Multa de 200 euros en Mallorca: la ZBE de Palma activa cámaras para multar a los coches sin etiqueta

La Zona de Bajas Emisiones de Sóller limita el acceso al centro a residentes y vehículos autorizados. Las cámaras con lectura de matrículas sancionan con 200 euros a los conductores sin permiso y solo hay cinco días para tramitar una autorización excepcional.

La Zona de Bajas Emisiones (ZBE) de Sóller, en Mallorca, ha activado su sistema de control con cámaras de lectura de matrículas para sancionar a los conductores que accedan al centro sin autorización. La multa es de 200 euros y la infracción se detecta de forma automática, según la ordenanza municipal que comenzó a aplicarse en febrero.

El acceso al núcleo urbano queda ahora restringido a vehículos de residentes, autorizados por el Ayuntamiento y coches 100% eléctricos. Cualquier otro conductor que cruce una de las calles delimitadas por la ZBE sin permiso recibirá una sanción, y las multas pueden acumularse si se repite la entrada, multiplicando el importe final.

Las cámaras no se limitan a fotografiar las matrículas. Comparan en tiempo real los datos con la base de vehículos autorizados, así que el sistema no deja margen al error humano: un cruce sin permiso activa el expediente sancionador, aunque el infractor no sepa que ha entrado en la zona restringida. El perímetro de la ZBE se ha diseñado para proteger el centro histórico y las calles más estrechas, donde el tráfico de paso era especialmente molesto para los residentes.

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Qué cambia exactamente

La ZBE de Sóller no es una recomendación. Es una prohibición de circulación para miles de vehículos, concretamente para todos aquellos que no estén dados de alta en el registro municipal de autorizados. La única excepción automática son los eléctricos puros, que pueden acceder sin trámite adicional.

El resto de vehículos —diésel, gasolina, híbridos no enchufables, incluso los que tienen etiqueta ECO o Cero de otras ciudades— necesitan un permiso explícito. Los residentes empadronados en el área restringida y los vehículos de servicios (emergencias, reparto, asistencia) figuran ya en el listado autorizado, pero si no estás en él, la única forma de evitar la multa es no entrar.

La ordenanza también ha creado una «ronda» de circunvalación alrededor del centro para ordenar los flujos. La entrada principal a la ZBE se realiza por la calle de Cetre y la salida por la calle de Isabel II, apoyándose en el camino del Murterar y otros viales. Esta nueva mecánica pretende que quien solo necesite atravesar el pueblo pueda hacerlo sin adentrarse en la zona protegida.

Cámaras y multas de 200 euros

El corazón del sistema sancionador son las cámaras de control de acceso. Están situadas en los puntos de entrada a la ZBE y registran cada matrícula. Si el vehículo no figura en la lista de autorizados, el sistema genera un expediente y la multa de 200 euros se tramita automáticamente, sin necesidad de que haya un agente en la calle.

Eso sí, la normativa contempla una vía para regularizar el acceso en los cinco días posteriores a la entrada. Si un conductor accede por urgencia justificada o por uno de los 28 supuestos de excepción recogidos en la ordenanza, puede tramitar una autorización a posteriori y evitar que la sanción se procese. Fuera de ese plazo, la multa sigue su curso.

No hay periodo de gracia ni fase de aviso sin multa: desde febrero, quien entra sin permiso, paga. Y si repite, la sanción se acumula.

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Las cámaras comparan la matrícula con la base de autorizados en tiempo real: si no estás en la lista, la multa de 200 euros es automática.

Cómo evitar la multa: aparcamientos disuasorios

La alternativa para visitantes y conductores sin permiso es sencilla: dejar el coche fuera. El Ayuntamiento ha habilitado cuatro aparcamientos disuasorios en la carretera del Desvío (el desviament), a unos diez minutos a pie del centro. Son de zona azul y están gestionados mediante el sistema de la ORA, por lo que conviene revisar las condiciones de estacionamiento antes de abandonar el vehículo.

Desde allí se accede caminando al casco histórico sin riesgos. La recomendación general, según fuentes municipales, es planificar la llegada, aparcar fuera y evitar circular por el interior del núcleo urbano a no ser que se disponga de autorización.

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Una ZBE que replica el modelo de otras localidades

La medida que ha adoptado Sóller sigue la estela de otras ciudades españolas que ya tienen activas sus Zonas de Bajas Emisiones bajo el paraguas de la Ley de Cambio Climático y Transición Energética. Sin embargo, aquí el foco no está en la etiqueta ambiental de la DGT —que en muchos municipios marca el acceso—, sino en un registro municipal cerrado que prima el empadronamiento y las necesidades locales. Es decir, un coche con etiqueta ECO de Madrid no tiene derecho de entrada automático en Sóller.

Esta diferencia es crucial para el conductor que veranea en Mallorca. Los vehículos de alquiler o los coches particulares de fuera del municipio solo podrán acceder si obtienen una autorización expresa, y la carga de la prueba recae sobre el conductor. Mientras que en Palma las restricciones de la ZBE todavía están en fase de definición o implantación progresiva, Sóller ya multa desde febrero.

A partir de ahora, cualquier turista o visitante ocasional que desee acercarse al centro de Sóller en coche deberá informarse antes de arrancar. La tecnología de las cámaras no distingue entre despiste y reincidencia, y a 200 euros por infracción, desconocer la norma sale caro.