Cuatro Maseratis clásicos de una misma colección salen a subasta en Bring a Trailer con catorce años de producción a sus espaldas y tres firmas de carrocero en el historial.
Los primeros lotes cierran hoy, 23 de septiembre, y los últimos lo harán el viernes 25. Entre ambos extremos, un Mistral Spyder de 1965 y un Merak SS de 1979 que resumen, por sí solos, la mutación estilística del automóvil italiano.
Las claves de esta historia
- Lo más importante: cuatro Maseratis que cubren catorce años de producción bajo dos matrices empresariales, de la Maserati anterior a la etapa francesa a la que quedó bajo el paraguas de Citroën, con carrocerías firmadas por Frua, Bertone e Italdesign.
- No te lo puedes perder: el Mistral 3500 Spyder. De los 124 descapotables construidos, solo 27 recibieron el motor de 3,5 litros, y este figura entre los doce primeros de la línea; conserva, además, su techo duro de aluminio de fábrica.
- Cifras y cotización: más de 950 Mistral fabricados, 124 de ellos Spyder, y una tirada de 435 Khamsin, según el catálogo de la colección. Los cuatro lotes cierran entre el 23 y el 25 de septiembre de 2026.
Cuatro lotes, catorce años y dos matrices empresariales
La procedencia es única: el coleccionista que opera en la plataforma como @1600veloce, y sus cuatro coches se reparten en subastas independientes que abrieron el 16 de septiembre y cierran de forma escalonada, unas hoy y otras el viernes. El conjunto puede seguirse en la página que Bring a Trailer dedica a la colección.
- 1965 Maserati Mistral 3500 Spyder: descapotable firmado por Frua con el motor de 3,5 litros, restaurado por Scuderia Azzurro entre 2021 y 2024.
- 1965 Maserati Mistral 3700 Coupé: la versión cerrada y de 3,7 litros, repintada en su Beige Mirabello original y restaurada entre 2023 y 2025. Sale como subasta Premium.
- 1975 Maserati Khamsin: uno de los 435 ejemplares, en Celeste Chiaro, con V8 delantero, carrocería de Bertone y la hidráulica de alta presión heredada de Citroën.
- 1979 Maserati Merak SS: el Baby Bora de Italdesign, con más de 45 kilos menos y unos 30 CV más que el Merak estándar.
Entre los cuatro lotes se reparte una doble herencia empresarial. Los Mistral pertenecen a la Maserati anterior a la llegada de Citroën, la de los años en que la casa del tridente se medía con Ferrari en el gran turismo de la época.
El Khamsin, en cambio, es hijo directo de la etapa francesa: con Citroën controlando la marca, el sistema hidráulico de alta presión del grupo se destinó a la dirección asistida, a los frenos de disco de las cuatro ruedas, a los motores de los faros escamoteables y hasta al reglaje eléctrico del asiento del conductor.
Los dos Mistral comparten algo más que la firma de Frua. Ambos lucen dirección asistida conmutable y un equipo de sonido Bluetooth de aspecto retro, el tipo de añadido que unos celebran como usabilidad y otros leen como una concesión innecesaria en un gran turismo de esta categoría.
Cuatro lotes, dos matrices y tres firmas de carrocero: la colección funciona como una lección condensada de la evolución del gran turismo italiano.
Del sutil Frua al angular Gandini: el giro estilístico de los setenta

El Mistral Spyder es la cara amable de los sesenta: línea fluida, cintura baja y una elegancia que parece no costar esfuerzo. Frua no solo firmó el cupé, sino que cortó el techo para presentar el descapotable en el Salón de Ginebra de 1964, y la versión cerrada conserva la silueta fastback que tanto marcó al gran turismo italiano.
Entre el Mistral de 1965 y el Merak de 1979 media algo más que una década: media el paso del trazo sensual al trazo tenso.
El Khamsin representa el otro extremo. Marcello Gandini, entonces jefe de estilo de Bertone, lo diseñó como sucesor del Ghibli firmado por Giorgetto Giugiaro, y su cuña con el panel trasero de cristal atravesado por los pilotos flotantes sigue siendo una de las soluciones más reconocibles de la década.
Este ejemplar tiene un aliciente añadido. Pasó parte de su vida en Europa y luce los paragolpes tempranos y los pilotos correctos, los que nunca montaron los coches destinados a Estados Unidos, lastrados por los paragolpes en trampolín y por unas ópticas pegadas bajo el cristal trasero.
Cierra la colección el Merak SS, el Baby Bora que compartía plataforma y carrocería de Italdesign con el V8 de la casa, del que se distinguía por los contrafuertes traseros. La ausencia de dos cilindros liberó espacio y permitió una configuración 2+2, además de dar pie a la variante de 1.965 cc con la que la marca esquivaba la fiscalidad del mercado italiano.
Lo que separa a estos cuatro lotes del resto del mercado
En el mercado del clásico, la diferencia entre un lote correcto y uno sobresaliente rara vez está en el color. En el Khamsin está en los paragolpes: los ejemplares de especificación europea, con los pilotos flotantes alojados en el cristal trasero, se han convertido en la referencia de coleccionismo, mientras que los coches con la solución estadounidense arrastran un lastre estético difícil de compensar. Que este haya vivido en Europa es un argumento de venta, no una anécdota.
Conviene mirar también la hidráulica. El sistema de alta presión que Citroën legó al modelo mantiene la pieza fiel a su época y, al mismo tiempo, exige un especialista capaz de diagnosticarlo; no es una mecánica para talleres improvisados, y ese sobrecoste debería entrar en la balanza antes de pujar.
El Merak juega en otra liga. Siempre a la sombra del Bora, del que heredó la silueta, la versión SS —más de 45 kilos menos y unos 30 CV suplementarios— es la que buscan quienes quieren prestaciones sin pagar el peaje del V8, y su condición de 2+2 lo convierte en el gran turismo más utilizable del cuarteto.
Los dos Mistral apelan a otra sensibilidad. Ambos pasaron por el taller de Scuderia Azzurro en ventanas de trabajo documentadas, y el descapotable, con solo 27 unidades de motor 3,5 litros, es el más escaso del conjunto. El cupé, repintado en su Beige Mirabello original y ofrecido en formato Premium, llega con la ventaja de una carrocería cerrada y una mecánica menos expuesta a la intemperie.
El canal también cuenta. Bring a Trailer ha convertido la subasta cronometrada en un formato propio, con cierres escalonados y una comunidad que examina cada ficha con lupa; el Mistral 3700 Coupé, además, se ofrece en el formato Premium que la plataforma reserva a los lotes destacados. Para el comprador europeo, eso implica aranceles, transporte y papeleo, factores que en un coche de este nivel pueden mover la factura final muy por encima del precio de adjudicación.
Catorce años de evolución estilística, tres carroceros y dos etapas empresariales caben en cuatro lotes que se cierran esta misma semana. Cuando el mercado dicte su veredicto, Mistral, Khamsin y Merak tendrán un nuevo punto de comparación para la próxima vez que uno de ellos salga a la venta.

