La gasolina podría entrar en el mismo ‘saco’ que el tabaco en el terreno publicitario, de acuerdo con el nuevo anteproyecto de la Ley de Consumo Sostenible en la que trabaja el Ministerio de Consumo. El objetivo de prohibir la publicidad de combustibles fósiles al considerarlos perjudiciales para el medioambiente, igual que hicieron en su día con el tabaco o el alcohol.
La intención del Gobierno también es acabar con el ‘ecopostureo’ y el uso de expresiones como ‘verde’ o ‘respetuoso con el planeta’ cuando no haya una base real y demostrable. También busca reducir el incentivo al consumo de carburantes tradicionales, como la gasolina, en favor de otros medios más sostenibles.
El texto todavía no es definitivo ni mucho menos, y está en una fase de anteproyecto, pero lógicamente ha inquietado a los profesionales que trabajan en estos sectores. Al final, las grandes empresas están muy presentes en la industria publicitaria española.
¿Qué quiere prohibir esta nueva ley?

El texto, tal y como está redactado ahora, y según ha adelantado El País, prohibiría toda comunicación comercial que promueva productos energéticos de origen fósil sin componentes renovables. Esto mete en el saco a los anuncios de gasolina, gasóleo y carbón si los firma una empresa del sector del petróleo o la energía.
Además, vetaría también la publicidad de medios de transporte propulsados exclusivamente por carburantes fósiles cuando exista una alternativa más limpia. Por ejemplo, si hay tren para viajar de A a B dentro de la península, un anuncio de una aerolínea que haga el mismo recorrido quedaría en entredicho.
Eso sí, como siempre, hay algunas excepciones. El gas natural quedaría fuera del veto (al menos, de momento) al considerarse menos contaminante. Y también estaría permitida la promoción de biocombustibles o mezclas con componentes de origen vegetal, como la soja o el aceite de palma. Por tanto, lo que se va a ‘perseguir’ será la dependencia total de los combustibles fósiles, pero no su mera existencia en mezclas u otros procesos más complejos.
¿Qué impacto tendría la nueva ley sobre la gasolina?

A priori, con el texto que hoy está sobre la mesa del Ministerio de Consumo, la nueva ley va a suponer un cambio drástico en la comunicación de muchas marcas. El texto no va a prohibir que las marcas promocionen coches de gasolina o diésel (de momento), pero sí que limita la manera de publicitar.
Por ejemplo, no va a ser posible utilizar frases como ‘respetuoso con el medioambiente’ o ‘coche ecológico’ si no hay datos detrás que respalden esta afirmación. Además, desde el punto de vista publicitario, simplemente mencionar términos como ‘verde’ o ‘biodegradable’ puede ser considerado publicidad engañosa (con su consiguiente sanción).
Por tanto, va a afectar a la manera de comunicar de concesionarios, aseguradores y a buena parte del marketing asociado con este sector. Al final, el fin último del Gobierno es no incentivar la dependencia del coche de gasolina y empujar a la industria (y a los consumidores) hacia opciones más limpias. Igual que hace unos años desapareció todo lo que tenía que ver con el tabaco, la gasolina y los motores de combustión podrían seguir el mismo camino.
¿Afectaría al consumidor final?

Sabemos que la nueva ley de Consumo va a afectar a las empresas y a su manera de comunicarse, pero ¿tendría alguna implicación legal para los usuarios y consumidores? La norma introduce medidas como que si eliges reparar un producto en garantía en lugar de sustituirlo, tendrás un año extra de cobertura (cuatro años en total).
Además, los fabricantes van a estar obligados a garantizar piezas de recambio durante al menos de 10 años y ofrecer precios razonables. Habrá una etiqueta oficial de durabilidad, una plataforma gratuita de reparadores y una mayor facilidad para reutilizar productos, incluidos algunos relacionados con la movilidad, como patinetes y bicicletas eléctricas.
Y también va a haber límites mucho más tajantes con la obsolescencia programada, pues no se podrá inducir al cliente a cambiar piezas antes de tiempo ni ocultar que un producto pierde funciones con repuestos no originales.


















































































































































































































































