Regresa la escasez de chips en automoción: la IA dispara la DRAM un 450% y los fabricantes se preparan

La demanda voraz de centros de datos de IA ha encarecido la memoria DRAM un 450% en cuatro meses. Fabricantes como VW, Stellantis y BMW asumen mayores costes pero descartan por ahora parones en la producción.

La nueva escasez de semiconductores que vuelve a golpear a la automoción no tiene su origen en una pandemia ni en un desajuste logístico global, sino en la fiebre por la inteligencia artificial. Los centros de datos que entrenan y ejecutan modelos de IA devoran memoria DRAM a un ritmo que el suministro aún no puede igualar, y el efecto dominó ya encarece de forma agresiva el aprovisionamiento de los fabricantes de coches.

El despertar de una crisis que no viene del motor

Según el informe de la consultora Kearney, los precios al contado de los chips DRAM se dispararon un 450 % entre septiembre de 2025 y enero de 2026. En apenas cuatro meses, la memoria que gestiona desde la navegación hasta los sistemas avanzados de asistencia multiplicó su coste casi por cinco. El contraste es brutal si se recuerda que la anterior crisis de chips, la de 2020-2021, tuvo su epicentro en la escasez de controladores y microprocesadores, no en la memoria.

La lectura para los grandes grupos automovilísticos es inmediata y cuantificable: mayores presupuestos de compras, más tensión en los contratos de suministro y una presión adicional sobre márgenes que ya estaban bajo la lupa de los inversores.

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Ford y General Motors han sido los primeros en actualizar previsiones. Ambos fabricantes aumentaron sus estimaciones de coste de materias primas para 2026 en varios cientos de millones de dólares, reflejando directamente el sobrecoste de la memoria. No es un ajuste menor: confirma que la DRAM ya pesa en las hojas de cálculo al mismo nivel que el acero o los paneles de baterías.

Estrategias de contención: más dinero, menos alarma

El portavoz de Volkswagen ha declarado que la compañía mantiene intactas sus cadenas de suministro de chips, gracias a las herramientas de evaluación temprana que implantó tras la crisis del COVID-19. Asegura que, si surgieran cuellos de botella en categorías concretas, pueden reaccionar con medidas flexibles y mantener la producción. El mensaje es de tranquilidad, pero el tono es el mismo que empleó la industria meses antes de los parones de 2021.

El verdadero riesgo no está en la demanda actual, sino en la concentración extrema de la oferta de DRAM: tres compañías controlan casi el 90 % del mercado.

Stellantis, a través de su vicepresidente global de compras electrónicas, Joachim Kahmann, admite que han elevado sus previsiones de adquisición para 2026 y 2027. Sin embargo, aún no han tenido que recortar producción por falta de chips. La postura es menos optimista: Kahmann espera que los precios se estabilicen hacia 2028, no antes. Renault y BMW se suman a la contención verbal: la firma francesa confía en la capacidad de adaptación del sector mediante inversión continua, mientras que la alemana subraya que adquiere los chips a través de contratos a largo plazo con sus proveedores directos y que, por ahora, los suministros están asegurados.

Fabricantes como VW, Stellantis y BMW prevén mayores costes de aprovisionamiento, pero descartan por ahora parones en la producción. La experiencia de 2021 ha creado una cultura de monitorización constante, aunque la estructura del mercado de la DRAM tiene un talón de Aquiles que la pandemia no tenía: la oferta está mucho más concentrada y la demanda rival, la de los centros de datos de IA, parece insaciable.

DRAM precio

El oligopolio que marca el precio: por qué el atasco no es temporal

Según la patronal alemana ZVEI, la presión sobre los precios no cederá a corto plazo porque ampliar la capacidad de fabricación de DRAM requiere años, no meses. Y en ese embudo, los principales proveedores mundiales —Samsung, Micron y SK Hynix— suministran prácticamente el 90 % de la producción. Ellos venden al mejor postor, y los mejores postores ahora distribuyen terabytes para el entrenamiento de modelos fundacionales.

Esa dinámica coloca a los fabricantes de automóviles en una posición de comprador secundario. No es un problema de chips insustituibles como ocurrió con los microcontroladores en 2020; la DRAM es genérica. Pero su encarecimiento extremo reintroduce costes imprevistos en plataformas que ya estaban calibradas al céntimo, sobre todo en vehículos eléctricos e híbridos donde la electrónica embarcada sigue creciendo.

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