Atento porque te afecta de lleno si estás pensando en comprar un coche nuevo. La Comisión Europea ha confirmado que no piensa rebajar ni un milímetro los límites de emisiones de CO2 para los fabricantes. Y eso se traduce en algo muy concreto: multas millonarias que ya han empezado a notificarse a las marcas que no electrificaron a tiempo.
Te lo adelanto sin rodeos: el objetivo de 95 gramos de CO2 por kilómetro para la flota media de cada fabricante se mantiene firme. Aunque los lobbies del motor han presionado con informes que hablan de pérdida de empleos, Bruselas no cambia las reglas a mitad de partido. El argumento oficial es que la seguridad jurídica es innegociable y que rebajar ahora la exigencia frenaría las inversiones ya comprometidas en electrificación.
Qué pide Bruselas y por qué no cede
El marco normativo no es nuevo. El Reglamento (UE) 2019/631 fijó para los turismos y vehículos comerciales ligeros una senda de descarbonización con escalones intermedios. El primero, el de 2025, ya ha vencido. Si la media de emisiones de los coches que una marca vendió el año pasado supera esos 95 g/km, la sanción asciende a 95 euros por cada gramo excedido y por cada vehículo matriculado. Haz las cuentas: un fabricante que haya colocado 800.000 unidades en Europa y se pase en 2 gramos se enfrenta a una factura de 152 millones de euros.
La Comisión no ha activado ninguna cláusula de crisis ni piensa hacerlo. Los comisarios defienden que ceder ahora enviaría una señal de debilidad frente a China, que ya domina el mercado de los eléctricos asequibles. Y aquí está el meollo: mantener la presión normativa es, para la UE, la única manera de obligar a las marcas a bajar precios y acelerar la innovación.
No es la primera vez que Bruselas se planta. En 2021 ya rechazó retrasar el objetivo de 95 g/km que entró en vigor durante la pandemia. El mensaje de entonces y de ahora es el mismo: quien no se adapte, pagará.
Las multas que ya están sobre la mesa

Los números marean. Según cálculos de la Asociación Europea de Constructores de Automóviles, el sector podría enfrentarse a sanciones conjuntas superiores a los 15.000 millones de euros solo por el incumplimiento del objetivo de 2025. Una cifra que equivale al margen operativo de varios gigantes juntos.
Las marcas premium y las que más dependen de los SUV grandes son las que más sudan. Mientras, las que apostaron por electrificar a tiempo —y me refiero a Tesla, a Volvo con su gama Recharge y a Stellantis con su ofensiva de pequeños eléctricos— respiran algo más tranquilas. Pero incluso ellas tienen que apretar el acelerador para el siguiente escalón: en 2030 el límite baja hasta 49,5 g/km.
Sin flexibilidad normativa, la única manera de esquivar la multa es vender más eléctricos aunque sea a pérdidas.
Y es que la penalización no admite periodos de gracia. La Comisión ya ha enviado a los Estados miembros la metodología definitiva para calcular los excesos, y en España la noticia ha caído como un jarro de agua fría en las patronales del motor. Aquí, el coche eléctrico apenas representa el 12% de las matriculaciones, muy lejos del 25% que registran ya países como Alemania o Países Bajos.
Qué significa para el mercado español
Aquí la cosa se pone seria. Nuestro país arrastra dos problemas: la infraestructura de carga sigue siendo insuficiente y el precio medio de un eléctrico supera en unos 8.000 euros al de un modelo térmico equivalente. Los concesionarios están haciendo verdaderos encajes de bolillos con descuentos que llegan hasta los 10.000 euros en algunos modelos, pero no basta. Las marcas necesitan matricular eléctricos sí o sí para rebajar la media de emisiones de su flota.
Algunos fabricantes están recurriendo a estrategias agresivas. Te pongo un ejemplo: hay grupos que matriculan eléctricos como coches de flota o de alquiler a precios simbólicos, solo para sumar unidades que diluyan la media. Legal y efectivo, pero insostenible a largo plazo si la demanda real no despega. Y la demanda no despega porque, seamos claros, los conductores aún ven muchas barreras.
Francia, Alemania Italia y España comparten la inquietud, pero con distinta intensidad. Mientras en los países nórdicos los puntos de recarga crecen al ritmo que exige el mercado, aquí el despliegue del Moves III y los fondos Next Generation ha ido con retraso y la burocracia ahuyenta a muchos compradores particulares.
Lo que sí tengo claro es que el comprador listo puede aprovechar esta coyuntura. Las marcas van a poner toda la carne en el asador para vender eléctricos, así que los próximos meses son una ventana de oportunidad para negociar descuentos históricos. Eso sí, infórmate bien de la autonomía real y de si en tu zona hay suficientes puntos de carga; no querrás que un chollo se convierta en un quebradero de cabeza.
Información útil para el conductor
- Base normativa: Reglamento (UE) 2019/631, que fija los objetivos de emisiones para turismos y vehículos comerciales ligeros vendidos en el Espacio Económico Europeo.
- Sanción: 95 euros por cada gramo de CO2 que la flota media de la marca exceda los 95 g/km, multiplicado por el número de coches matriculados en el año de incumplimiento. Las multas de 2025 ya se están calculando.
- Consejo de Motor16.com: Si vas a comprar un coche nuevo, aprovecha que los concesionarios necesitan colocar eléctricos para esquivar multas. Pregunta por kilómetro cero, automatriculaciones tácticas y compara la letra pequeña de los descuentos.
- Curiosidad: En Estados Unidos, la EPA permite a los fabricantes acumular créditos por los eléctricos vendidos en años anteriores y utilizarlos para compensar excesos futuros, una flexibilidad que la UE descarta por completo.


