Ocho de cada diez conductores dicen cuidar el coche. Solo el 30% de las visitas al taller responde a prevención y seguridad, según los datos del último observatorio del sector sobre el mantenimiento preventivo del coche. La distancia entre lo que pensamos y lo que hacemos es hoy el punto más débil de la seguridad vial en España.
El informe se presentó coincidiendo con el Día Internacional de la Educación Vial, que se celebró el pasado 5 de octubre, y deja una cifra incómoda: más de uno de cada cuatro conductores admite haber circulado con su coche sabiendo que no estaba en condiciones.
La consecuencia se mide en dos monedas: la seguridad y el bolsillo. Un vehículo que arranca y se mueve no es, por definición, un vehículo seguro. Hay averías silenciosas —frenos al límite, amortiguadores agotados, presión baja en los neumáticos— que no encienden ninguna luz en el salpicadero y que solo se hacen notar cuando ya no queda margen de reacción.
De ahí el primer error de concepto: confundir que el coche funciona con que el coche es seguro. El segundo está igual de extendido: pasar la ITV y dar por hecho que el vehículo está a punto para los dos años siguientes. La inspección es una foto fija del estado del coche el día que se pasa, no un certificado de salud continuada. La ITV no sustituye a las revisiones periódicas.
Y el mantenimiento no entiende solo de calendario. Los intervalos que marca el fabricante —aceite y filtros, revisión de niveles, cambio de batería cada cuatro o cinco años— son una referencia, no una verdad absoluta. Un coche que hace mucha ciudad, muchos trayectos cortos o que va siempre cargado desgasta componentes antes de lo previsto.
Que el coche arranque no significa que sea seguro: las averías que más caro salen son las que nadie ve venir a tiempo.
Las cinco asignaturas pendientes del mantenimiento del coche
El propio sector resume esas carencias en cinco puntos que se repiten curso tras curso.
- Distinguir entre funciona y es seguro: que el motor arranque y el coche ruede no implica que esté en condiciones. Hay avería silenciosa que compromete la seguridad sin dar la cara.
- Escuchar al coche: vibraciones nuevas, ruidos raros, tirones o frenadas más largas son avisos. No todos los fallos aparecen en el salpicadero.
- Mantenimiento por uso, no por calendario: la ciudad, los trayectos cortos y la carga desgastan más que la carretera. Mandan los kilómetros y la forma de conducir.
- La ITV como salvoconducto: aprobar la inspección no garantiza que el vehículo siga a punto meses después. El mantenimiento es un proceso continuo.
- Economía del ahorro: los apaños temporales y esperar a que la avería sea evidente acaban costando más que una revisión hecha a tiempo.
Cuánto cuesta prevenir y cuánto cuesta esperar
Aquí llega la cuenta que casi nadie hace. Cambiar el aceite y el filtro se mueve, según las tarifas medias del sector, entre 70 y 120 euros según el modelo y el tipo de lubricante. Sustituir una batería al final de su vida útil ronda entre 80 y 200 euros, con el montaje incluido. Son operaciones programables y baratas comparadas con lo que viene después.
La correa de distribución es el ejemplo clásico. Cambiada dentro del intervalo que marca el fabricante, la factura se queda en el entorno de los 400 euros. Si rompe en marcha, la reparación puede superar los 1.500 euros y, en el peor escenario, llevarse por delante la culata o el motor completo. La diferencia entre un caso y otro no es suerte: es haber mirado el cuentakilómetros a tiempo.
Tampoco conviene olvidar el capítulo sancionador. Circular con la ITV caducada o con resultado desfavorable acarrea una multa de 200 euros, según el Reglamento General de Circulación. Y hay operaciones que no admiten bricolaje: frenos, dirección, airbag y cualquier intervención sobre el sistema eléctrico de alta tensión de un híbrido o un eléctrico son siempre trabajo de profesional.
Lo que sí puedes hacer tú, sin riesgo y en cinco minutos, es la ronda básica: presión y dibujo de los neumáticos, niveles, alumbrado, escobillas y un vistazo al grosor de las pastillas de freno. Repetida una vez al mes, esa rutina evita buena parte de las averías que acaban en grúa.
La próxima cita no la marca el taller: la marca tu coche. Revisa el libro de mantenimiento, apunta el kilometraje del último cambio de aceite y anota la fecha de la próxima ITV. Con esos tres datos, la mitad de las averías caras desaparecen del horizonte.
🛠️ Guía rápida: revisión y mantenimiento
- Lo que debes revisar: presión y dibujo de los neumáticos, niveles de aceite, refrigerante y líquido de frenos, alumbrado, escobillas y estado de las pastillas de freno.
- Cómo hacerlo: la ronda visual y de niveles se resuelve en casa en cinco minutos. Frenos, dirección, airbag y sistemas de alta tensión de híbridos y eléctricos requieren acudir a un profesional.
- Cuánto cuesta: el cambio de aceite y filtro se mueve entre 70 y 120 euros; una batería nueva, entre 80 y 200 euros. Circular con la ITV desfavorable o caducada conlleva una multa de 200 euros.

