Uno de los cinco MCA Centenaire construidos en Mónaco se subasta con una estimación de hasta 1,2 millones de euros.
El escenario no será el principado, sino la costa belga: el ejemplar saldrá a puja el 9 de octubre de 2026 en Knokke-Heist, dentro de la programación de la Zoute Grand Prix Car Week. La horquilla estimada, según el catálogo de la subasta, va de 900.000 a 1,2 millones de euros: una cifra alta para un modelo que casi nadie tiene en la cabeza y razonable para lo que representa.
Qué es el MCA Centenaire y por qué no le suena a nadie
Monte Carlo Automotive nació en 1985 de la mano de Fulvio Maria Ballabio, piloto de Fórmula 2 y de la extinta CART. A su alrededor reunió a un grupo de ingenieros de primer nivel: veteranos de Ferrari y Alfa Romeo, un exdirector deportivo de la firma del biscione, un ingeniero de Fórmula 1 y un antiguo piloto y constructor de la máxima categoría. El objetivo era ambicioso: construir el primer superdeportivo fabricado en Mónaco.
El resultado se presentó en 1990, coincidiendo con el centenario del automovilismo monegasco, y sirvió de tarjeta de visita del principado ante la casa principesca. Bajo la piel montaba el V12 de 5,2 litros del Lamborghini Countach 5000 Quattrovalvole, con 455 caballos y cambio manual ZF de seis relaciones.
Pero hay un detalle que lo coloca en los libros de historia: fue el primer coche de calle de producción con monocasco de carbono, años antes de que el McLaren F1 —otro de los nombres que cambiaron la década— convirtiera esa arquitectura en referencia obligada. Solo se fabricaron cinco unidades.
Llegó antes que el McLaren F1 al monocasco de carbono y aun así casi nadie lo recuerda: en el mercado de clásicos, la leyenda pesa más que la técnica.
MCA también quiso competir. En 1991 preparó dos versiones de competición destinadas a las 24 Horas de Le Mans que nunca llegaron a La Sarthe, aunque las crónicas de la época recogieron que el coche rozó los 354 km/h en pruebas sobre la recta de Mulsanne.
El chasis EL0002: del prototipo al garaje privado
El coche que sale a subasta es EL0002, el primero que la marca terminó. Se acabó en blanco marfil con interior de cuero rojo, los colores nacionales de Mónaco, y aunque salió como unidad de producción, hizo las veces de prototipo de desarrollo, pruebas y promoción antes de pasar cerca de una década en la factoría de Lamborghini en Sant’Agata.
La firma italiana devolvió el vehículo a Ballabio a comienzos de los 2000. Llegó después un cambio de color a azul para su exhibición en el salón Retromobile de París de 2007, donde compartió espacio con un concepto único de Lamborghini, y en 2014 lo compró su actual propietario, con residencia en Francia. Una restauración posterior le devolvió el blanco marfil original y respetó el cuero rojo del habitáculo.
Para un comprador, el historial documentado vale casi tanto como la mecánica. Un coche con trazabilidad completa, desde su etapa de desarrollo hasta la restauración, reduce las dudas que siempre aparecen en una puja de este nivel. Y el contexto acompaña: el interés por los superdeportivos de producción limitada de finales de los 80 y principios de los 90 no ha dejado de crecer.
Por qué los superdeportivos olvidados de los 90 suben de precio
El fenómeno tiene nombres concretos. Jaguar XJ220, Bugatti EB110, Cizeta V16T o Vector W8 han recuperado atención y cotización en los últimos años. Son coches nacidos en plena burbuja, con cifras de producción mínimas y una reputación técnica discutida durante décadas que el mercado ha terminado releyendo con otros ojos.
El Centenaire juega esa carta con ventaja, porque combina dos argumentos difíciles de encontrar juntos: rareza extrema y una primicia técnica verificable. No fue el superdeportivo más rápido de su época ni el más famoso, pero sí el que abrió un camino que hoy siguen todos los híper deportivos del planeta.
Desde España, la cita belga se sigue con atención. El mercado español de clásicos lleva años creciendo y las pujas del norte de Europa se han convertido en referencia para los aficionados locales. Knokke-Heist está a un vuelo corto de Madrid o Barcelona, y las casas de subastas internacionales permiten pujar por teléfono o por internet, así que un coleccionista español puede competir sin moverse de casa. En el mercado nacional, además, la revalorización de estos modelos ha llegado con cierto retraso respecto al norte del continente, lo que deja margen a quien se mueva con criterio.
El 9 de octubre de 2026 saldremos de dudas. Si el Centenaire se mueve en la parte alta de la horquilla, el mercado tendrá un argumento más para mirar con otros ojos a todos esos superdeportivos que la historia dejó a un lado. Conviene tenerlo apuntado.
📌 Datos clave internacional
- La cifra a enmarcar: entre 900.000 y 1,2 millones de euros es la estimación de salida, por un coche del que solo existen cinco unidades en todo el mundo.
- Consejo práctico: si sigues subastas internacionales, revisa siempre la documentación de origen y el historial de propietarios; en coches de producción casi artesanal, la trazabilidad mueve el precio tanto como el estado.
- Así te afecta: el tirón de los superdeportivos olvidados de los 90 empuja al alza los youngtimers europeos, un mercado en el que los aficionados españoles compran, venden y ven revalorizarse sus coches.

