Un Porsche 911 Singer sale a subasta sin reserva: la comisión Golden, con bóxer 4.0 de Ed Pink, busca dueño. El punto de partida fue un Carrera coupé de 1990 —un 964— que en 2019 pasó por Singer Vehicle Design, en Los Ángeles, y regresó con fibra de carbono pintada en Rome Red Light Pearl, cuero Cognac Tan y un seis cilindros atmosférico llevado hasta los 4,0 litros. Se ofrece ahora en California con título de Montana, sin precio de reserva y con un juego de velocity stacks incluido.
Las claves de esta historia
- Lo más importante: un 964 Carrera de 1990 transformado por Singer en 2019, con paneles de fibra de carbono, motor 4.0 de Ed Pink y cambio manual de seis marchas con autoblocante.
- No te lo puedes perder: el coche sufrió un alcance en 2022 y arrastra un registro de salvamento emitido bajo un bastidor que, según el propietario, no es el suyo. La reparación la firmó el propio Singer.
- Cifras y estado: 4.800 millas (unos 7.700 km) desde que concluyó la transformación, sin precio de reserva, título de Montana y sin haber superado la inspección de emisiones de California.
De Carrera 964 a Singer Golden: lo que se cambió
La ficha de construcción de Singer lleva fecha de revisión del 5 de septiembre de 2019. Para entonces el coche ya había dejado de ser un 911 Carrera coupé convencional. La casa californiana no trabaja sobre el vehículo montado: lo desmonta hasta dejar el monocasco de acero desnudo, refuerza las soldaduras y sólo después lo viste de fibra de carbono. Aletas, paragolpes, capó delantero y tapa del motor son de composite, y los coupés sin techo solar —como este— reciben además un panel de techo de carbono.
Los spoilers delantero y trasero, el faldón inferior y los estribos van en uretano negro. La carrocería se pintó en Rome Red Light Pearl con el guion de Porsche en modo ghosted sobre la tapa del motor y los costados, y la lista de opciones incluyó tapones exteriores de combustible y aceite, anagrama niquelado en la tapa trasera, faros bixenón Hella con lentes de policarbonato, espejos de bala anclados en las ventanillas y spoiler escamoteable. En julio de 2024 se aplicó film de protección sobre la pintura.
Dentro, asientos Recaro de cubo con regulación eléctrica en altura y tapizado en cuero Cognac Tan; el tejido a juego llega al salpicadero, a los paneles de puerta y a la zona trasera, con cuero negro y moqueta de trama cuadrada como contrapunto. El volante es un MOMO Prototipo forrado en cuero con costuras rojas, y tras él se alinean un cuentarrevoluciones de 11.000 rpm con esfera Rome Red, un velocímetro de 190 mph —unos 306 km/h—, reloj analógico y los relojes de aceite y combustible. Se pidió sin respaldos traseros.
Singer, Dickinson y la liturgia del monocasco

Singer Vehicle Design nació en Los Ángeles en 2009 de la mano de Rob Dickinson, antiguo vocalista del grupo Catherine Wheel, y desde entonces ha hecho una sola cosa: reinterpretar el 911 de la generación 964 con criterios de artesanía y rendimiento. La fórmula no admite atajos y explica el precio. Cada unidad se desmonta por completo, se refuerza en los puntos críticos y se reconstruye con piezas de carbono antes de recibir motor, frenos y suspensión a la altura del conjunto. El resultado tiene poco de restauración y bastante de fabricación artesanal; más detalles del proceso, en la web oficial de la casa californiana.
Singer no devuelve la vida a un coche viejo: reduce un 964 a su esqueleto y lo reconstruye con un acabado que Porsche nunca ofreció de fábrica.
El bóxer conserva la arquitectura de siempre —seis cilindros refrigerados por aire, atmosférico— pero se reconstruyó hasta los 4,0 litros con árboles de levas revisados y centralita MoTeC. En enero de 2022 se instaló un plénum de admisión Singer sobre cuerpos de mariposa individuales, y el juego de velocity stacks que acompaña al lote permite volver a esa configuración. La transmisión es una G50/21S de seis marchas con autoblocante y relaciones europeas; el escape, con colectores tubulares, catalizadores de alto flujo y silenciador de acero inoxidable de doble salida central.
