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40 años del Citroën BX

Un clásico de nuestra historia de la automoción cumple 40 años. Se trata del Citroën BX supone una historia rica e inesperada en la vida de la marca francesa. Y se refleja en el éxito comercial que logró durante sus 12 años de existencia.


Para conmemorar este hito, los expertos de la asociación L’Aventure Citroën invitaron a todos los seguidores del modelo a redescubrir el BX el pasado septiembre en el Conservatorio Citroën de Aulnay-sous-Bois.

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Constantes actualizaciones


Los 12 años del BX en el mercado estuvieron marcados por numerosos actualizaciones de carrocería. En 1985 se añadió a la gama una elegante versión familiar, 17 cm más larga que la berlina y denominada Evasion. Así como la versión de empresa que apareció un año antes. En una importante actualización en 1987, el Citroën BX suavizó sus líneas exteriores e incorporó un cuadro de instrumentos completamente nuevo.


Y tampoco se pasó por alto el equipamiento. Adoptó techo corredizo, aire acondicionado, instrumentación digital, tapicería de terciopelo, llantas de aluminio, reloj digital y ordenador de a bordo. Cambios que permitieron al Citroën BX mantenerse fiel a su imagen de vehículo moderno.


Mecánicamente, el BX se mantuvo a la vanguardia de la tecnología con motores que desarrollaban hasta 160 CV. Con inyección electrónica con catalizador y sonda lambda, variante diésel, caja de cambios automática, tracción total permanente y frenos ABS. Incluso se produjo una serie limitada de 200 unidades de la versión de carretera del coche de competición BX 4 TC grupo B (2.141 cc, 200 CV y 220 km/h).


La vida del BX también contó con numerosas ediciones limitadas (Tonic, Image, Calanque, Leader, etc.). Incluido el famoso Digit con su panel de instrumentos completamente digital.