Noyamóvil: una pareja gallega paga la última cuota del vehículo

Imane y Zine han terminado de pagar los 17.900 euros del Citroën C3 Aircross, pero el coche sigue sin poder transferirse por las deudas del concesionario. El vehículo acumula polvo en un garaje de Santiago mientras la justicia avanza con lentitud.

Pagar 17.900 euros por un coche que no puedes usar y que se muere de inactividad en un garaje no es un mal sueño: es la realidad de Imane Boulfarah y Zine El Abidine Selaimia. Esta pareja gallega acaba de liquidar en julio de 2026 la última cuota de su Citroën C3 Aircross, comprado en 2020 en el concesionario oficial Noyamóvil de Santiago. El vehículo, con poco más de 23.000 kilómetros, lleva casi cuatro años parado, lleno de polvo y sin batería, mientras ellos han tenido que apañarse con un Ford Focus de ocasión para moverse por Santiago.

El drama tiene miga y debe servir de aviso a cualquiera que vaya a comprar un coche de segunda mano, incluso si lo hace en un establecimiento de bandera. Porque lo que parecía una operación segura se convirtió en una ratonera burocrática sin salida aparente.

Cómo una compra en un concesionario oficial acabó en pesadilla

Imane y Zine eligieron Noyamóvil buscando la solvencia de un concesionario oficial Citroën. Financiaron los 17.900 euros a varios años con cuotas mensuales de 287 euros. La entrega fue como cualquier otra: el coche, el justificante profesional de cambio de titularidad y la promesa de recibir la documentación a su nombre en casa. Pero esa documentación nunca llegó.

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Sobre el C3 Aircross pesaban embargos de la Agencia Tributaria y de la Seguridad Social contra Noyamóvil. La transferencia no se pudo completar y los compradores circularon durante casi tres años sin saberlo, hasta que a finales de 2022 la policía los paró en Santiago. Al comprobar las cargas, el coche acabó en la grúa rumbo al depósito municipal.

Consiguieron rescatarlo, pero desde entonces el vehículo descansa en un garaje de la rúa do Home Santo, donde pagan otros 65 euros al mes por tenerlo parado. “Ya hace tiempo que ni voy por allí a encenderlo. Perdió la batería y no funciona. Está en el garaje, lleno de polvo”, explica Zine a La Voz de Galicia.

Seis años después de la compra, el coche sigue sin ser suyo y la justicia apenas ha movido ficha.

La trampa de las deudas: el embargo que bloqueó la transferencia

El caso de Imane y Zine no es aislado. Noyamóvil —y su entramado Noyastar— dejó un reguero de damnificados al cerrar tras la pandemia. El Juzgado de lo Social número 3 de Santiago ya declaró en 2022 que formaban un “grupo de empresas patológico a nivel laboral”. Pero para los clientes de a pie el problema es más prosaico: pagaron por unos coches que nunca pudieron poner a su nombre.

La pareja ha tenido que contratar un nuevo despacho de abogados para intentar desbloquear el lío. “Nos dicen que reinician el proceso y esperan que para 2027 pueda resolverse, porque es largo”, señala Imane. Mientras, el Citroën sigue en el garaje sin poder arrancar. “Fue dinero tirado”, resume ella.

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Qué ha pasado con Noyamóvil y sus damnificados

Recientemente una sentencia condenó por estafa al administrador único, Jesús Manuel Chenel Botana, en un caso similar. Pero la pareja no confía en que ese fallo acelere su situación. “La esperanza es lo último que se pierde, pero no sé cómo los van a condenar. Dicen que el dueño se marchó, pero está por aquí y no lo cogen”, lamenta Imane. Zine es aún más crudo: “Han pasado ya casi siete años y nadie se movió. Yo no tengo esperanzas, la justicia va muy lenta”.

Mientras esperan, el C3 Aircross acumula polvo y se deteriora. Sin mantenimiento, la batería muerta y tantos meses parado, cualquier puesta en marcha futura exigirá paso por taller. Una losa añadida a los 17.900 euros más intereses que ya han abonado por completo.

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Información útil para el comprador de coches

  • Verifica las cargas antes de pagar: solicita una nota simple del vehículo en el Registro de Bienes Muebles para comprobar si tiene embargos o reservas de dominio.
  • Desconfía de la promesa de “documentación después”: si no hay transferencia inmediata en tráfico, el coche no es tuyo. Exige que se haga en el momento de la entrega.
  • Si el concesionario está en crisis: las deudas con Hacienda o la Seguridad Social pueden bloquear decenas de vehículos. Revisa las cuentas de la empresa si tienes dudas.
  • Conserva toda la documentación: contratos, justificantes de pago y el justificante profesional de cambio de titularidad. Sin papeles, reclamar será aún más cuesta arriba.
  • Curiosidad: en países como Alemania el comprador puede exigir una garantía de titularidad libre de cargas; en España la protección es más débil y muchos casos quedan en manos de un juzgado lento y colapsado.