El Citroën 2CV eléctrico regresará como utilitario urbano: la marca francesa ha confirmado que un primer concepto se presentará en el Salón de París de octubre y que la versión de producción llegará en 2028. El icono original entregaba 9 CV, pero el nuevo modelo será cien por cien eléctrico y apunta a un precio por debajo de 15.000 euros.
Después de más de 35 años fuera del catálogo, el 2CV vuelve a la vida con una campaña previa en redes sociales que incluye juegos y premios para calentar el debut. Citroën ha puesto en marcha cinco desafíos en Instagram inspirados en un juego de mesa francés; los dos primeros ya tienen ganadores y premios como un Monopoly personalizado y una gorra con el logotipo del modelo.
El regreso del icono: de 9 CV a eléctrico urbano
En la única imagen teaser se puede ver la silueta del nuevo 2CV, que conserva una huella compacta similar a la del original, un techo de líneas bulbosas y unos pasos de rueda delanteros y traseros muy marcados. Los faros LED van situados por encima del paragolpes, una solución luminosa que moderniza la firma visual sin perder el carácter utilitario. A pesar del tamaño contenido, la marca apunta a una cabina espaciosa, pensada para un uso urbano cotidiano.
Las especificaciones técnicas completas siguen sin revelarse. No hay todavía datos oficiales de capacidad de batería, potencia máxima ni autonomía WLTP, algo que Citroën probablemente reservará para el estreno del concepto en París. Lo confirmado es que se trata de un EV urbano, no de un híbrido ni de una versión con motor de combustión.
Las claves técnicas
- Qué es: El regreso del Citroën 2CV como coche eléctrico urbano, presentado primero como concepto y con versión de producción anunciada para 2028.
- Qué problema resuelve: Cubrir la falta de eléctricos urbanos con identidad de marca y precio asequible, fijado por debajo de 15.000 euros.
- Dónde y cuándo llega: Debut del concepto en el Salón de París de octubre de 2026; lanzamiento de producción en 2028.
La campaña en Instagram refuerza una estrategia de expectación apoyada en el valor emocional del nombre. Los cinco juegos previstos mantienen viva la conversación hasta la presentación oficial, y los premios —desde un Monopoly hasta una maleta de cabina, un altavoz Bluetooth o una botella roja— buscan atraer tanto a nostálgicos como a nuevos públicos.
Lo que la imagen teaser adelanta y lo que falta por confirmar
La marca ha publicado una sola imagen de adelanto en la que se aprecia un frontal de formas curvas, con los pasos de rueda bien definidos y una línea de techo que gana altura hacia la zona trasera. La impresión general es la de un utilitario pequeño, pensado para moverse con agilidad en ciudad y con una posición de conducción más elevada que la del modelo original.
Los faros LED sobre el paragolpes y la firma luminosa se integran en un frontal limpio, sin parrilla protagonista, coherente con un coche eléctrico que no necesita grandes tomas de aire para refrigerar un motor térmico. Esto contribuye a un diseño más cerrado y aerodinámico, un factor clave para arañar kilómetros de autonomía en entornos urbanos.
No se ha confirmado la plataforma sobre la que se asentará el 2CV eléctrico; Citroën no ha detallado si compartirá arquitectura con otros utilitarios eléctricos del grupo. La ausencia de datos oficiales impide confirmar cifras de batería o tiempos de carga. El precio por debajo de 15.000 euros es la única referencia económica firme que ha trascendido, y encaja con la estrategia de Stellantis de situar este modelo en la entrada de la gama eléctrica del grupo. Si el objetivo se mantiene, el 2CV eléctrico competirá en la franja más baja del mercado, donde cada kilovatio-hora de batería supone un porcentaje relevante del coste final.
El regreso del 2CV como eléctrico urbano solo tendrá recorrido si el precio por debajo de 15.000 euros no sacrifica una autonomía mínima y una usabilidad diaria real.
Análisis: qué implica este 2CV eléctrico para Citroën y para el conductor
La vuelta del 2CV es una apuesta por la nostalgia con base técnica. El modelo original, con sus 9 CV, se convirtió en un icono de la movilidad sencilla y asequible; su interpretación eléctrica debe cumplir el mismo papel sin recurrir a grandes despliegues de potencia o baterías sobredimensionadas. El reto para Citroën es equilibrar coste, peso y autonomía en un segmento urbano donde el conductor rara vez supera los 50 kilómetros diarios.
Para el conductor, la promesa de un eléctrico por debajo de 15.000 euros resulta atractiva si la autonomía real se mantiene en una franja utilizable para el día a día. La falta de datos de carga y batería invita a la prudencia: un precio de acceso muy bajo puede convivir con una química de celda más modesta o con una red de carga orientada al hogar o al punto público lento. La ficha técnica final será la que confirme si el 2CV eléctrico hereda la usabilidad radical del original o si se queda en un ejercicio de estilo.
Otro punto pendiente es la recarga. Un eléctrico urbano de este precio suele asociarse a carga en corriente alterna a potencias moderadas; si Citroën confirma una toma CCS para corriente continua, el 2CV eléctrico ganaría flexibilidad en trayectos interurbanos ocasionales. El próximo hito es el Salón de París de octubre, donde se espera que Citroën revele las primeras cifras técnicas del concepto. Hasta entonces, la campaña en redes sirve para medir el interés de una comunidad que, más de 35 años después, sigue reconociendo la silueta del 2CV. La producción en 2028 dejará margen para ajustar la ingeniería a las exigencias reales del mercado eléctrico europeo.

