Mercedes-Benz y la británica Wayve han firmado un acuerdo de producción para llevar su ‘AI Driver’, un software de conducción asistida basado en aprendizaje automático, a futuros coches de serie de la marca. El pacto se cerró el 22 de septiembre de 2026 y sitúa la llegada al cliente en un plazo de dos años. No hay modelo, mercado ni nivel de automatización concretados.
El sistema está pensado para ofrecer asistencia punto a punto en calles urbanas y autopista: acompañar al conductor de un origen a un destino sin que tenga que retomar el control en cada tramo intermedio. Ese es el objetivo declarado, aunque el anuncio no detalla cómo se comportará en cada escenario.
Este acuerdo no parte de cero. Mercedes y Wayve mantienen una colaboración técnica de varios años, y la firma alemana entró en la ronda de financiación Serie D de la compañía británica. Esa misma ronda sumó a Nissan y a Stellantis como inversores automovilísticos, junto a tecnológicas y fondos. La marca de Stuttgart es, por tanto, una de varias que apuesta por el enfoque de Wayve.
Un pacto sin modelo, mercado ni nivel de autonomía
La letra pequeña pesa tanto como el titular. El anuncio no compromete a Mercedes con un modelo concreto, un mercado de lanzamiento ni un nivel de automatización formal para los coches de cliente. Para quien sigue la próxima hornada de modelos de la marca, eso significa que la función no estará en un concesionario a corto plazo.
Hoy la compañía maneja tres vías paralelas en asistencia a la conducción: los ADAS tradicionales, el sistema certificado de nivel 3 Drive Pilot y, ahora, un conductor entrenado por IA procedente de Wayve. La forma en que esas tres capas convivan será más decisiva para el propietario que el hardware o la red neuronal que las ejecute.
La diferencia entre un ADAS clásico y un conductor entrenado por IA no está en el hardware, sino en quién decide en cada maniobra.
Las claves técnicas
- Qué es: el ‘AI Driver’ de Wayve es un software de asistencia punto a punto para ciudad y autopista, entrenado como sistema end-to-end.
- Qué problema resuelve: reduce la dependencia de los mapas HD y del geofencing, lo que permite operar en ciudades nuevas sin remapear cada trazado.
- Dónde y cuándo llega: a futuros modelos de Mercedes en un plazo de dos años, sin modelo, mercado ni nivel de automatización confirmados.
Cómo funciona el conductor entrenado por IA
El enfoque de Wayve se apoya en un sistema end-to-end: en lugar de encadenar módulos de percepción, planificación y control por separado, la red aprende a razonar sobre el entorno en tiempo real. El resultado, según la compañía, es un software capaz de adaptarse a ciudades nuevas sin geofencing ni mapas de alta definición por zona.
Sin mapas HD por ciudad
Ahí está la ruptura técnica con buena parte de la industria. Los sistemas que dependen de mapas HD necesitan mantener y actualizar la cartografía de cada área antes de habilitar la función, lo que limita el despliegue y encarece la escala. Cada ciudad nueva es un proyecto previo de cartografiado.
Cuantos más coches, mejor modelo
Wayve plantea lo contrario: cuanta más flota alimenta el modelo, más rápido aprende. Es la lógica del aprendizaje automático aplicada al coche, y explica por qué varios fabricantes apuestan por la misma base de software en lugar de desarrollar cada uno la suya desde cero.
Conviene medir bien el alcance, porque la etiqueta ‘autónomo’ se usa con demasiada alegría. El ‘AI Driver’ descrito es asistencia a la conducción, no conducción autónoma: la persona al volante sigue siendo responsable del coche. Se sitúa por tanto en una categoría distinta a la de Drive Pilot, el sistema de nivel 3 SAE con el que Mercedes se convirtió, ya en 2023, en el primer fabricante en comercializar ese nivel en Estados Unidos. En un nivel 3 el coche conduce en condiciones definidas y el conductor debe responder a la petición del sistema; en el ‘AI Driver’, la responsabilidad no cambia de manos.
Qué cambia para el conductor y qué queda por ver
Mercedes no es nueva en esto. Fue pionera del control de crucero por radar con su Distronic en los años noventa y ya mostró su sistema MB.Drive Assist Pro, construido sobre hardware de Nvidia, sin que haya llegado a producción. La diferencia del ‘AI Driver’ es la naturaleza aprendida del software y su vocación de cubrir trayectos punto a punto en ciudad y autopista.
Para el usuario avanzado, la pregunta pendiente no es si la tecnología funciona, sino cuándo llega y con qué nivel de responsabilidad. Hasta que Mercedes no nombre un modelo, un mercado y un nivel de automatización, la función se queda en el terreno de la estrategia de software. La marca comparte motor de IA con Nissan, que planea llevar su ProPILOT impulsado por Wayve al mercado a partir de 2027, y con Stellantis, que también ha firmado para integrarlo en sus plataformas.
El siguiente hito es esa concreción: el primer modelo de Mercedes que monte el ‘AI Driver’ y el nivel exacto que declare. Solo entonces el cliente podrá comprobar qué hace el sistema en autopista, cómo responde con lluvia y qué exige del conductor. Hasta entonces, la apuesta es una declaración de intenciones sobre cómo Mercedes quiere construir la conducción asistida de la próxima década.

