Lo que debía ser una transición hacia un escenario más seguro en nuestras carreteras se ha topado con una realidad que cuestiona de nuevo las decisiones tomadas por la DGT. Las últimas cifras extraídas esta Semana Santa de 2026 son, cuanto menos, preocupantes.
La baliza V-16 vuelve a estar en el centro de la polémica. El objetivo de su implantación era evitar que los conductores tuvieran que caminar por la calzada para señalizar una avería, reduciendo el riesgo de ser atropellados. Sin embargo, los números de este año indican que algo no funciona.
1Un balance trágico que rompe récords negativos
Cuando acaba un periodo de descanso tan importante como la Semana Santa, todos esperamos que las noticias sobre siniestralidad sean positivas. Por desgracia, este 2026 nos ha devuelto a una realidad muy dura. Durante esta última operación especial de tráfico se han registrado cifras de atropellos que no veíamos desde hace una década. Es un dato que debería hacerte pensar sobre si las herramientas que nos obliga a usar la DGT son tan eficaces como dice.
Si echamos la vista atrás para poner estas cifras en contexto, te darás cuenta de la gravedad del asunto. Por ejemplo, en el año 2017 se registraron dos fallecidos por atropello en estas mismas fechas. En los años siguientes la cifra se mantuvo estable, moviéndose entre los dos y tres casos. Hubo incluso años excelentes, como el pasado 2025 o el 2022, donde no tuvimos que lamentar ninguna muerte por este motivo. Pero este año la cifra se ha disparado hasta alcanzar los cinco atropellos con resultado trágico. Es el número más alto en diez años, y eso ocurre justo cuando más se ha presionado para el uso de la baliza V-16 de la DGT.
Esta situación genera una contradicción evidente. Si la baliza se diseñó para que no tuvieras que bajarte del coche y, por tanto, para que no te atropellaran, ¿por qué están muriendo más personas ahora? Esta es la pregunta que muchos expertos se están haciendo y que pone a la DGT en una situación muy comprometida.


