La gigafactoría de baterías que Stellantis y el grupo chino CATL levantan en Figueruelas (Zaragoza) arrancará producción en el primer trimestre de 2027. Tras una inversión de 4.100 millones de euros y con todos los permisos administrativos concedidos, la planta suministrará celdas para los vehículos comerciales eléctricos del grupo, incluidos modelos como el Peugeot e-Expert, el Citroën ë-Jumpy y el Opel Vivaro-e.
La ficha rápida para el profesional
- Por qué es importante: la gigafactoría asegura suministro de baterías en suelo europeo para las furgonetas eléctricas del grupo, un segmento clave en el reparto profesional de última milla.
- Ventajas e inconvenientes: A favor: producción en España con reducción de plazos y costes logísticos; capacidad de 50 GWh anuales que garantiza abastecimiento; impulso a un ecosistema local de movilidad eléctrica profesional. En contra: la producción no arranca hasta principios de 2027, por lo que el impacto real en la oferta de furgonetas no será inmediato; queda por verificar cómo se traducirá en el precio final de los modelos comerciales.
- Datos técnicos clave: inversión de 4.100 millones de euros; 4.000 empleos directos a pleno rendimiento; 89 hectáreas de superficie; capacidad de hasta 50 GWh al año; inicio de producción previsto para el primer trimestre de 2027.
Una planta estratégica para la electrificación profesional
El proyecto ‘Toro’ acaba de recibir la aprobación definitiva del Proyecto de Interés General de Aragón (PIGA), el último hito administrativo que necesitaba para ponerse en marcha. Según el presidente regional, Jorge Azcón, la gigafactoría es tan relevante como lo fue en 1982 la llegada de General Motors a Figueruelas, y garantiza la fabricación de vehículos eléctricos muchos años más en esta planta, la más competitiva del grupo Stellantis.
Para el profesional que trabaja con furgonetas eléctricas de reparto, la noticia tiene una lectura clara: la disponibilidad de baterías producidas localmente reduce la dependencia de suministros asiáticos y acorta los tiempos de espera. Aunque el arranque no será hasta principios de 2027, la capacidad prevista de 50 GWh anuales –equivalentes, en baterías de pequeño formato, a un millón de Opel Corsa eléctricos al año– da una idea del volumen con el que podrá atender a los modelos comerciales.
Contar con una fábrica de baterías en el mismo país donde se ensamblan las furgonetas eléctricas reduce la dependencia logística y allana el camino para ofertas más competitivas en coste y disponibilidad.
Qué supone para las furgonetas eléctricas del grupo
Desde la división profesional de Stellantis se ha confirmado que la gigafactoría abastecerá a los modelos comerciales eléctricos de la casa. Entre ellos, el Peugeot e-Expert, el Citroën ë-Jumpy y el Opel Vivaro-e, tres furgonetas medias que comparten plataforma y que hoy son referencia para autónomos y flotas de reparto urbano. Actualmente, estos vehículos montan baterías de 50 o 75 kWh, con autonomías que en ciclo WLTP urbano se sitúan entre los 200 y los 330 kilómetros, según la configuración.
Si la gigafactoría de Zaragoza suministra celdas con las especificaciones que demanda el grupo, el efecto práctico para el profesional será doble: por un lado, una mayor estabilidad en los plazos de entrega de las furgonetas, especialmente en pedidos de flota; por otro, el ahorro en costes logísticos podría traducirse, a medio plazo, en precios más competitivos o, al menos, en una menor presión alcista en los próximos ejercicios.
Calendario, empleo y lo que hay que vigilar
La construcción de la gigafactoría empezó en noviembre de 2025 con la aprobación parcial del PIGA. En la actualidad trabajan en las obras unas 500 personas, 172 de ellas procedentes de China para tareas de diseño y dirección. Según los datos facilitados por el Gobierno de Aragón, la previsión es que en los próximos meses la plantilla de construcción alcance una media de 1.000 empleados, con picos de hasta 1.700 trabajadores.
Para el gestor de flota que planifica la renovación del parque en los próximos dos o tres años, el hecho de que la producción de baterías arranque en el primer trimestre de 2027 significa que, probablemente, las furgonetas que se sirvan a partir de la segunda mitad de ese año ya podrían incorporar estas celdas. Hasta entonces, los modelos seguirán dependiendo de los suministros actuales.
Eso sí, el proyecto no está exento de puntos que conviene seguir de cerca. La dependencia de un socio tecnológico chino, CATL, aunque diluida a través de la sociedad conjunta Contemporary Star Energy, introduce un factor geopolítico que en los últimos años ha afectado a la cadena de suministro. Además, el impacto real en el coste total de propiedad (TCO) de las furgonetas eléctricas dependerá no solo del precio de las baterías, sino también de factores como las ayudas a la compra o la evolución de los planes MOVES Flotas, cuya continuidad es aún una incógnita a partir de 2027.
Veredicto profesional: una baza a medio plazo para la flota eléctrica
Desde la perspectiva del autónomo o la PYME que hoy valora dar el salto a una furgoneta eléctrica, la gigafactoría de Zaragoza no cambia la decisión inmediata de compra, pero sí refuerza la confianza en la apuesta del grupo Stellantis por la electrificación profesional. Disponer de una planta de baterías con capacidad de 50 GWh en suelo español es una garantía de suministro que, a partir de 2027, puede estabilizar el mercado y contener los costes.
Para flotas medianas y grandes que planifican a tres o cuatro años vista, la noticia invita a incluir en sus previsiones los modelos eléctricos del grupo con más seguridad. La llegada de las primeras unidades con baterías fabricadas en Figueruelas será, sin duda, un hito a seguir en las ferias sectoriales de 2027, y el dato que confirme si la rebaja de costes prometida se materializa en mejores condiciones para el profesional.
De momento, el proyecto Toro sigue su hoja de ruta. Con la aprobación definitiva del PIGA y las obras en marcha, el siguiente gran paso será la inauguración oficial, prevista para dentro de unos meses. A partir de ahí, el sector del vehículo comercial eléctrico tendrá un nuevo argumento para acelerar la transición de sus flotas.