Del 993 llegan la dirección y los frenos; del 964, el alma. La comisión Golden es, exactamente, una conversación entre dos generaciones del mismo coche.
Los frenos Brembo derivan del 993 Turbo, con discos perforados y pinzas rojas rotuladas en blanco; los amortiguadores son Öhlins de dos vías ajustables y la dirección de cremallera procede igualmente del 993. Las llantas forjadas de 17 pulgadas, estilo Fuchs, calzan 225/45 delante y 265/40 detrás sobre Michelin Pilot Sport. El chasis añade una barra de torretas pintada a juego con la carrocería.
El historial es donde el lote se complica. El coche sufrió una colisión por alcance en junio de 2022 y la reparación la ejecutó Singer: paragolpes trasero, techo, paneles laterales, pilotos y tapa del motor sustituidos. Después, Ed Pink Racing Engines refrescó el motor con tapa de cadena de distribución, segmentos, cojinetes principales y de biela, juntas, cojinetes de eje intermedio y bujías nuevas; también se reemplazaron la tapa delantera del transeje y el sincronizado de tercera. En 2025 se montó una batería nueva.
Hay un matiz que separa este coche de otros restomods con golpe: la reparación no la firmó un taller externo, la firmó Singer. En un vehículo de fibra de carbono sobre monocasco reforzado, eso implica que los paneles sustituidos salieron del mismo molde y de las mismas manos que los originales, y que el trabajo quedó documentado con fotografías del daño y del proceso. Para el coleccionista, es la mejor versión posible de una mala noticia.
Lo que el mercado paga por una comisión Singer
Aquí conviene separar el mito del expediente. Una comisión Singer es hoy el restomod de 911 más reconocible del mercado y el que ha fijado el techo de la categoría; de ahí que la puja se siga con atención aunque esta unidad no sea un ejemplar intacto. Frente a un 964 Carrera de serie, que juega en una liga de precios muy inferior, el trabajo de Singer introduce carbono, cilindrada ampliada, frenos y amortiguadores de otra categoría. Esa diferencia sostiene el valor y, a la vez, obliga a leer el historial con lupa.
Los avisos son concretos y conviene enumerarlos sin adornos: el informe Carfax levantado sobre el número de bastidor que figura en la ficha de construcción —WP0AB2962LS457571, que según la descripción del lote no corresponde al coche— recoge la emisión de un título de salvamento tras el golpe trasero, extremo que el propietario atribuye a un registro erróneo con una secuencia ajena. El mismo historial anota un título de Not Actual Mileage emitido en abril de 2001 y una inconsistencia de kilometraje fechada en julio de 2020. El odómetro marca 4.800 millas desde que concluyó la transformación, pero esas dos anotaciones pesan en cualquier tasación seria.
A ello se suma el marco administrativo: el vehículo no ha sido inspeccionado por el Bureau of Automotive Repair ni por el Air Resources Board de California, y no ha superado la prueba de emisiones del estado. Para un comprador californiano es un trámite pendiente; para un coleccionista europeo, un capítulo más de un expediente que conviene leer entero antes de pujar. El título de Montana y la venta en consignación a través de un concesionario local completan una documentación menos limpia de lo que sugiere la vitrina.
Queda la pregunta de fondo, la que recorre todo el mercado del restomod: qué se compra cuando se compra una comisión Singer. No es un clásico en el sentido habitual —no hay numbers-matching que invocar, porque medio coche es nuevo—, sino un objeto de autor con ficha de construcción y número de serie. Ahí manda la trazabilidad documental, y es justo el terreno donde este ejemplar tiene deberes pendientes.
Que salga sin precio de reserva es, en ese contexto, una decisión elocuente: el vendedor renuncia a proteger el suelo y acepta que sea el mercado quien ponga cifra a una unidad magnífica en lo material y problemática en el papel. La carrocería Rome Red, el 4.0 de Ed Pink y los Öhlins siguen ahí. Lo que se dirime ahora no es si el coche es bueno, sino cuánto descuenta el comprador por un pasado que exige explicación.

