Los badenes se han convertido en inevitables compañeros de viaje. Están por todas partes, estratégicamente colocados para que reduzcamos la velocidad y así proteger a los usuarios de la vía. En teoría, cumplen su función de forma impecable. Pero en la práctica, más de un conductor ha sentido su coche crujir o dar un golpe seco al pasarlos. Y eso no es precisamente buena señal.
Y es que, aunque parezcan inofensivos, los badenes pueden acortar la vida útil de la suspensión, dañar los amortiguadores e incluso afectar al motor y la carrocería si se superan de forma incorrecta. Pero no todo está perdido: quienes más saben de ello te dan la receta infalible para atravesarlos sin que tu coche acabe pidiendo auxilio en el taller.
1El consejo del experto: anticipación y suavidad
Juan José, mecánico con años de oficio y popular en las redes con su cuenta @talleresebenezer, lo resume de forma muy sencilla: «Reduce y acelera progresivamente». La clave entre pasar limpiamente un badén o que acabe en avería es anticipar la maniobra. Si ves el obstáculo a 50 m, no esperes al último momento para frenar. Ve soltando suavemente el acelerador y deja que el coche pierda velocidad de forma natural.
Esa técnica evita inclinaciones bruscas, reduce el estrés en las pastillas de freno y mantiene la suspensión trabajando dentro de su rango normal. Superado el obstáculo, lo ideal es volver a acelerar de forma gradual, sin pisotones que provoquen tirones innecesarios en la transmisión o el motor. Con ese método, podrás enfrentarte a los badenes sin acortar la vida de tu coche.


