Ford Aurora: El prototipo de 1964 que imaginó el coche del futuro décadas antes de hacerse realidad

El pasado 16 de julio se celebró el Día Nacional de la Inteligencia Artificial y la firma del óvalo azul lo celebró por todo lo alto recuperando su impresionante Ford Aurora, un prototipo nacido hace 62 años. Cuando la Inteligencia Artificial parecía tan futurísta como semejante criatura.

La inteligencia artificial está cambiando a gran velocidad la industria del automóvil. Su influencia ya se deja notar en prácticamente todas las fases del desarrollo de un vehículo, desde el diseño y la ingeniería hasta la fabricación o la estrategia comercial. Sin embargo, la firma del óvalo azul decidió aprovechar el Día Nacional de la Inteligencia Artificial, celebrado el parado 16 de julio, para mirar en la dirección contraria: hacia su propio pasado, recuperando este impresionante Ford Aurora.

En lugar de presentar un nuevo sistema de asistencia a la conducción o mostrar los últimos avances en software, la marca estadounidense ha decidido recuperado uno de los prototipos más sorprendentes de toda su historia. Y no son pocos. Lo ha hecho mediante un vídeo creado con herramientas de producción audiovisual basadas en inteligencia artificial, recreando cómo podría haber sido el anuncio oficial del Ford Aurora si hubiera llegado a promocionarse en la década de los años ’60.

Un ejercicio de nostalgia impulsado por la inteligencia artificial

El vídeo toma como punto de partida fotografías de archivo, documentos de diseño y material de prensa original para recrear la presentación del Ford Aurora, un concept car que debutó en la Feria Mundial de Nueva York de 1964.

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La propuesta resulta llamativa por el uso de la inteligencia artificial, pero lo realmente interesante aparece cuando se analiza el propio vehículo. Muchas de las soluciones que este prototipo proponía hace más de seis décadas terminaron formando parte de los automóviles modernos, demostrando que algunas de las ideas de Ford estaban muy por delante de su tiempo.

El Ford Aurora era un laboratorio sobre ruedas para imaginar el futuro

1964 Ford Aurora. Imagen estudio.
Foto: Ford

El Ford Aurora nunca fue concebido como un modelo destinado a llegar a los concesionarios. Formaba parte de los conocidos como «X-Cars» de la compañía americana, una serie de prototipos desarrollados para experimentar con nuevas soluciones de diseño, tecnología y habitabilidad sin las limitaciones propias de un vehículo de producción.

Su misión no era anticipar exactamente cómo serían los coches del futuro, sino explorar conceptos que, con el paso de los años, podrían convertirse en realidad. Y visto con la perspectiva actual, muchas de aquellas ideas acabaron encontrando su sitio en la industria.

Un prototipo con tecnologías que hoy resultan familiares

1964 Ford Aurora. Imagen navegador.
Foto: Ford

Uno de los aspectos más sorprendentes del Ford Aurora era su apuesta por incorporar soluciones que en 1964 parecían propias de la ciencia ficción. Como lo hubiera sido hablar de inteligencia artificial hace más de seis décadas.

Mucho antes de que existieran los sistemas de navegación GPS, este prototipo ya incluía un rudimentario sistema de guiado. También apostaba por un techo de cristal capaz de pasar de transparente a opaco mediante un simple botón, una tecnología que décadas después ha llegado a vehículos de producción gracias al desarrollo del vidrio electrocrómico. Hoy en día, este tipo de soluciones ya puede encontrarse en modelos de representación y en diferentes propuestas dentro del segmento de lujo.

El interior del Ford Aurora estaba pensado para viajar con comodidad

1964 Ford Aurora. Imagen interior.
Foto: Ford

Otro de los grandes protagonistas del Ford Aurora era su habitáculo. La firma del óvalo azul no quería crear simplemente un gran automóvil de corte familiar, sino un espacio que ofreciera una experiencia más cercana a la de una sala de estar.

