La Universidad de Clemson vuelve a demostrar por qué su programa Deep Orange es uno de los laboratorios de innovación sobre cuatro ruedas más estimulantes del panorama actual. Su última creación, bautizado con el nombre de Deep Orange 17, es mucho más que un prototipo eléctrico: hablamos de un vehículo capaz de evolucionar la movilidad sostenible en los próximos años. Este coupé ligero, desarrollado junto al equipo de investigación y desarrollo de BMW, integra energía solar de forma tan profunda en su arquitectura que es capaz de generar más energía de la que consume en un día típico de desplazamiento urbano. Un concepto que, hasta ahora, parecía reservado a la teoría.
El proyecto nació en otoño de 2024 con un órdago lanzado por BMW a los estudiantes de posgrado de Deep Orange 17 y que parecía tan simple como revolucionario: ¿puede un vehículo producir más energía de la que utiliza en su rutina diaria? En lugar de centrarse en ciclos de conducción estandarizados, los estudiantes de posgrado del programa Deep Orange 17 decidieron observar cómo se comportan realmente los coches en la vida cotidiana. La mayoría del tiempo están estacionados, expuestos al sol, desaprovechando una fuente de energía constante. Y cuando se mueven, siguen recibiendo luz solar que podría convertirse en electricidad. Esa idea fue el punto de partida para un enfoque completamente nuevo.
Un proyecto que nació de un reto lanzado por BMW a los estudiantes

El resultado es un vehículo que replantea la eficiencia desde la raíz. El Deep Orange 17 no solo incorpora paneles solares como lo hicieron otros proyectos similares: convierte la energía solar en un elemento central de su estrategia de propulsión. Más de 1.700 células fotovoltaicas se integran directamente en la carrocería, transformando el exterior en una superficie generadora de energía tanto en reposo como en movimiento. La colaboración con el Instituto Fraunhofer de Sistemas de Energía Solar ISE permitió desarrollar paneles capaces de seguir produciendo electricidad incluso cuando parte de su superficie está en sombra, algo crucial para un vehículo que se enfrenta a entornos cambiantes. Además, una película protectora con un acabado distintivo, creada mediante un proceso láser avanzado, garantiza durabilidad y estética.
Para validar el concepto, los estudiantes simularon condiciones reales en ciudades con climas muy distintos: Greenville (Carolina del Sur), Frankfurt (Alemania), Madrid (España) y Bombay (India). Con un trayecto diario de 20 kilómetros, el prototipo fue capaz de generar energía solar suficiente para añadir una autonomía media de 50 kilómetros adicionales. Una cifra que demuestra que la movilidad con energía positiva no es una fantasía futurista, sino una posibilidad tangible.
El peso y la aerodinámica de este Deep Orange 17 se ha cuidado al máximo

Pero alcanzar ese balance energético no dependía exclusivamente de los paneles solares. El equipo abordó cada aspecto del vehículo con una obsesión por la eficiencia. El Deep Orange 17 pesa apenas 550 kilogramos, aproximadamente una cuarta parte de lo que suelen marcar en báscula los vehículos de producción de tamaño similar. Su chasis multimaterial combina acero estructural, aluminio, fibra de carbono y componentes impresos en 3D para maximizar la resistencia y reducir la masa. La aerodinámica también juega un papel esencial: el diseño exterior se inspira en el pez cofre, cuya forma natural reduce la resistencia al aire sin sacrificar volumen interior. Este enfoque biomimético, unido a un estilo retro-moderno, da como resultado un vehículo visualmente llamativo y extremadamente eficiente.
La ingeniería que esconde la mecánica del Deep Orange 17 también se optimizó para recuperar y gestionar energía de forma inteligente. Frenado regenerativo, distribución del par motor y controles avanzados de la transmisión trabajan en conjunto para aprovechar cada oportunidad de eficiencia. Todo ello contribuye a que el vehículo no solo genere energía, sino que la utilice con una precisión milimétrica.
Un diseño con reminiscencias de algún modelo firmado por BMW
BMW planteó otro reto clave: demostrar que la eficiencia no tiene por qué estar reñida con el diseño emocional. El equipo respondió con un coupé de dos puertas que rinde homenaje al lenguaje visual de BMW, pero con una identidad propia. El nombre del modelo, Luminetta, refleja su naturaleza solar y su estética retro-futurista. En el interior, la experiencia de conducción se apoya en una interfaz hombre-máquina personalizada, telemetría en tiempo real y compatibilidad con Apple CarPlay y Android Auto, creando un entorno conectado y funcional sin perder el espíritu experimental del proyecto.

Más allá del prototipo, Deep Orange 17 es también un ejemplo del modelo educativo que ha convertido a la Universidad de Clemson en un referente. Los estudiantes no solo diseñan y construyen un vehículo: viven el proceso completo de desarrollo, desde los estudios de mercado hasta la validación final, trabajando codo con codo con ingenieros de la industria y enfrentándose a limitaciones reales de presupuesto y tiempo. Es una experiencia integral que los prepara para liderar la próxima generación de innovación automotriz.
Cuando el proyecto concluya, el prototipo seguirá su camino en el Centro Internacional de Investigación Automotriz de Clemson, donde servirá como plataforma para nuevas investigaciones en movilidad sostenible. Y en 2027, el Deep Orange 17 tendrá su puesta de largo ante el público en la Feria de Electrónica de Consumo de Las Vegas (CES), un escenario perfecto para un vehículo que redefine lo que puede ser un coche eléctrico.
Cinco claves del Deep Orange 17
- Movilidad con energía positiva gracias a su integración solar total.
- Carrocería fotovoltaica con más de 1.700 células generadoras de energía.
- Diseño ultraligero de solo 550 kg para maximizar eficiencia.
- Aerodinámica biomimética inspirada en el pez cofre.
- Prototipo educativo que forma a futuros líderes de la ingeniería automotriz.
Fotos: Universidad de Clemson










