Ha llegado el momento de que la Clase C se pase a la electricidad. Y no de cualquier manera: con una batería de 94 kWh, una autonomía que puede rondar los 720 kilómetros y un interior donde la pantalla hiperscreen de casi 40 pulgadas se roba todas las miradas. Quattroruote ya ha podido conducir la nueva Mercedes Clase C eléctrica y sus sensaciones pintan un panorama muy completo.
Más grande por fuera, más generosa por dentro
La transformación eléctrica trae consigo un estirón. La carrocería mide ahora 4,88 metros —13 centímetros más que la Clase C térmica— y la distancia entre ejes alcanza los 2,96 metros. Según el análisis de Quattroruote, esos centímetros extra se notan de inmediato en las plazas traseras: un pasajero de 1,80 metros disfruta de espacio de sobra para las rodillas. Eso sí, al deslizar los pies bajo el asiento delantero se advierte que la batería come algo de hueco. El túnel central apenas sobresale un par de centímetros, lo que no incomoda a un hipotético quinto ocupante.
El maletero cubica 470 litros, con un doble fondo muy aprovechable para guardar los cables de recarga, y las banquetas se abaten en tres partes mediante un práctico botón. La moqueta cubre incluso las paredes y los ganchos para bolsas están bien resueltos. En opinión del probador, pocas veces se ha encontrado un frunk delantero tan espacioso: cerca de 100 litros dan para los cables y algo más.
Un Cx de 0,22 y detalles que miman la aerodinámica
Mercedes ha pulido hasta el último pliegue para que el aire resbale. Quattroruote subraya que el coeficiente aerodinámico se queda en solo 0,22, un valor que beneficia directamente la autonomía. Los espejos separados de la base de la ventanilla, los tiradores enrasados y los limpiaparabrisas escondidos bajo una moldura de plástico son pequeñas obras de ingeniería. La parrilla frontal se ilumina de noche con múltiples micro-LED y la firma lumínica trasera recuerda a la del prototipo MG GTX.
‘La nueva Clase C eléctrica es sobre todo cómoda, bien insonorizada y con una suspensión neumática que digiere casi cualquier bache.’
— Quattroruote
El hiperscreen que convierte el salpicadero en un cine
El equipamiento de la unidad probada iba cargado hasta el techo. Aunque el panel de 39,1 pulgadas es opcional, su impacto es inmediato. Quattroruote explica que la interfaz funciona con suavidad, que el navegador integrado con Google Maps permite planificar rutas con paradas de carga y que el asistente de voz obedece con precisión. El pasajero delantero puede jugar a Angry Birds o ver vídeos mientras quien conduce mantiene la instrumentación configurable ante sus ojos. No todo es perfecto: durante la prueba, los mandos táctiles del volante se activaron alguna vez sin querer. Al menos las ruedas físicas para el volumen y el control de crucero siguen ahí.
Los espacios para objetos también han recibido atención. Dos ranuras albergan tarjetas, la consola central integra carga inalámbrica ventilada y bajo el reposabrazos hay una bandeja con un retal de tela que impide que el móvil baile en las curvas. Todo ello sin olvidar las bocas de aire aisladas detrás o los anclajes Isofix muy accesibles.
Hasta 489 CV y una batería que promete más de 700 km
Debajo de la carrocería se esconde una batería de 94 kWh netos que, según declara la marca, homologa 761 kilómetros de autonomía. La recarga en corriente continua admite hasta 330 kW, lo que permitiría pasar del 10 % al 80 % en unos 20 minutos con un cargador adecuado. En alterna, el cargador embarcado se queda en 11 kW. El sistema de tracción total 4Matic recurre a dos motores que suman 489 caballos y 800 Nm de par. La aceleración de 0 a 100 km/h se despacha en 4 segundos y la velocidad máxima está limitada a 210 km/h.
El tren delantero puede desacoplar el motor cuando no se necesita para ahorrar energía, una solución ya vista en otros modelos como el EQS. La suspensión neumática lee los datos de Google Maps y del sistema Car2X para anticiparse a los badenes, y el eje trasero direccional —hasta 4,5 grados— afina la agilidad en carretera y reduce el diámetro de giro en ciudad. En circuito, los neumáticos Pirelli P Zero en medida de 20 pulgadas mordían con convicción.
Consumos a la altura de lo prometido
Los números sobre el papel empiezan a traducirse en cifras reales. Durante un recorrido de aproximadamente 50 kilómetros mixto, el ordenador marcó un gasto de 15,4 kWh cada 100 kilómetros. Con la batería al 78 %, la autonomía restante era de 480 kilómetros. Quattroruote considera que los 720 kilómetros medios declarados son perfectamente alcanzables con una conducción normal.
El precio de partida de la única versión disponible por ahora —la 400 4Matic— se sitúa en torno a 70.000 euros. Eso sí, al añadir la pantalla MBUX, la suspensión neumática, el eje trasero direccional y los faros Matrix LED más avanzados, la factura se acerca a los 90.000 euros. Como apunta el autor del vídeo, “es fácil dejarse llevar con las opciones, pero eso no es ninguna novedad en Mercedes”.
Puedes ver el análisis completo en el vídeo original de Quattroruote:


