El nuevo Santana Cajal llega con un argumento de peso para el conductor que no quiere renunciar a la última tecnología aunque su destino esté fuera del asfalto: cinco pantallas en el habitáculo, incluyendo una dedicada al copiloto que consulta en tiempo real parámetros todoterreno clave. La renacida Santana Motor, desde su planta de Linares, reinterpreta el auténtico 4×4 con un arsenal digital que sorprende incluso en el segmento premium.
El despliegue de pantallas: un cockpit digital sin precedentes
La propuesta tecnológica del Santana Cajal se resume en cinco superficies digitales que cubren todas las necesidades del conductor y su acompañante:
- Cuadro de instrumentos digital de 10,25 pulgadas: información de conducción, modos todoterreno y datos de transmisión.
- Pantalla central multimedia de 12,8 pulgadas: navegación, entretenimiento y configuración del vehículo.
- Pantalla del copiloto de 12,8 pulgadas: consulta de grados de inclinación, profundidad de vadeo, brújula y estado de los diferenciales.
- Pantalla táctil de 1,92 pulgadas: botón de encendido configurable.
- Retrovisor digital interior: imagen de la cámara trasera.
El diseño del salpicadero integra estas pantallas de forma fluida, con el panel central y la pantalla del copiloto unidas en un solo módulo curvo que abarca casi todo el ancho del habitáculo.
La pantalla del copiloto: un puesto de mando off-road
De todas las innovaciones del Cajal, la pantalla específica para el acompañante es la más inesperada en un todoterreno puro. Mientras el conductor gestiona la ruta y las marchas, el pasajero puede monitorizar los ángulos de inclinación, la profundidad de vadeo, la orientación de la brújula y el estado de bloqueo de los tres diferenciales. Esta información se actualiza en tiempo real y convierte al copiloto en un asistente activo en maniobras complicadas sobre roca, barro o nieve.
Confort y conectividad premium en un habitáculo pensado para la aventura
El todoterreno español no escatima en refinamiento. Los asientos están tapizados en cuero con costuras de contraste y el habitáculo se baña de luz natural gracias al amplio techo panorámico de cristal con protección UV y apertura eléctrica. Para el entretenimiento, un equipo de sonido premium con 10 altavoces y subwoofer llena la cabina, mientras que la carga inalámbrica para smartphones de 50W y las diez tomas de corriente distribuidas por todo el vehículo aseguran que ningún dispositivo se quede sin energía en las rutas más largas.
En la zona trasera, los asientos se pliegan completamente planos con solo pulsar un botón, maximizando la capacidad de carga sin esfuerzo. La versatilidad es la misma que se espera de un vehículo de trabajo, pero con el confort de una berlina de representación.
La pantalla del copiloto transforma la cabina en un centro de control compartido, donde cada ocupante tiene un rol en la aventura todoterreno.
Perspectiva: tecnología que desafía al segmento off-road
El Santana Cajal demuestra que un vehículo de trabajo y de aventura no tiene por qué renunciar a un equipamiento digital de última generación. Frente a rivales como el Toyota Land Cruiser o el Jeep Wrangler, que ofrecen sistemas multimedia correctos pero menos avanzados, el modelo español apuesta por una cabina más cercana a un SUV de lujo, sin perder las capacidades todoterreno puras con reductora y tres bloqueos de diferencial.
La decisión de dotar al copiloto de una pantalla propia con datos técnicos no es un capricho: responde a una filosofía de participación activa en la conducción off-road, algo que los aficionados más experimentados valoran. Con todo, el conductor sigue teniendo la prioridad, con su cuadro digital y el acceso rápido al sistema multimedia.
El conjunto se completa con detalles como el retrovisor digital y el pequeño panel táctil configurable que actúa como botón de encendido. Todo ello en un habitáculo que, a pesar de su espíritu aventurero, transmite la sensación de estar sentado en un coche conectado a la última.


