La Dirección General de Tráfico (DGT) lleva tiempo trabajando en una propuesta ambiciosa: alcanzar el objetivo “0,0” en la tasa de alcohol al volante. La meta no es solo simbólica, sino parte de una estrategia real de seguridad vial. Reducir los accidentes relacionados con el consumo de alcohol es una prioridad. Actualmente, la normativa española permite conducir con hasta 0,5 gramos por litro en sangre (0,25 mg/l en aire espirado), pero el nuevo enfoque busca reducir esa cifra a 0,2 g/l (0,1 mg/l en aire), una política ya adoptada en países como Suecia o Noruega.
Sin embargo, no todos los partidos políticos están de acuerdo con este cambio. En concreto, el Partido Popular (PP) ha mostrado su oposición a esta medida, argumentando que la propuesta carece de respaldo técnico suficiente y que su implementación podría ser más dañina que efectiva si no va acompañada de campañas educativas y estudios específicos. La cuestión ha abierto un intenso debate en el Congreso y en la opinión pública: ¿es hora de dar el paso hacia el 0,0 o se está yendo demasiado lejos sin base sólida?
4Consecuencias legales para los conductores si se aprueba
Con la nueva normativa, las sanciones también cambiarían. Se establecerían tres niveles de infracción según el resultado del test de alcoholemia:
- Entre 0,1 y 0,25 mg/l en aire espirado: infracción leve, con multa económica y retirada de 2 puntos.
- Entre 0,25 y 0,5 mg/l: infracción grave, 4 puntos del carné y sanción de hasta 500 euros.
- Más de 0,5 mg/l: infracción muy grave, 6 puntos del carné y multa de 1.000 euros. En algunos casos, podría implicar incluso responsabilidad penal si hay reincidencia o daño a terceros.
Esto supondría un endurecimiento significativo respecto al sistema actual y afectaría especialmente a aquellos conductores que consumen cantidades pequeñas de alcohol pensando que no suponen riesgo alguno. El mensaje de la DGT es claro: ningún consumo es compatible con la conducción.


