Después de meses de obras, atascos y cambios constantes en la A-5, hay luz al final del túnel —literalmente. El Ayuntamiento de Madrid ha confirmado que el soterramiento de uno de los accesos principales a la capital, una actuación que ha alterado la movilidad en barrios como Latina, Aluche o Campamento, culminará con la apertura al tráfico antes de que termine el año 2026. Esta actuación supone casi 3,2 kilómetros de corredor soterrado que conectará, de forma más fluida, el suroeste de la ciudad con el interior de Madrid y devolverá espacio urbano para el peatón y la movilidad sostenible.
El anuncio se produce en un momento en el que los vecinos, empresas y conductores de localidades como Móstoles, Alcorcón o Navalcarnero ya empiezan a planificar cómo será la vida tras el fin de las molestias provocadas por las obras. El futuro túnel de la A-5 representa un punto de inflexión en la historia reciente de la movilidad madrileña: no solo aliviará la congestión de tráfico, sino que transformará de manera significativa el paisaje urbano y la manera en que la ciudad se conecta consigo misma.
Una obra clave para Madrid y su movilidad

El proyecto de soterramiento de la A-5 en Madrid forma parte de un plan urbano llamado Operación Campamento, que tiene como objetivo suprimir la barrera que la autovía ha creado históricamente entre barrios y devolver el espacio emergente al uso ciudadano. Esta gran actuación implica cubrir parte de la A-5 en un túnel subterráneo —de alrededor de 3,2 km— y liberar superficie para zonas peatonales, áreas verdes y equipamientos urbanos que conecten diferentes barrios antes separados por la carretera.
Desde que las obras comenzaron en 2025, se han sucedido cortes de carriles, desvíos y cambios de itinerario que han afectado tanto a automovilistas como a transporte público. El Ayuntamiento de Madrid y el Consorcio Regional de Transportes implementaron un plan de movilidad para mitigar ese impacto, reduciendo en muchos casos el tráfico de entrada en hasta un 40 % y reforzando las líneas de autobús y cercanías.
Cuándo se inaugurará el soterramiento

La gran incógnita para muchos residentes y conductores se ha resuelto con una fecha aproximada: antes de que termine el año 2026. El alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida, comunicó que el túnel estará operativo para los primeros vehículos en ese periodo, lo que significa que los conductores, especialmente los que vienen desde municipios cercanos como Móstoles, podrán utilizar el nuevo trazado de forma oficial en los próximos meses.
Aunque aún queda trabajo por hacer —tanto en la propia infraestructura como en la urbanización de superficie— esta fecha representa un objetivo claro para los equipos técnicos y para la ciudad. De hecho, el Ayuntamiento prevé que la primavera de 2027 será clave para completar la transformación en superficie, con paseos verdes y conexión de barrios totalmente desarrollados.
La apertura del túnel permitirá recuperar parte de la movilidad habitual que miles de conductores tenían antes del inicio de las obras, sin necesidad de desviar continuamente el tráfico ni reducir permanentemente carriles como ha ocurrido recientemente.
Qué pasará con los accesos y el tráfico durante las obras

Hasta la apertura completa del soterramiento, la A-5 ha sufrido modificaciones importantes que han obligado a reorganizar el tráfico. Desde el inicio de las obras en enero de 2025, la capacidad de la autovía se redujo a dos carriles por sentido de circulación para permitir la construcción del túnel sin interrumpir por completo el paso de vehículos.
El plan de movilidad diseñado por el Ayuntamiento incluyó la señalización de itinerarios alternativos, la adecuación de enlaces y la reorganización de líneas de autobuses urbanos e interurbanos que conectan Madrid con municipios del suroeste. Afectó, por ejemplo, a más de 20 líneas de autobuses interurbanos y varias urbanas dentro de la capital, variando sus recorridos para sortear las zonas de obras.
Beneficios para la movilidad y el entorno urbano

Una vez inaugurado el soterramiento, los beneficios para la movilidad en Madrid y su entorno serán múltiples. En primer lugar, se espera que el paso por ese corredor sea más fluido, con un túnel adecuado a las necesidades actuales del tráfico, mitigando la congestión que se vive en horas punta y facilitando la entrada y salida de la capital desde el suroeste.
Aunque aún puede que no se estime un efecto inmediato en las emisiones, la eliminación de la barrera viaria de superficie y la reducción de atascos contribuirán a una mejor gestión medioambiental y una reducción progresiva del ruido y la contaminación en la zona.









































































































































