atmosférico, cambio manual, eje rígido— y corregir lo que no aporta, como la columna torcida, el exceso de peso o la ausencia de climatización. La dirección asistida eléctrica, por ejemplo, se desconecta a partir de cierta velocidad para devolver tacto al conductor.
El reto no es la aceleración, que debería mantener el ritmo de los superdeportivos modernos, sino la usabilidad diaria. La firma promete un coche tan disfrutable como los rivales de precio comparable. A la postre, el argumento comercial descansa en la rareza y en una fidelidad de competición que ningún fabricante de volumen puede ofrecer.
Veredicto Motor16
La propuesta de Boreham Motorworks es radical y coherente a la vez. Mantiene la esencia mecánica del Escort de competición, incorpora la tecnología justa y no persigue la nostalgia barata. El precio parece elevado, pero la exclusividad y el desarrollo a medida lo justifican frente a restomods de autor sin respaldo oficial. Nota: 8,5/10


