Holden Commodore turbo: Mighty Car Mods instala un turbo enorme en un motor Barra

El equipo australiano monta un turbo de gran tamaño sobre el seis en línea de 4.0 litros y se enfrenta a la parte menos vistosa del proyecto: refrigeración, transmisión y un circuito de combustible completamente nuevo.

Mighty Car Mods vuelve al taller con el motor ya dentro del vano y una pregunta encima de la mesa: cuánta potencia se le puede sacar sin disparar el presupuesto. La respuesta, en este episodio, tiene forma de turbo enorme montado sobre un seis cilindros en línea de 4.0 litros. El equipo se pone manos a la obra con el motor Barra como protagonista y una lista de piezas que todavía tiene que demostrar que encaja.

Un 7375 atornillado a un Barra de 4.0 litros

El presentador lo explica sin rodeos: el motor ya está montado, así que toca pensar en lo que lo hace ir rápido. La pieza central es un turbo que él llama 7375 y que, bromea, en otras nomenclaturas se conocería como G42 1200. Un soplador grande, sí, pero justificado: un motor de cuatro litros mueve mucho gas y conviene aprovecharlo en lugar de desperdiciarlo.

El objetivo declarado es mantener cierto aire de proyecto económico sin renunciar a una cifra de potencia decente. Para conseguirlo han llegado al taller colector, tuberías de al menos tres pulgadas y media, correas, mangueras y una admisión de prueba que quizá no sea la definitiva. La idea es montarla primero para comprobar que entra y decidir después cuál se queda.

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El primer paso real es el colector de escape, porque sin él el turbo no funciona. Antes de atornillarlo, el equipo comprueba que todo lo demás tenga sitio alrededor, en un vano que el propio presentador describe como cada vez más apretado. No es un montaje de quita y pon: cada pieza condiciona la siguiente.

Wastegate externa y una discusión que queda pendiente

El colector no llega con salida de gases, así que hay que soldarla. Usan una GFX50, una wastegate cuyo conducto es enorme y que, según explican en el vídeo, ayuda precisamente a controlar la presión del turbo. El trabajo consiste en perfilar la pieza, retrasarla un poco y mejorar el flujo antes de soldarla, de manera que el turbo pueda sentarse encima y quedarse ahí.

Sobre si el retorno se devuelve al escape o se deja a la atmósfera, el presentador admite que hay un debate interno aplazado con su compañero Alan: él quiere devolverlo y sospecha que el otro preferirá lo contrario. La decisión sigue abierta.

‘Cuando buscas este nivel de potencia, es importante que la wastegate haga su trabajo y libere el gas sobrante detrás de la rueda del turbo’, sostiene el presentador.

— Mighty Car Mods

Él mismo se define como fan de los coches viejos, baratos y no especialmente rápidos, donde el control de la wastegate rara vez supone un problema. A estos niveles de potencia la prioridad cambia, y por eso la parte delantera del vano se ha dejado libre: hace falta sitio para carcasas grandes y desahogos generosos.

Refrigeración, transmisión y un árbol por medir

Con el turbo colocado, el siguiente obstáculo es el sistema de refrigeración. Sin embargo el espacio manda y la mayoría de los componentes están en el lado opuesto del vano respecto a donde hacen falta, así que toca ser ingenioso con las conducciones rígidas, el radiador y los manguitos. En la parte inferior, la caja de cambios ya está montada en el túnel de transmisión, lo que permite usar el árbol viejo para tomar medidas reales.

El presentador avisa de que lo probable es que haya que fabricarlo entero de nuevo, y que la mejor forma de dar una medición fiable es verlo con los propios ojos y documentarlo con fotos antes de llevárselo a los especialistas. Con esta configuración apunta a un árbol de dos piezas con apoyo central, porque un seis en línea transmite más vibración que un V8 y ese exceso puede acabar cizallando la parte trasera de la caja.

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Adiós al depósito original y a su bomba interna

Bajo el coche toca desmontar el depósito de combustible de serie. Es una pieza de plástico con bomba y regulador internos, situada detrás del diferencial y sujeta con unas abrazaderas metálicas. El equipo explica que el sistema original trabaja a una presión fija y que ellos quieren llevar la regulación a la parte delantera, donde puedan ajustarla, referenciarla a la admisión y colocar además un sensor de presión.

Dos bombas, un depósito de reserva y válvulas antirretorno

La solución pasa por un depósito de reserva que alimenta a dos bombas externas. Va anclado al bastidor con un soporte adicional, porque las bombas pesan y el recipiente llevará varios litros de combustible en su interior. El circuito tiene entradas y salidas diferenciadas: una hacia el depósito grande, otra de retorno desde la rampa delantera con una línea de seis, que es el diámetro del propio orificio y no tiene sentido agrandar.

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El detalle técnico interesante son las válvulas antirretorno, que permiten escalonar el funcionamiento de las dos bombas. Sin ellas, el combustible se vaciaría hacia atrás y aparecerían problemas de presión. Las líneas irán por el lado opuesto al habitual porque en este motor casi todo está invertido respecto al LS que ocupaba antes el vano. El siguiente paso será recolocar el depósito, reconectar el respiradero y fabricar las conducciones hasta la parte delantera.

Qué significa este paso para el proyecto

Conviene poner el episodio en contexto. El Barra es el seis en línea de 4.0 litros que Ford fabricó en Australia durante décadas, con versiones turbo que llegaron a equipar los Falcon de altas prestaciones antes de que la producción local cerrara en 2016. Por su parte, el Holden Commodore dejó de producirse en Australia en 2017. Es decir, el coche que protagoniza esta serie y el motor que ahora lleva pertenecen a dos mundos que la industria australiana ya no fabrica. Eso explica el precio que han alcanzado estos motores en el mercado de segunda mano y por qué los swaps hacia carrocerías que nunca lo montaron de fábrica se han convertido en un género propio dentro de la escena australiana.

La lectura editorial de este capítulo es sencilla: lo espectacular del turbo se sostiene sobre trabajo aburrido. Depósito, bombas, válvulas, líneas, medición del árbol. Sin esa fontanería, la cifra de potencia que persiguen no sería utilizable más allá de una pasada. Mighty Car Mods dedica el episodio precisamente a esos cimientos, y lo hace manteniendo la tensión de un proyecto que aún no ha arrancado en serio. El resultado final todavía no existe; lo que existe es la infraestructura para que algún día exista.

Queda por ver si la apuesta por un turbo de este tamaño sobre un motor de cuatro litros se traduce en una entrega de potencia aprovechable o en una curva difícil de domar en un coche de calle. Esa respuesta llegará en el taller, no en el banco de piezas.

Puedes ver el episodio completo en el vídeo original de Mighty Car Mods en YouTube.

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