Primera prueba Norton Manx R: la superbike V4 de 206 CV vuelve a la carretera

Hemos probado en carretera y circuito la nueva creación de TVS para Norton, una V4 de 206 CV con una entrega pensada para la calle y un diseño que evita las alas y los apéndices de moda. La versión de acceso arranca en 20.250 libras y llega con suspensiones semiactivas en los aca

Recuerdo cuando probé la antigua Norton V4 poco antes del colapso de la marca. Aquella moto prometía, pero fallaba en los detalles. Seis años y 200 millones de libras de inversión de TVS después, la Norton Manx R 2026 es otra historia. Una superbike con motor V4 de 1.200 cc, 206 CV y una filosofía clara: la calle manda, el circuito es secundario.

La marca de Birmingham ha resucitado con una fábrica nueva en Solihull y un equipo técnico que ha partido de cero. Nada se ha heredado de la generación anterior, salvo la configuración a 72 grados del V4. El objetivo era crear una moto compacta y refinada, con un diseño sin alas aerodinámicas, tomas de aire intrusivas ni tornillos a la vista.

En carretera: así se siente la nueva Manx R

Volamos al sur de España para rodar con la Signature, la versión más exclusiva (desde 38.750 libras) con carrocería de carbono y llantas Rotobox. El arranque sin llave despierta una pantalla TFT de 8 pulgadas que se convierte en táctil en parado. El V4 ladra con un sonido propio, distinto al de una Ducati Panigale V4 o una Aprilia RSV4.

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En ciudad, el calor de los cilindros traseros se hace notar, aunque un sistema desactiva el cilindro trasero en parado para mitigarlo. Los espejos siguen siendo discretos —una antigua versión llegó a prescindir de ellos y usar una cámara trasera— y el embrague por cable es mucho más suave que el de su antecesora de 2022.

En las carreteras cortadas al tráfico cerca de Sevilla, la Manx R se revela como una deportiva atípica. El motor empuja con fuerza desde apenas 4.000 rpm. El 75% del par máximo llega a 5.000 vueltas, y el pico se sitúa a 9.000 rpm, muy por debajo de las 11.250 rpm de la Panigale o las 10.800 rpm de la RSV4. Subir de marcha pronto y dejar que el enorme medio régimen te lleve es la receta. No es explosiva como una BMW M1000RR, pero la velocidad real es más alta de lo que parece. Prefiero el modo Road para un ritmo rápido en carretera; los modos Sport y Track resultan demasiado bruscos al abrir gas en curvas lentas.

El secreto de la Manx R no es la potencia punta, sino una entrega que hace fácil ir rápido sin que parezca que vas al límite.

Las suspensiones semiactivas Marzocchi (firmes en modo Track, más complacientes en Road) y el chasis con cierta flexibilidad transmiten un tacto muy mecánico. La dirección es algo más lenta que en las rivales de circuito, pero gana confianza al meter la rodilla. El neumático Pirelli Supercorsa SP-V4 genera un agarre progresivo que te invita a tumbar la moto sin sobresaltos.

En circuito: la confirmación de una filosofía distinta

Llegamos al trazado de Monteblanco sin calentadores, con neumáticos de calle y con los espejos y la matrícula puestos: la misma moto de la carretera. Norton no quiere que la Manx R parezca una moto de carreras disfrazada. Los frenos, con discos delanteros de 320 mm y pinzas Brembo Stylema, aguantan el castigo de la larga recta de más de un kilómetro sin desfallecer. El cambio rápido es preciso tanto subiendo como bajando, y la estabilidad en las curvas rápidas es impecable.

En circuito, el modo Track permite ajustar el control de tracción y el antiwheelie a gusto. Pero sigue siendo una moto que premia la fluidez sobre los cambios de dirección agresivos. La parte ciclo te pide que trabajes con el peso y el par, no a golpe de gas. Y eso, en una superbike de calle, tiene todo el sentido del mundo.

¿Una superbike para la calle o un objeto de deseo?

Norton no quiere competir con Ducati o Aprilia en tiempos por vuelta. Sus estudios indican que el motorista de calle apenas supera las 8.000 rpm, así que han diseñado una V4 con un medio régimen portentoso y una electrónica orientada a la carretera. El resultado es una moto que te permite disfrutar sin que cada salida se convierta en una tanda de clasificación. El precio de la versión base (20.250 libras) es competitivo frente a italianas y alemanas, aunque la Signature se dispara por encima de las 38.000 libras.

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La ausencia de apéndices aerodinámicos y el basculante monobrazo —único en una superbike actual— le dan una personalidad visual única. Los acabados rozan el nivel artesanal, con superficies limpias y un cuadro de mandos excelente. Eso sí, la autonomía con un depósito de 14,4 litros será un misterio hasta que la probemos a fondo.

Valoración Motor16: Norton Manx R 2026

  • Estilo y acabados: 9/10 — Limpia, sin tornillos visibles y con detalles de lujo.
  • Equipamiento: 8/10 — Semiactivas Marzocchi, pantalla táctil de 8″, cambio rápido, aunque los espejos mejorables.
  • Motor: 8/10 — Lleno en medios, sonido cautivador, pero le falta chispa arriba.
  • Comportamiento: 8/10 — Amigable en carretera, noble en circuito; la dirección es más lenta que en sus rivales.
  • Precio: 7/10 — La versión base es razonable; la Signature es prohibitiva.
  • Nota global: 8,5/10

Tu Mecánico de Confianza

Una moto con un V4 de 206 CV y suspensiones electrónicas no es barata de mantener. El cambio de aceite y filtro en taller oficial puede rondar los 200 euros, y es recomendable respetar los intervalos al pie de la letra para no comprometer la fiabilidad de un motor tan compacto. Además, el basculante monobrazo exige una atención especial a la cadena: la limpieza y lubricación cada 500 km son imprescindibles si quieres que el cardán mire hacia otro lado. Y como curiosidad histórica: la última Norton que ganó una carrera grande en el TT de la Isla de Man fue la Commando rotativa en 1992, con Steve Hislop a los mandos. Esta Manx R no pretende emular aquello, pero su espíritu de ingeniería británica sigue intacto.

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