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De ahí que el interior incorporaba varias zonas independientes de climatización, compartimentos refrigerados, un sistema de entretenimiento destinado a los pasajeros de las plazas traseras y una configuración de asientos tipo salón que invitaba a relajarse durante el viaje. Aunque en aquel momento todo ello sonaba futurísta, buena parte de estas soluciones forman parte actualmente del equipamiento de numerosos vehículos de gama alta.

Un tamaño que seis décadas más tarde sigue impresionando

1964 Ford Aurora. Imagen lateral.
Foto: Ford

El enorme espacio interior era posible gracias a unas dimensiones realmente generosas. Y es que el Ford Aurora alcanzaba los 5,77 metros de largo y contaba con una distancia entre ejes de 3.327 milímetros. Incluso comparado con los estándares actuales, sigue siendo un vehículo de gran tamaño, porque actualmente.

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De hecho, supera en longitud al Ford Expedition MAX de batalla extendida, el SUV más grande que comercializa actualmente la marca americana y cuya longitud es de 5,63 metros, mientras que su distancia entre ejes es prácticamente idéntica, con 3.340 milímetros. Y no digamos si nos quedamos con lo que vende en España, donde el modelo más corpulento es el Ford Ranger con sus 5,37 metros de largo y sus 3.270 milímetros de distancia entre ejes.

También adelantó una dirección que hoy vuelve a estar de moda

1964 Ford Aurora. Imagen salpicadero.
Foto: Ford

Entre los elementos más curiosos del prototipo figuraba la sustitución del volante convencional por una horquilla de dirección. Aunque esta solución nunca llegó a generalizarse entre los fabricantes —con la excepción más evidente de Tesla o de Lexus—, el detalle resulta especialmente llamativo porque Ford ya presumía entonces de un sistema que solo necesitaba medio giro entre ambos topes.

La similitud con el sistema de dirección que Tesla ha incorporado en el Model S resulta evidente, lo que demuestra hasta qué punto algunas ideas aparentemente revolucionarias ya habían sido planteadas décadas atrás.

No todas las ideas del Ford Aurora llegaron a hacerse realidad

1964 Ford Aurora. Imagen trasera.
Foto: Ford

Como ocurre con cualquier prototipo, no todas las propuestas del Ford Aurora terminaron convirtiéndose en una realidad. Entre sus planteamientos más llamativos figuraba una zona de juegos infantil completamente independiente del resto del habitáculo, separada mediante una mampara de cristal eléctrica y equipada con su propio sistema de climatización y una radio exclusiva.

El concept también incorporaba molduras electroluminiscentes y asientos giratorios, soluciones que finalmente no pasaron a formar parte de los vehículos de producción. Sin embargo, precisamente esa es la función de este tipo de prototipos: experimentar con nuevas ideas, explorar caminos alternativos y comprobar qué tecnologías pueden tener recorrido en el futuro.

Un prototipo que demostró una visión sorprendente

1964 Ford Aurora. Imagen.
Foto: Ford

Más allá del vídeo creado con inteligencia artificial, el verdadero protagonista sigue siendo el propio Ford Aurora. Un ejercicio de diseño que, más de 60 años después de su presentación, sigue sorprendiendo por la cantidad de elementos que anticipó.

Puede que muchas de sus propuestas nunca llegaran a materializarse, pero otras terminaron formando parte de la evolución natural del automóvil. Y eso convierte al Ford Aurora en uno de esos concept cars que recuerdan que, en ocasiones, el futuro empieza mucho antes de lo que imaginamos.

Cinco puntos clave del Ford Aurora de 1964

  • El Ford Aurora fue presentado como prototipo durante la Feria Mundial de Nueva York de 1964.
  • Ford ha recuperado su historia mediante un vídeo generado con herramientas de inteligencia artificial a partir de material de archivo.
  • El concept adelantó tecnologías como un sistema de navegación, un techo de cristal electrocrómico y un interior orientado al confort de los pasajeros.
  • Sus dimensiones eran incluso superiores a las del actual Ford Expedition MAX en longitud.
  • Aunque algunas de sus ideas nunca llegaron a producción, muchas otras anticiparon soluciones que hoy forman parte del automóvil moderno.

Fotos: Ford