El buggy de 1948 que fue extra en ‘Mad Max: Fury Road’ sale a subasta en EE UU

El extra de 'Mad Max: Fury Road' combina la carrocería de un Hillman Minx de 1948 con el chasis de una furgoneta japonesa y sale a subasta en Estados Unidos. Conserva su estética apocalíptica intacta, aunque su papel en pantalla fue mínimo.

Un buggy de 1948 fabricado como extra para Mad Max: Fury Road sale a subasta en Estados Unidos con su estética apocalíptica intacta. No es un protagonista de la saga, pero encarna un coleccionismo de cine y motor que gana peso año tras año.

El vehículo combina la carrocería oxidada de un Hillman Minx de 1948 con el chasis de una furgoneta Mitsubishi L300, según consta en la descripción de la subasta. El resultado es un híbrido con aire de off-road, custom patinado y street freak de los años 70, con el eje trasero elevado, ruedas descomunales y el escape saliendo por la carcasa de la rueda trasera.

Un extra con alma británica y columna japonesa

El Hillman Minx fue un utilitario británico de posguerra, poco común incluso en los garajes europeos y directamente raro en EE UU. La carrocería es real, no una réplica: nadie se toma la molestia de falsificar un Hillman de 1948 para una escena que apenas se distingue en pantalla. Así lo confirma la información incluida en el listado.

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El chasis subyacente pertenece a una Mitsubishi L300, una furgoneta que en su día fue caballo de batalla en mercados asiáticos y sudamericanos. Es una base bastante resistente para el trajín de un rodaje: aguanta la altura extra, las ruedas sobredimensionadas y el desgaste visual. La transmisión es manual de cinco velocidades y la palanca se maneja con la mano izquierda, porque el coche es conducción a la derecha.

El anuncio no especifica qué motor hay bajo el capó, aunque lo más probable es que mantenga el de pequeña cilindrada, gasolina o diésel, heredado del donante japonés. No hace falta más: su función no era ganar carreras, sino salir en cámara con personalidad.

Hay coches de película que son estrellas y coches que son artesanos de fondo; este buggy es de los segundos, y por eso tiene encanto.

El equipo de producción de Fury Road trabajó con una flota de vehículos plenamente funcionales a pesar de su apariencia imposible. Esta pieza encaja en esa filosofía: carrocería real, chasis resistente y un acabado pensado para aguantar el caos visual de la acción.

Qué se ve y qué se queda recortado en pantalla

Los fans de Mad Max apenas podrán distinguirlo en la película. El coche aparece transportado en un portacoches cerca del convoy de Immortan Joe, según detalla la oferta, pero la escena dura segundos y el Hillman no tiene primer plano. En la venta anterior, la casa de subastas lo identificó como uno de los buggies de los Buzzards, la banda que ataca el camión cisterna de Furiosa al inicio del filme.

Los Buzzards cubrían sus vehículos con pinchos metálicos, así que la hipótesis más lógica es que este coche se construyó para esa secuencia y acabó sin un papel claro: o bien sus escenas quedaron recortadas, o directamente no se le encontró una función mejor. Esa ambigüedad forma parte del encanto para el coleccionista.

El interior está preparado para trabajo de especialista: freno de mano accesible, jaula antivuelco e interruptor de corte de batería. Todo parece operativo, aunque el listado incluye una advertencia importante: el coche no está pensado para circular por carretera ni para superar una inspección técnica convencional.

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coches Mad Max Fury Road

La ironía final es que este extra ni siquiera es reconocible para la mayoría del público. No es el interceptor de Max ni la fábrica de guitarras, pero representa el músculo silencioso de una producción que levantó, pieza a pieza, un parque móvil apocalíptico propio. Los coleccionistas de atrezo lo saben: el valor está en el origen, no en el aplauso.

Por qué importa desde España

La subasta no publica un precio fijo ni una estimación oficial en la información disponible. Es una puja abierta en una plataforma de subastas en línea, y el precio final dependerá del pulso entre coleccionistas internacionales. Ya en 2024, la misma pieza salió a la venta con su identidad de atrezo cinematográfico bien documentada.

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Para un lector español, este lote funciona como termómetro de un mercado global que está dejando de ver los coches de cine como simples curiosidades. En España, este coleccionismo es todavía muy marginal: lo que hay son réplicas construidas sobre bases modernas para poder matricularlas sin pesadillas administrativas. Importar un extra con carrocería británica de 1948, chasis japonés y conducción a la derecha sería un desafío burocrático considerable.

El atractivo del lote se sostiene en tres pilares: la rareza de la base, la construcción apocalíptica artesanal y el vínculo con una de las sagas de acción más influyentes del siglo. No es un coche para usar a diario ni para brillar en un concurso de elegancia, pero sí una pieza de conversación y potencial revalorización en el mercado del coleccionismo cinematográfico.

📌 Datos clave internacional

  • La cifra a enmarcar: 1948, el año de la carrocería del Hillman Minx, una rareza británica fusionada con un chasis japonés.
  • Consejo práctico: si pujas por atrezo cinematográfico, exige documentación escrita y fotográfica de su paso por el rodaje; el valor está en la trazabilidad.
  • Así te afecta: no es un coche para matricular en España, pero sí un activo coleccionable con público internacional y potencial de revalorización.