savagegeese: BMW M5 Touring lastra el espíritu deportivo con su peso elevado

Los creadores de savagegeese diseccionan el BMW M5 Touring 2026 casi un año después: un mastodonte híbrido que cumple con las normas pero pierde el alma. ¿Es este el único camino posible para la división M?

Dos de las voces más afiladas del análisis automovilístico en YouTube, los chicos de savagegeese, han vuelto a subirse a la polémica generación G90/G99 del BMW M5 casi un año después de su primera toma de contacto. Su veredicto no es complaciente: el peso y la ingeniería orientada a las métricas han diluido el carácter visceral que definía a la berlina deportiva. Mark y Jack, sin embargo, matizan su crítica con una lectura más realista del corsé regulatorio que atenaza a los fabricantes europeos.

En su última revisión, savagegeese reconoce que el M5 Touring de 2026 es un producto de su tiempo, atrapado entre la necesidad de cumplir con las emisiones europeas y la presión del consumidor por tener más caballos que el modelo anterior. El resultado es un coche de más de 2.400 kilos que diluye la experiencia de conducción pese a ofrecer un V8 híbrido enchufable con tracción total y una caja de cambios automática que consideran la mejor del mercado.

Un peso que lastra la esencia deportiva

Mark, el presentador más crítico con la nueva hornada de M5, no oculta su preferencia por el Cadillac CT5-V Blackwing, un modelo que a su juicio representa “un coche antiguo en un envoltorio nuevo”. La razón de fondo es la regulación: Estados Unidos goza de una laxitud en emisiones que permite al Blackwing mantener un V8 atmosférico sin hibridación, mientras BMW se ve forzada a electrificar para sobrevivir en su mercado doméstico.

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Jack, que ha vivido con el M5 Touring durante largas travesías como gran turismo, tiene una visión más pragmática. Admite que, dadas las circunstancias, no había muchas alternativas: “Si eres ingeniero en Múnich y el reglamento te aprieta el cuello, o haces un coche más lento que el anterior —lo que los compradores no aceptarían— o creas este híbrido mastodóntico”.

Ingeniería cuantitativa contra el sentimiento al volante

La conversación en el vídeo deriva hacia el conflicto entre la ingeniería orientada a objetivos y la experiencia emocional. savagegeese sostiene que BMW ha caído en la trampa del “porque puedes no significa que debas”. El M5 Touring acumula modos de conducción, pantallas, hibridación, frenos carbocerámicos y un sinfín de sistemas que, según Mark, han convertido al coche en un “sintetizador de sensaciones” donde la conexión con la máquina ha desaparecido.

No es un coche especialmente confortable, ni silencioso, ni lujoso en su habitáculo —los plásticos brillantes recuerdan a un “juguete infantil”, apunta Mark—. Su verdadera identidad se ha diluido entre la ambición de ser a la vez berlina deportiva, gran turismo y coche de circuito. La consecuencia es que no sobresale en ningún apartado más allá de la hoja de especificaciones.

El análisis de savagegeese subraya que, aunque el M5 Touring logra consumos de casi 25 millas por galón en autopista y mantiene una autonomía eléctrica de unos 30 kilómetros, la experiencia global deja frío al conductor. Todo está mediatizado por la electrónica y la sensación de que el coche hace el trabajo por ti, sin transmitir nada genuino.

“Este coche sería mucho mejor simplificado. No necesita 700 caballos ni arrastrar mil kilos de más para ser especial. Pero el mercado y las normativas han dictado una sentencia que ningún ingeniero puede ignorar”.

— Mark, savagegeese

La competencia estadounidense y el lujo de las emisiones laxas

El equipo de savagegeese introduce un contraste revelador: mientras BMW se debate entre la potencia y las emisiones, General Motors puede mantener vivo el espíritu de los muscle cars de altas prestaciones sin renunciar al V8. La diferencia no es técnica, sino regulatoria. En Europa, los límites cada vez más restrictivos harán inviable un motor de combustión pura con las cifras del M5 anterior, y la electrificación se convierte en la única vía para conservar la etiqueta de “M”.

Si el CT5-V Blackwing tuviera una carrocería familiar, sería casi una deidad para estos analistas. Pero el resto del mundo no tiene acceso a ese lujo. savagegeese reconoce que, visto el escenario global, el M5 Touring actual es lo más parecido a un compromiso aceptable: rápido, relativamente eficiente y con un V8 que aún ruge, aunque sea entre murmullos eléctricos.

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La dura realidad económica: depreciación y desconexión

Otro punto espinoso que emerge en la charla es la pérdida de valor. Mark, que ha sido propietario de varios BMW modernos, denuncia que estos coches se deprecian de forma brutal: “En tres años pierdes la mitad del valor, y nadie los quiere en el mercado de segunda mano”. Esta sangría económica, unida a la falta de magia al volante, hace muy difícil justificar el precio de adquisición de un M5 Touring. La próxima generación de compradores, advierten, no tolerará una inversión tan volátil en un producto que no enamora.

El futuro de la división M: entre la resignación y la esperanza

La charla termina con una pregunta incómoda: ¿le importa a BMW lo que piensen los entusiastas? Ambos coinciden en que la prioridad del fabricante es sobrevivir a las normativas y mantener las ventas globales. No hay espacio para coches emocionales si el marco legal los condena al ostracismo. Sin embargo, savagegeese deja caer un atisbo de empatía: los ingenieros están atrapados, y la única salida es este tipo de artefactos hipertecnológicos. La gran incógnita es si el público aceptará este nuevo rumbo o si, con el tiempo, los M5 perderán definitivamente su alma.

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El debate está servido y los comentarios del vídeo arderán con opiniones encontradas. ¿Es este el único M5 posible en 2026? La respuesta, como sugiere savagegeese, no es cómoda ni para los románticos del motor ni para los contables de Múnich. Puedes ver el análisis completo en el vídeo original de savagegeese en YouTube.