Radwood Build Challenge: 3 builders, 2 meses y 100.000 dólares por una causa benéfica

Vin Anatra, Mike Broyles y Larry Chen compiten por 100.000 dólares: 50.000 para el ganador y 50.000 para su causa benéfica. Dos meses para transformar coches de los 80 y 90 en builds Radwood.

Hagerty ha arrancado su primer Radwood Build Challenge con una fórmula tan simple de enunciar como difícil de ejecutar: tres creadores de contenido del mundo del motor, tres vehículos de los años 80 y 90, dos meses de taller y 100.000 dólares en juego. La mitad del premio va al ganador y la otra mitad, a la organización benéfica que cada participante ha elegido.

El primer episodio, de 19 minutos y producido con el patrocinio de Goodyear, no enseña todavía ni una sola tuerca apretada. Sirve para otra cosa: presentar a los concursantes, ver qué han comprado y comprobar si el arrepentimiento ha llegado antes que las llaves del taller. Jason Cammisa ejerce de maestro de ceremonias, tal y como anuncia el propio título del capítulo.

Vin Anatra y una camioneta del tamaño de un código postal

El primer nombre es el de Vin Anatra, conocido por su canal de YouTube y por comprar y vender coches a un ritmo que él mismo describe como vertiginoso. Su carrera profesional arrancó en 2015 en Hyundai y su proyecto más ambicioso en la plataforma fue un Ferrari 360 de presupuesto ajustado. Para este reto se ha decantado por una Chevy GMT400 de 1990: una camioneta bajada diez pulgadas, con roll pan soldado, portón alisado y un interior que, según él, está sorprendentemente bien conservado.

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Lo que preocupa a Anatra no es el motor, que describe como de serie y prácticamente indestructible, sino la pintura. Reconoce que el coche está muy sucio y que sin limpiarlo no puede juzgar si la base es buena. Tampoco le convencen los detalles que un propietario anterior añadió para modernizarla: pilotos claros, cristales tintados, pilar B en negro, tiradores pintados. Su plan pasa por devolverla a una estética más coherente con la época. En la prueba por autopista, a 65 millas por hora, bromea con que casi se ve la aguja del depósito bajar.

Su causa es Fold of Honor, una organización que apoya a familias de militares y primeros respondedores fallecidos o con discapacidad, con becas educativas para cónyuges e hijos. Anatra lo justifica sin rodeos: apoyar a las familias de quienes lo han dado todo por su país es el motivo por el que quiere ganar esos 50.000 dólares.

El segundo en discordia Mike Broyles regenta el taller Stanwick Garage y en su canal se ha hecho conocido por proyectos desmedidos, incluido un Ferrari F40 con motor V12. Aquí, dice, toca contenerse y volver a una escala razonable. Su elección es un Lotus Esprit turbo con intercooler, una variante que en su opinión es cada vez más cara y más difícil de encontrar.

No voy a llamar chatarra a este coche, porque no lo es. Pero esto es exactamente lo que se obtiene cuando compras un Lotus Esprit de presupuesto.

— Mike Broyles, Stanwick Garage

Un Lotus que ya se rompió antes de la primera vuelta

El problema es que el coche llegó a sus manos sin que él lo viera en persona: alguien lo compró por él mientras estaba fuera de la ciudad y, minutos después de arrancarlo por primera vez, ya había vaciado el refrigerante en el aparcamiento. Su diagnóstico es honesto. No conoce este motor, no sabe cómo trabajar en él, hay piezas sueltas, falta la tapa de la caja de fusibles y el agua entra directamente sobre el sistema eléctrico británico, un detalle que el propio presentador señala como especialmente inquietante.

La pintura está peor que la carrocería y el interior, en sus palabras, no es ni horrible ni bueno: es de presupuesto. Aun así, no lo considera un desastre, solo el peaje habitual de comprar un Esprit barato. Reconoce que el margen se le escapa y que quedan unas seis semanas para cerrar el proyecto. Su causa es el programa de restauración automotriz de Mson College, tal y como se nombra en el vídeo, una formación pensada para que los estudiantes conviertan una pasión en una carrera y mantengan estos coches en la carretera.

Larry Chen y el Accord SiR que todavía navega

El tercer participante es Larry Chen, fotógrafo de cultura automovilística con 22 años de carrera. Él mismo se define con sinceridad: hace fotos y cuenta historias, no construye coches, aunque le gusta ejercer de orquestador de un proyecto ajeno. En el episodio aparece con una foto de móvil en lugar del vehículo, una excusa que el presentador acepta a regañadientes: Chen voló hasta Japón para comprar un Honda Accord SiR de 1996.

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Es la versión que Honda llevó al campeonato japonés de turismos a finales de los 90, con motor H22 y caja manual de cinco velocidades de serie, algo que, subraya, nunca llegó a Estados Unidos. El coche sigue en el agua, camino de su destino, y presenta detalles ya conocidos: pintura desgastada, ausencia de óxido y un alerón trasero de inspiración de competición añadido por un propietario anterior. Su ventaja, sostiene, es el relato: estos coches tienen historia y tienen aura.

El público decide quién se lleva el dinero

Hagerty deja claro que el ganador no lo elige un jurado técnico. Será la audiencia la que determine quién se lleva los 50.000 dólares y qué causa recibe la otra mitad, un detalle que convierte el reto en una competición de narrativa tanto como de mecánica. El propio presentador bromea con el nivel de sufrimiento que implica cada elección, entre un Lotus que filtra agua sobre su instalación eléctrica y una camioneta que parece beberse el depósito a simple vista.

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Por qué este formato importa al aficionado

Radwood no es solo un desfile de coches: es un movimiento cultural que reivindica lo extravagante, lo raro y lo directamente malo de las décadas de los 80 y 90, con su música y su estética incluidas. Llevar esa filosofía a un concurso con 100.000 dólares por medio tiene una lectura de mercado clara. Los coches de esa era han pasado de ser baratos y ridiculizados a ser objeto de deseo, con precios que se disparan sobre todo en las versiones más potentes y escasas, como el propio Broyles admite al hablar del Esprit turbo.

Para Hagerty el movimiento tiene además un interés evidente: la audiencia que sigue estos canales es exactamente la que compra, asegura y restaura clásicos recientes. El patrocinio de Goodyear y la presencia de nombres como Vin Anatra, Mike Broyles o Larry Chen apuntan a un formato pensado más para generar comunidad que para emitir una restauración al uso. Y la decisión de entregar la mitad del dinero a una causa elegida por cada participante añade un incentivo que ninguno de los tres puede fingir.

Quedan unas seis semanas de trabajo según el último recuento que aparece en el episodio, y ninguno de los tres proyectos está donde debería. La camioneta necesita pintura, el Lotus necesita prácticamente todo y el Honda todavía tiene que llegar a tierra firme. La pregunta que sobrevuela el reto no es cuál de los tres coches será el mejor, sino cuántos de ellos estarán terminados a tiempo de que el público pueda votarlos. Lo sabremos en los próximos capítulos, y probablemente con algún que otro remolque de por medio.

Puedes ver el análisis completo en el vídeo original de Hagerty en YouTube.