GM avisa: el precio de los coches subirá 2.000 millones por los chips de IA

La explosión de la inteligencia artificial ha disparado el precio de los chips DRAM, que en un año se han encarecido un 600%. General Motors cifra el sobrecoste en hasta 2.000 millones de dólares para este ejercicio, excluyendo los aranceles.

Que el precio de los coches nuevos suba casi todas las semanas no es novedad. Pero cuando el responsable financiero de General Motors advierte de que este año los costes de materiales se dispararán hasta 2.000 millones de dólares solo por el encarecimiento de un tipo de chip, toca prestar atención. La causa no son los aranceles ni la logística, sino la inteligencia artificial.

La demanda de sistemas como ChatGPT o Gemini ha puesto patas arriba el mercado de las memorias DRAM (las que gestionan los datos temporales en cualquier ordenador o vehículo). En apenas doce meses su precio se ha multiplicado por seis, y la industria del automóvil, que consume aproximadamente el 10% de la producción mundial, ya está sintiendo el golpe.

Por qué los chips DRAM se han convertido en oro

Según la consultora AlixPartners, la inteligencia artificial acapara ya el 32% del consumo global de DRAM, por delante de smartphones, ordenadores y cualquier otra categoría de bienes de consumo. Para 2028, la previsión es que ese porcentaje escale hasta el 48%. Cuando casi la mitad de las obleas de silicio se destinan a centros de datos, el resto de sectores compiten por migajas a precios récord.

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Los coches necesitan cada vez, más chips, y la demanda no para de crecer. Sistemas avanzados de asistencia a la conducción (ADAS), cuadros de instrumentos digitales e incluso funciones tan básicas como el climatizador tiran de estas mismas memorias. Paul Jacobson, director financiero de GM, ha cifrado en entre 1.500 y 2.000 millones de dólares el sobrecoste que la compañía asumirá este año solo en materias primas, excluyendo los aranceles. Y ha avisado de que la presión será peor en el segundo semestre.

El coste de los chips se ha multiplicado por seis y la inteligencia artificial acapara casi la mitad de la producción mundial. La factura se trasladará al comprador de coches.

Lo que están haciendo los fabricantes para protegerse

Para no quedarse sin suministro, tanto GM como Ford y siete importantes fabricantes de componentes (entre ellos Denso y Astemo) han firmado acuerdos de suministro a largo plazo con Micron, uno de los grandes productores de memorias. La estrategia es sencilla: asegurar chips ahora antes de que los inventarios se agoten en 2027.

GM ya ha revisado al alza sus previsiones de precios en Norteamérica, donde inicialmente esperaba una ligera caída del 0,3% y ahora prevé una subida media del 0,3% en el precio de los vehículos nuevos. El término que manejan internamente, “chipflation”, resume bien este nuevo factor inflacionista procedente del silicio.

GM

En China el impacto es aún más visible. Los vehículos eléctricos del país integran más tecnología y, por tanto, más chips: según la firma Huayuan Securities, en noviembre de 2025 el coste de memoria por coche superaba los 70 dólares frente a los 30 dólares de los modelos japoneses equivalentes. BYD ya subió un 20% el precio de sus sistemas opcionales de asistencia a la conducción hace un par de meses y justificó la decisión “por la significativa subida de los precios de la memoria a nivel mundial”.

Información útil para el conductor

  • Cifra clave: los chips DRAM cuestan hoy seis veces más que hace un año, según datos de la industria.
  • Comparativa de precios: BYD encareció sus sistemas de ayuda al conductor un 20% en 2026; otras marcas podrían seguir el mismo camino en los próximos meses.
  • Ganadores y perdedores: los fabricantes con acuerdos de suministro cerrados (GM, Ford, Denso) parten con ventaja; los pequeños ensambladores que dependen del mercado abierto sufrirán más la escasez.
  • Consejo de Motor16.com: si estás pensando en comprar un coche nuevo, consulta si la tarifa actual ya incluye la revisión de precios por componentes. Los concesionarios aún manejan unidades con costes anteriores, pero el efecto “chipflation” se notará especialmente en las gamas altas más digitalizadas.