Europa es un auténtico paraíso para los amantes de las dos ruedas. La combinación de carreteras perfectamente asfaltadas, puertos de montaña legendarios, paisajes de enorme belleza y una riqueza cultural y gastronómica inigualable convierte cualquier viaje en moto en una experiencia difícil de olvidar.
Entre las miles de rutas que ofrece el continente, hay algunas que se han ganado un lugar de honor entre los motoristas por la calidad de su recorrido y el entorno que las rodea. Esta es la selección de SHAD con cinco de las carreteras más emblemáticas para descubrir Europa sobre una motocicleta.
5. Transfăgărășan (Rumanía)
La quinta posición corresponde a una de las carreteras más famosas del este de Europa. La Transfăgărășan, conocida oficialmente como DN7C, cruza los montes Cárpatos uniendo las regiones de Valaquia y Transilvania a lo largo de unos 90 kilómetros repletos de curvas.

Construida durante el régimen de Nicolae Ceaușescu con fines estratégicos, hoy es un destino imprescindible para cualquier motorista. Su tramo más espectacular se encuentra cerca del lago Bâlea, donde el asfalto serpentea por la montaña ofreciendo una de las imágenes más icónicas de Europa.
El recorrido atraviesa extensos bosques donde habitan numerosos osos pardos, por lo que conviene extremar la precaución, especialmente durante las paradas. Un escenario que, además, invita a recordar las leyendas de Vlad III, el personaje histórico que inspiró el mito de Drácula.
4. Eje Pirenaico N-260 (España)
La cuarta plaza es para una de las grandes rutas moteras de la Península Ibérica. La carretera N-260 recorre más de 500 kilómetros entre Portbou, en la costa gerundense, y Sabiñánigo, en Huesca, atravesando buena parte del Pirineo español.

Este itinerario constituye una excelente puerta de entrada a la popular Transpirenaica, una travesía que combina carreteras españolas, francesas y andorranas para descubrir algunos de los paisajes más espectaculares del sur de Europa.
A lo largo del recorrido aparecen localidades tan conocidas como Figueres, Puigcerdà, La Seu d’Urgell, Sort o Aínsa, mientras el trazado enlaza puertos de montaña, valles y comarcas cargadas de historia.
3. Grossglockner (Austria)
El tercer puesto lo ocupa la Grossglockner Hochalpenstrasse, probablemente la carretera alpina más famosa de Austria. Son 48 kilómetros de asfalto impecable que atraviesan el Parque Nacional Hohe Tauern y rodean la montaña más alta del país.

Aunque se trata de una carretera de peaje, la experiencia compensa con creces. Sus amplias curvas permiten una conducción muy fluida, mientras que los numerosos miradores ofrecen vistas privilegiadas de glaciares, lagos y valles alpinos.
Entre sus puntos más destacados sobresalen la subida al Edelweißspitze, situado a 2.572 metros de altitud, y el mirador Kaiser-Franz-Josefs-Höhe, desde donde se contempla el glaciar Pasterze.
2. Trollstigen (Noruega)
La medalla de plata corresponde a una de las carreteras panorámicas más fotografiadas del mundo. Trollstigen, conocida como la Escalera del Troll, une Åndalsnes con Valldal mediante un espectacular trazado de curvas de herradura que asciende por una ladera de impresionante belleza.

Forma parte de las 18 Rutas Turísticas Nacionales de Noruega y discurre entre cascadas, paredes de roca y miradores suspendidos sobre el valle glaciar de Isterdalen.
La carretera ofrece una experiencia visual difícil de igualar y es habitual detenerse para inmortalizar la clásica fotografía junto a las figuras de los trolls que reciben a los visitantes en uno de sus extremos.
1. Stelvio (Italia)
En lo más alto de la clasificación se sitúa uno de los grandes mitos del motociclismo europeo: el Passo dello Stelvio. Ubicado en los Alpes italianos, alcanza los 2.757 metros de altitud y figura entre los puertos asfaltados más elevados del continente. Un nombre que, por cierto, también emplea un modelo de Alfa Romeo.

Su ascensión, con 48 famosas curvas de herradura en la vertiente norte, exige precisión y concentración, especialmente durante los meses estivales, cuando la afluencia de vehículos y motocicletas es muy elevada.
Sin embargo, el esfuerzo se ve ampliamente recompensado por un paisaje de alta montaña espectacular y por la sensación de recorrer uno de los escenarios más legendarios para cualquier aficionado a las dos ruedas.
El equipamiento también forma parte del viaje
Planificar una gran ruta implica mucho más que elegir el destino. Contar con un sistema de equipaje adaptado al tipo de viaje resulta fundamental para disfrutar con comodidad y seguridad.
Para quienes viajan en motos maxi-trail y combinan carreteras asfaltadas con pistas de tierra, la gama SHAD TERRA representa una de las opciones más robustas del mercado. Fabricadas en aluminio de alta resistencia y bajo peso, estas maletas —como las TR47 o el top case TR55— están diseñadas para soportar las exigencias de los viajes de aventura, ofreciendo una elevada protección frente al agua, los golpes y las vibraciones.
Por otro lado, los usuarios de motocicletas crossover o sport-touring encuentran en la familia Expandable una solución especialmente versátil. Su sistema de expansión permite modificar la capacidad de carga en cuestión de segundos, pasando de un perfil estrecho y aerodinámico durante la conducción a un volumen suficiente para transportar dos cascos al llegar al destino, como sucede con las SH58X o las maletas laterales SH38X.
Mientras la gama TERRA prioriza la máxima resistencia para las aventuras más exigentes, la línea Expandable apuesta por la adaptabilidad para quienes alternan desplazamientos diarios y grandes viajes.
Porque, al final, recorrer carreteras tan legendarias como Stelvio, Trollstigen o la Transfăgărășan solo requiere una buena planificación, una moto preparada y el equipamiento adecuado para disfrutar de cada kilómetro del camino.

