GoPro cierra el segundo trimestre de 2026 con una caída de ventas del 38% interanual. Las alarmas están encendidas, sobre todo entre los motoristas que usan sus cámaras de acción para grabar rutas, tandas en circuito o el simple trayecto diario.
Según el informe de resultados publicado por GoPro, los ingresos trimestrales fueron de 105 millones de dólares, un 31% menos que hace un año, y las ventas se quedaron en 291.000 unidades. La compañía lleva perdiendo dinero desde que arrancó el año, con un EBITDA ajustado negativo de 29 millones de dólares.
Qué dicen los resultados de GoPro
El dato más duro es el de las ventas de cámaras. La caída del 38% interanual no es un tropiezo puntual: confirma que la marca pierde fuelle en el segmento de las cámaras de acción. El proceso de revisión estratégica autorizado en mayo por el Consejo de Administración para evaluar una posible venta añade incertidumbre.
Sin embargo, hay números que no cuadran con una empresa moribunda. Los ingresos por suscripciones y servicios subieron un 11% interanual, hasta 29 millones de dólares, y ya representan el 28% de la facturación total. La tasa de captación de suscriptores alcanzó un récord del 69%, frente al 54% del año anterior.
Nicholas Woodman, fundador y consejero delegado, defendió el lanzamiento de la serie MISSION 1 y el proyecto de cascos con AGV. El casco con tecnología integrada ya tiene la certificación ECE 22.06, un aval importante para el mercado europeo.
La caída del 38% no solo es un problema de GoPro: es un aviso para quienes dependen de una sola marca para grabar cada curva.
GoPro no es solo cámaras. En 2024 compró Forcite Helmet Systems y desde 2025 colabora con AGV, la marca italiana de cascos. La diversificación es la tabla de salvación, pero llega tarde y aún no compensa la sangría del hardware.
Por qué la caída afecta a los motoristas
El mercado de las cámaras de acción para moto se ha llenado de alternativas: DJI Osmo Action, Insta360 Ace Pro o las opciones económicas de SJCAM ofrecen prestaciones similares por menos dinero. Un motorista que busca cámara hoy tiene opciones muy serias fuera de GoPro, algo impensable hace cinco años.
La consecuencia inmediata es que los precios bajan y la innovación se acelera. Pero también hay un riesgo: si GoPro desaparece o reduce su apuesta, el ecosistema de accesorios y soporte para montajes en moto se empobrece. Los soportes de manillar, las carcasas estancas y el software de estabilización de la marca son muy utilizados en la comunidad motera.
Las suscripciones y la nube de GoPro son un activo que interesa a los motoristas: almacenan vídeos de rutas largas sin ocupar espacio en el móvil. El crecimiento del 69% en captación de suscriptores demuestra que el servicio aún retiene usuarios, aunque no salva la cuenta de resultados.

El futuro de las cámaras de acción para moto
GoPro ya no puede vivir solo de vender cámaras. La serie MISSION 1 y los cascos con AGV son los primeros pasos de una diversificación que llega en el peor momento. El deterioro de las ventas de hardware es estructural, no coyuntural.
En el sector moto, los fabricantes de cascos están integrando comunicadores y cámaras, y las motos de nueva generación traen grabación integrada. La cámara externa tiene cada vez más competencia. Si GoPro no encuentra comprador o socio estratégico, 2027 podría ser un año sin GoPro como referencia.
Mi lectura es que la caída del 38% no es solo un problema de GoPro: es un síntoma de que las cámaras de acción han dejado de ser un producto en crecimiento. Los motoristas que graban sus salidas ya no necesitan renovar hardware cada año; el software y la batería no han cambiado lo suficiente. La apuesta por suscripciones y cascos es sensata, pero la empresa lleva tres años sin encontrar rentabilidad. La fecha clave es el final del proceso de revisión estratégica: si antes de cerrar 2026 no hay comprador, la presión será insostenible.
De momento, toca seguir grabando.

