15 años de la hazaña de aquel Škoda Octavia RS en Bonneville al superar los 365 km/h

Škoda UK decidió coger uno de sus vehículos de la flota de prensa y convertirlo en el vehículo con motor de dos litros más rápido del mundo. Así nació este particular Škoda Octavia RS que hizo historia en Bonneville hace ahora 15 años.

Hay historias que merecen ser contadas una y otra vez, porque no solo hablan de velocidad, sino de ingenio, de ambición y de ese espíritu artesanal que convierte un proyecto improbable en un hito para la posteridad. Škoda UK celebra ahora el 15.º aniversario de uno de esos momentos: el día en que un Octavia RS, preparado con mimo y conducido por el periodista Richard Meaden, se convirtió en el coche de producción con motor turboalimentado de 2.0 litros más rápido del mundo. Ocurrió en las míticas salinas de Bonneville, a las 7:45 de la mañana del 19 de agosto de 2011, cuando ese proyecto casi ‘clandestino’ registró oficialmente una velocidad de 227,080 millas por hora, equivalentes a 365,5 km/h. Un récord homologado por la Southern California Timing Association que aún hoy sigue despertando admiración.

Lo más fascinante es que el proyecto nació casi como una travesura por parte de la división británica de la compañía checa. Škoda UK tomó prestado un Octavia RS en color Corrida Red de su flota de vehículos de prensa y lo sometió a una drástica transformación. El objetivo inicial era romper la barrera de las 200 millas por hora (322 km/h), pero pronto quedó claro que aquel vehículo tenía potencial para llegar mucho más lejos. El motor 2.0 TSI era tan nuevo que apenas existían componentes de alto rendimiento disponibles para exprimirlo, y las normas de la SCTA limitaban las modificaciones. Aun así, el equipo se lanzó a una carrera contrarreloj: mientras otros preparaban sus intentos durante años, Škoda UK lo hizo en cuestión de semanas.

El objetivo de Škoda UK era llegar a 200 mph, pero este Octavia RS guardaba una sorpresa

Las mejoras fueron tan ingeniosas como efectivas. Se instaló un sistema de inyección de combustible que era capaz de alimentar sus ocho inyectores, un radiador de 10 litros para mantener la temperatura bajo control y una transmisión con unas marchas finales mucho más largas que fue tomada de un Škoda Octavia GreenLine. Y esa fue una pieza clave para poder estirar la velocidad punta de forma drástica. Los frenos tradicionales desaparecieron, sustituidos por un paracaídas accionado desde el habitáculo, que además reducía peso y la resistencia aerodinámica. La suspensión rebajada y los tapacubos pulidos completaban el trabajo exterior, mientras que el interior se vació por completo para ahorrar cada gramo posible. Una jaula de seguridad, un sistema de extinción de incendios y un asiento específico garantizaban la seguridad de Meaden en un entorno donde cualquier error puede ser definitivo.

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Antes de viajar a Bonneville, el la criatura de Škoda UK pasó por un riguroso programa de pruebas en el banco de potencia con la ayuda de REVO Technik. Fue allí donde el equipo descubrió que superar las 200 millas por hora (322 km/h) no solo era posible, sino relativamente sencillo. Ese fue el momento en el que la ambición de sus creadores subió de nivel: ya no se trataba de cruzar una barrera simbólica, sino de intentar un récord real.

Un vehículo que ahora es una pieza clave dentro del museo Škoda

2011 Skoda Octavia RS Bonneville. Imagen.
Foto: Skoda

Aquel Škoda Octavia RS completó dos sprints oficiales en el circuito de cinco millas de Bonneville. El primero, el 18 de agosto, alcanzando las 225,513 millas por hora (363 km/h). El segundo, al día siguiente, llegó hasta las 228,647 millas por hora (368 km/h). La media resultante estableció aquel récord que Škoda UK mantuvo durante más de una década en su poder. Un logro extraordinario para un automóvil que, en esencia, seguía siendo un Octavia de producción profundamente modificado, pero fiel a su espíritu original.

Tras la hazaña, el “Bonneville Special” regresó al Reino Unido, donde fue restaurado y reconstruido por completo. En 2021 volvió a rodar, esta vez en el circuito de alta velocidad de Millbrook, antes de retirarse como pieza histórica. Hoy descansa en el Museo del Automóvil Škoda en Mladá Boleslav, donde los visitantes pueden contemplarlo de cerca y descubrir la historia de un proyecto que nació con modestia y terminó escribiendo una página inolvidable en la historia de la marca.

Cinco claves del Škoda Octavia RS Bonneville

  1. Récord histórico de 227,080 mph (365 km/h) en 2011.
  2. Proyecto exprés desarrollado en semanas, no años.
  3. Modificaciones ingeniosas dentro de las estrictas normas de la SCTA.
  4. Pruebas decisivas que revelaron su potencial para batir récords.
  5. Legado vivo exhibido hoy como pieza histórica en Mladá Boleslav.

Fotos: Škoda