Si este verano vas a dejar tu coche a pleno sol, corre a por un parasol y colócalo de inmediato: rebaja hasta 11 °C en el interior. Puedes encontrar versiones muy económicas en tiendas de todo tipo, incluso en el chino de tu barrio. No es solo cuestión de confort: el calor que se acumula en el coche supera con creces la temperatura exterior y puede afectar tu confort, seguridad y hasta la durabilidad del vehículo.
Un estudio del RACC demuestra que cuando hace 25 °C fuera, sin parasol el salpicadero puede alcanzar los 77 °C y el habitáculo los 43 °C. Pero con un parasol colocado, esas cifras se reducen drásticamente: el salpicadero desciende a unos 38 °C y el interior se estabiliza en 32 °C —una reducción de 11 °C—. Esta sencilla barrera reflectante se convierte, así, en el mejor aliado para paliar el efecto invernadero provocado por la radiación solar.
1Cómo protege el parasol tu coche y a ti
El parasol actúa reflejando los rayos del sol antes de que penetren en el habitáculo. Su superficie plateada y reflectante evita que el sol caliente las superficies oscuras del tablero, tapicería y volante. Esto no solo mejora la temperatura, también previene quemaduras al contacto y evita que los materiales se deterioren o decoloren por los rayos UV.
Además, reducir la temperatura interior es sinónimo de seguridad. Cuando el termostato marca más de 35 °C dentro del coche, tu capacidad de reacción puede disminuir en hasta un 20 %, lo que equivale a conducir bajo efectos de alcohol moderado. Con el parasol, esa temperatura baja a unos 32 °C, lo que ayuda a mantenerte más alerta desde el minuto uno.


