75 millones de dólares: la apuesta de KGM y Chery por la conducción autónoma en sus coches

La alianza entre KGM y Chery destina 75 millones de dólares a sistemas de conducción autónoma, electrónica avanzada y actualizaciones remotas. El primer SUV conjunto, un D+ con versiones híbridas enchufables, llegará a principios de 2027.

La conducción autónoma entra en la hoja de ruta de KGM y Chery con una inversión de 75 millones de dólares. Al cambio actual, son unos 69 millones de euros que impulsan el desarrollo conjunto de ADAS (ayudas electrónicas a la conducción), electrónica avanzada y funciones de actualización remota.

El primer resultado visible llegará a principios de 2027. Será un SUV del segmento D+ denominado internamente ‘SE10’, con motorizaciones híbridas enchufables y un bloque de gasolina de 2,0 litros. Antes de su estreno, el trabajo técnico se centra en la arquitectura que sostendrá la pantalla, los sensores y las funciones ADAS que notará quien vaya al volante.

Qué llega al coche: un SUV D+ con ADAS y cabina digital

El proyecto SE10 convierte la alianza entre el grupo coreano y el fabricante chino en un vehículo tangible. KGM aporta planificación de producto, diseño y desarrollo de vehículo; Chery suma sus sistemas de propulsión para vehículos de nueva energía y su plataforma global, competitiva tanto en China como en los grandes mercados internacionales.

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Para el conductor, la clave está en la integración de los sistemas ADAS en una plataforma preparada para el software. En lugar de equipar cada asistente como una pieza aislada, el modelo nace con una electrónica central que puede recibir mejoras mediante actualizaciones remotas OTA (over the air, sin pasar por el taller).

Una cabina que evoluciona con el software

La referencia a arquitecturas electrónicas avanzadas no se traduce en un motor más potente, sino en una cabina más viva: una pantalla central con funciones ampliables, asistentes que evolucionan con el tiempo y una integración más profunda entre el móvil y el vehículo. Es la base de un coche definido por software, capaz de sumar funciones sin cambiar de hardware.

El valor de esta alianza no está solo en el dinero: está en que la electrónica y el software del coche podrán evolucionar después de la compra.

Qué cambia para el conductor: software, ayudas y adaptación a Europa

acuerdo KGM Chery

El acuerdo contempla un segundo proyecto conjunto tras el SE10, destinado a Corea, China y Europa. Lo relevante para el comprador europeo es que las regulaciones regionales, los estándares de seguridad y los requisitos de homologación se integran desde las primeras fases del desarrollo.

Europa exige desde hace tiempo ayudas como la frenada autónoma de emergencia o el aviso de cambio involuntario de carril, y la normativa europea GSR (General Safety Regulation) ha elevado el nivel mínimo de los ADAS que todos los fabricantes deben montar. Diseñar el coche con estas reglas desde el origen evita adaptaciones de última hora y mejora la coherencia de los asistentes.

En la práctica, quien espere a este SUV encontrará una dotación de ADAS pensada para reaccionar en ciudad y en autopista, más un sistema multimedia actualizable. No se han detallado funciones de conducción autónoma de Nivel 3 ni un número exacto de sensores; el desarrollo está en fase de integración.

El contexto: de un gigante exportador a una alianza con más capas

Chery vendió 2,8 millones de vehículos en el último ejercicio y exportó alrededor de 1,34 millones, un 17,4% más que el año anterior. Es una de las mayores puertas de salida de vehículos de pasajeros desde China, y su capacidad tecnológica refuerza la escala de KGM en los mercados internacionales.

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KGM, por su parte, aporta el conocimiento de producto y diseño que da sentido a la tecnología en cabina. La alianza no es un contrato puntual: el fabricante coreano ya firmó un acuerdo de licencia de plataforma en 2024 y en 2025 inició con Chery el desarrollo de SUV medianos y grandes. La inversión de 75 millones de dólares engrasa ahora la maquinaria conjunta.

Fuera del vehículo, las dos compañías exploran cooperación en robótica y semiconductores. Para el conductor, ese movimiento es menos visible a corto plazo, pero anticipa una cadena de suministro más integrada y componentes electrónicos diseñados con mayor control sobre el software.

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Lo que hay que vigilar hasta 2027

El dato económico de la operación importa, pero la tecnología se juzgará en la carretera. La gran incógnita es el nivel de automatización real que ofrecerá el SE10 y el margen de actualización de sus ADAS. Un vehículo definido por software puede recibir nuevas funciones por OTA, pero también depende de que el fabricante mantenga el soporte y la protección del software frente a accesos no autorizados durante toda la vida del modelo.

Quien planifique la compra de un SUV grande enchufable con horizonte 2027 haría bien en fijarse en tres cosas: las funciones ADAS que vienen de serie, la política de actualizaciones y el compromiso de ciberseguridad de la electrónica conectada. Son los criterios que marcarán la diferencia entre un coche conectado útil y una promesa a medio cocer.

🛠️ Tecnología a examen

  • Dato a tener en cuenta: la inversión asciende a 75 millones de dólares (alrededor de 69 millones de euros) y el primer SUV conjunto llegará a principios de 2027.
  • Lo que equipa: SUV del segmento D+ con motorizaciones híbridas enchufables y gasolina 2.0, plataforma global de Chery y electrónica preparada para ADAS y actualizaciones OTA.
  • Así te afecta como conductor: abre la puerta a asistentes que mejoran con el tiempo, mejor integración del móvil y una dotación adaptada a la normativa europea de seguridad activa.